
El tropicalismo kinético del Grupo Corpo
Suíte Branca y Dança Sinfônica / Suíte branca / Coreografía: Cassi Abranches / Música: Samuel Rosa / Escenografía: Paulo Pederneiras / Vestuario: Freusa Zechmeister / Dança Sinfônica / Coreografía: Rodrigo Pederneiras / Música: Marco Antônio Guimarâes / Escenografía: Paulo Pederneiras / Vestuario: Zechmeister / Grupo corpo / Dirección: P. Pederneiras / Teatro Coliseo / Nuestra opinión: excelente
En la compleja conformación antropológica de Brasil, la cultura mineira ostenta rasgos de identidad propia. Popular y regional, por un lado; universal y erudita, por otro, como lo expresa un verso tradicional: Sou do mundo, sou Mina Gerais. Algo (o mucho) de esa dualidad trasunta la vasta producción del Grupo Corpo, reconocido habitué de los escenarios locales que, con sus 38 piezas de danza gestadas a lo largo de sus cuatro décadas de existencia, cruza la aridez de raíces propias del sertâo con la sutileza -e incluso lo sublime- de un arte elaborado.
El programa que la compañía brasileña trajo en esta nueva visita es el mismo que ofrecieron en su país el año pasado, como celebración de su 40º aniversario: las dos obras que lo integran conjugan la estimulante sencillez del inicio con la magnificencia y complejidad del cierre.
En la concepción de Suíte Branca, la pieza que abre la velada, prevalece cierta ligereza, consecuente con la banda sonora de Samuel Rosa, ritmos muy marcados (punteo electrónico), casi sin aspiraciones melódicas. Enfundados en blanco, los cuerpos se mueven con el fondo de una superficie rugosa, como una montaña color blanco-tiza cortada a pique. La coreógrafa Cassi Abranches (una joven ex bailarina de Corpo que debuta en este otro métier) propone un módulo atractivo, reiterado con insistencia: cuerpos en desplazamiento lateral que rompen el eje vertical y se inclinan en 45 grados (como si se precipitaran a tierra) hasta arriesgar la estabilidad.
La liviandad del planteo coreográfico apuesta, antes que a ideas, a la energía performativa de cuerpos que Abranches parece conocer muy bien: la expresividad de cintura, pelvis y torso de los intérpretes es admirable. En medio de esta explosión de tropicalismo kinético, la irrupción esporádica de alguna figura académica crea un contraste deliberado. Hay que decir que esa levedad coreográfica se ve compensada por un elocuente refinamiento estético-plástico: siluetas en prospettiva espacial, que se recortan con precisión gracias al nuevo equipamiento lumínico del Coliseo.
Dança Sinfónica es otro universo, en este caso regido por la experiencia de Rodrigo Pederneiras, el veterano coreógrafo cofundador del grupo, que con sus obras ha contribuido a la identidad de Corpo. Una estructura compleja -y rica- permite apreciar una notable variedad de climas y de energías, sobre una partitura de Marco Antônio Guimarâes (otro clásico del repertorio de Corpo) que, si bien melódicamente distinta, en su alternancia de intensidades y ritmos a veces evoca las Danzas sinfónicas de West Side Story, de Leonard Bernstein.
Sobre este andarivel, el coreógrafo y sus bailarines ensayan fugaces citas en clave de piezas y situaciones que pautaron la vida de Corpo en el desarrollo de su historia. En el tramo inicial, tres parejas arman posturas eróticas distintas, cada una la suya, con atractivos diseños de enlace entre los cuerpos y su escueto desplazamiento.
Muy aplaudida fue la pareja de Edmárcio Jr. y Silvia Gaspar: por la piel de los intérpretes diríase que se trata de un dúo en noir et blanc (con un fondo -por lo demás- en rouge et noir que contrasta con el blanco de la pieza anterior), homenaje específico a la mencionada bailarina, quien sufrió la pérdida de una hija de 2 años mientras ensayaban un espectáculo; este pasaje (subrayado en la partitura con una ráfaga de Bach en los chelos), con el cual Pederneiras y la compañía dieron contención afectiva a su integrante, prueba el carácter literalmente familiar, de estrecha cohesión, que reina en Corpo. Una experiencia artística y humana que -como lo señaló Oscar Araiz, "padrino" del Grupo- es digna de imitarse.
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