
Cruce de palabras e ideas
"Palabras cruzadas", programa periodístico conducido por Eduardo Aliverti y Carlos Varela. Por América, de lunes a viernes, entre las 20 y las 21. Nuestra opinión: bueno.
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Atrás quedó una primera y fugaz etapa en la que Carlos Varela y Eduardo Aliverti procuraban justificar el título del programa trenzándose en debates inconducentes sobre todo a partir de la intransigencia de ambos. Parecía un diálogo de sordos en el que cada uno, con vehemencia y alguna indisimulada postura soberbia, defendían a capa y espada su respectiva verdad. Allí faltaba el diálogo, reemplazado por un par de monólogos dichos al mismo tiempo. Ahora, las cosas parecen haber cambiado, y para bien, porque el regreso a la TV de "Palabras cruzadas" puso a sus conductores con la meta de juntar esfuerzos y acumular fuerzas en pos de un objetivo común. El programa es, sobre todo, una reivindicación del periodismo televisivo, en tiempos en que esta modalidad se ha convertido en una especie casi en extinción dentro de los canales abiertos.
Aprovechamiento integral
Ni Aliverti ni Varela han resignado un ápice de sus premisas ideológicas (el primero, defensor de un pensamiento de izquierda, apoyado en herramientas metodológicas de cuño socialista; el segundo, más conservador y férreo defensor de posturas económicas liberales), pero en el espacio que eligieron compartir se nota a las claras la decisión de abrir un espacio común que le dé lugar al debate, a la investigación, y, si es posible, también a conclusiones que ambos conductores pueden llegar a compartir con algún grado de coincidencia.
Al retomar su espacio en TV, "Palabras cruzadas" eligió saludablemente una puesta en escena de carácter dinámico. Aliverti y Varela utilizan la totalidad del estudio, dispuesto en forma circular, para aprovechar en diferentes sectores los distintos segmentos del tema elegido para el día, que responde a la más rigurosa actualidad.
Lejos de incomodar al espectador, los desplazamientos de ambos conductores -incluso delante de las cámaras- le dan a las imágenes un dinamismo inusual en nuestra pantalla chica. Más aún, la escenografía elegida puede interpretarse como un apropiado reflejo del carácter caliente y candente de las cuestiones debatidas.
Con espíritu indagador
Otro valor agregado del programa es el espíritu indagador. Los conductores se valen de datos, cuadros y entrevistas para profundizar el tema que se debate. Es encomiable, además, el esfuerzo de la producción por convocar, día tras día, a invitados que reflejan diferentes puntos de vista sobre la cuestión tratada. Esta postura, con más de un enfoque, facilita al observador la tarea de sacar conclusiones con la mayor equidistancia.
Sin apelar a simplificaciones bastante extendidas en TV (como las consultas telefónicas con preguntas cerradas, que le quitan matices a la participación de la gente), "Palabras cruzadas" responde a una necesidad de estos tiempos. A pesar de que siempre resulta escaso el tiempo para darle plenitud y profundidad al debate y a que muchas veces los invitados se van cuando quedaba mucho por decir, el programa cubre con creces un espacio que en los últimos tiempos la TV abierta necesitaba como el agua.
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