Homofóbico y sexista, el bailarín Sergei Polunin es rechazado en la Ópera de París

"El chico malo del ballet" cruzó la barrera de la rebeldía: con un nuevo tatuaje de Putin en el pecho, enojó a la comunidad de la danza por sus dichos en contra de los homosexuales y sus colegas mujeres; en Francia le retiraron una invitación para hacer "El lago de los cisnes"
"El chico malo del ballet" cruzó la barrera de la rebeldía: con un nuevo tatuaje de Putin en el pecho, enojó a la comunidad de la danza por sus dichos en contra de los homosexuales y sus colegas mujeres; en Francia le retiraron una invitación para hacer "El lago de los cisnes" Fuente: AFP
Roslyn Sulcas
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17 de enero de 2019  • 11:20

Apenas 48 horas transcurrieron entre un tuit que anunciaba que el personaje de Sigfrido en El lago de los cisnes sería interpretado por el bailarín invitado Sergei Polunin, al que muchos consideran uno de los mejores bailarines de su generación, y el anuncio de la Ópera de París del fin de semana, dando de baja la invitación.

La cancelación se produjo tras la indignación que se suscitó en las redes sociales cuando se conocieron las presentaciones de la compañía francesa. La furia se debe a que en los últimos dos meses, Polunin, exprimer bailarín del Royal Ballet de Londres, posteó más de una decena de mensajes en Instagram manifestando su desagrado por los homosexuales y por "las mujeres que ahora pretenden interpretar roles masculinos", así como sus ganas de sopapear a los gordos por su falta de disciplina. (Este último mensaje, más reciente, luego fue eliminado de Instagram.) Además, Polunin, de 29 años, utilizó las redes sociales para expresar su apoyo a Donald Trump y su admiración por Vladimir Putin, cuya imagen lleva tatuada en el pecho.

Polunin mostró su tatuaje de Putin en su cuenta de Instagram
Polunin mostró su tatuaje de Putin en su cuenta de Instagram Crédito: @sergeipolunin

Polunin, que tiene más de 170.000 seguidores en Instagram, saltó a la fama más allá del mundo del ballet, en parte gracias a su solo de Take me to the church, de Hozier, dirigido por David LaChapelle, que cosechó más de 26 millones de visualizaciones en YouTube.

El día en que se anunció su invitación para bailar en la Ópera de París, Polunin escribió en Instagram: "Tengo un fuerte presentimiento de lo que podría suceder si Vladimir Putin se convirtiera en el líder del mundo. Voy a rezar por eso, porque será la victoria definitiva sobre el mal". Y agregó: "Espero que ese sea el futuro, y pongo mi energía al servicio de Putin para lograrlo".

Polunin, que nació en Ucrania y tiene también pasaporte ruso, posteó varios mensajes sobre la necesidad de unir esos dos países.

En las últimas dos semanas, los posts de Polunin se han vuelto cada vez más incoherentes y conflictivos. En medio de una diatriba desvariada sobre los roles masculinos y femeninos en el escenario y fuera de él, Polunin aprovechó para expresar sus sentimientos homofóbicos y sexistas. "Esto va para los hombres que hacen ballet: con una bailarina sobre el escenario alcanza"; "Los hombres son lobos, los hombres son leones, los hombres son los líderes de la familia, los que tienen que hacerse cargo de todo"; "Dejen de ser blanditos, sean hombres, sean guerreros, qué les pasa???", fueron algunos de sus posts.

Varios críticos de danza y bailarines del Ballet de la Ópera de París salieron rápidamente a expresar su consternación. Adrian Couvez, miembro del cuerpo de baile, se dirigió directamente a Polunin a través de Twitter. "Das vergüenza", escribió, y agregó: "Es totalmente imposible invitar a alguien así a París en el año 2019". Otros bailarines y miembros del público expresaron su opinión, y la mayoría criticó la decisión de invitar a Polunin.

El sábado, Aurélie Dupont, directora del Ballet de la Ópera de París, anunció que el ucraniano no bailaría con la compañía. Un agente de prensa confirmó que Dupont había escrito un email en el que "si bien reconocía el talento de Polunin, había descubierto declaraciones públicas que la conmocionaron y que no se correspondían con sus valores o con los de la institución que representa". En respuesta a un pedido para que Dupont se explayara más al respecto, un agente de prensa del Ballet de la Ópera de París dijo que "ya respondió y manifestó claramente su posición".

"Take me to the church", el video que tuvo 26 millones de reproducciones en YouTube

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En las redes sociales, otros comentarios fueron más críticos respecto a la decisión de Dupont. "Una contramarcha que pone en duda su autoridad y confirma la corrección política", escribió alguien, mientras que en Facebook otro usuario señaló que Polunin simplemente "dice lo mismo que lo que vienen vociferando impunemente los grupos de rap desde hace décadas".

"El chico malo del ballet" también preocupa

Las declaraciones públicas de Polunin entristecieron a gran cantidad de personas que lo consideran un enorme talento que privó al mundo del ballet de los que podrían haber sido sus mejores años como bailarín. Varios de sus seguidores expresaron preocupación por su estado de salud mental, y otros defendieron su derecho a expresar cualquier opinión política que le plazca. Hasta el momento, Polunin no ha respondido a la requisitoria periodística.

Los amantes del ballet conocen bien su historia personal, llevada a la pantalla en Dancer, un documental de 2016. La película da cuenta de su derrotero de vida, desde su infancia en la pobreza en la ciudad ucraniana de Jersón, pasando por su llegada a la Royal Ballet School a los 13 años, sin hablar inglés, hasta su éxito meteórico en el Royal Ballet, donde con apenas 19 años se convirtió en el primer bailarín más joven de la historia de la compañía.

"Dancer" cuenta la vida del bailarín más joven en ser principal en el Royal Ballet de Londres

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Dos años más tarde, Polunin renunció de improviso y declaró que estaba cansado del ballet, de un régimen de entrenamiento físico de castigo, y de sus magras recompensas económicas. Publicó algunos tuits sobre drogas, alcohol y fiestas, y sobre el local de tatuajes del que era copropietario. Los medios británicos escribieron incansablemente sobre él, lo llamaron "el chico malo del ballet", y lamentaron que se desperdiciara su talento.

Desde entonces, Polunin comenzó una carrera cinematográfica en la que interpretó papeles secundarios en El Cascanueces de Disney, Asesinato en el Expreso de Oriente, Operación Red Sparrow y The White Crow ("El cuervo blanco"). Pero su carrera como bailarín empezó a tambalear. Tras dejar el Royal Ballet, bailó con la Compañía Stanislavski en Moscú y suele ser "artista invitado permanente" del Bayerisches Staatsballett de Múnich (Igor Zelensky, director del Ballet de Múnich, no estaba disponible para hacer comentarios sobre el caso).

Polunin con Natalia Osipova en una actuación en Nueva York, en 2016
Polunin con Natalia Osipova en una actuación en Nueva York, en 2016 Crédito: NYT

Tanto el Proyecto Polunin, su emprendimiento propio, como el programa conjunto que tiene con su exnovia, la bailarina Natalia Osipova, fueron recibidos tibiamente por la crítica. Su próxima actuación será en el mes de mayo, cuando participe de un "nuevo programa combinado" en el Palladium de Londres.

The New York Times

(Traducción de Jaime Arrambide)

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