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Este debería haber sido un maridaje inmejorablemente disco. Tron: Legacy es la secuela de una película que trata acerca de un hombre atrapado en un videojuego de los 80. Los Daft Punk, el dúo electrónico francés loco por el vocoder, cuyos integrantes andan siempre enfundados en trajes de astronautas, han dado la impresión de ser músicos atrapados en un videojuego de esa misma década. Ahora bien, en cuanto al disco que han pergeñado, se trata de música ambiental, llena de texturas sonoras dramáticas y plagadas de cuerdas, que a veces son conmovedoras y a veces simplemente suenan ahí, de fondo. Los Daft Punk grabaron gran parte de Tron: Legacy en Londres con una orquesta de cien integrantes. Casi siempre, las cuerdas quedan detenidas en un único acorde, mientras suenan ruiditos electrónicos, aunque en "The Game Has Changed" se combinan muy bien con los sintetizadores corroídos y los ritmos electrónicos, que remiten a una canción de Radiohead particularmente misteriosa. Lo que verdaderamente le falta a Tron: Legacy es ritmo. Por momentos, hay atisbos de esos robots fiesteros que hemos aprendido a querer: la elegantemente digital "End of the Line" hace pensar en unos Kraftwerk del siglo xxi; y "Derezzed" es un poderoso tema house con sintetizadores chillones que recuerdan al clásico de Daft Punk de 1996, "Da Funk". Pero eso es todo en lo que hace al ritmo. Tron: Legacy se parece más a Hans Zimmer que a Homework.
Por Jody Rosen
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