Inusual obra entre el musical, el formato televisivo y el flashbomb

Cinco intérpretes de diversos estilos en una pieza multimedia, veloz y de alta precisión
Cinco intérpretes de diversos estilos en una pieza multimedia, veloz y de alta precisión Crédito: A. Fresco
Radicada en Nueva York, la coreógrafa Débora Levit estrenó Urban Splendor, sobre la locura en las ciudades
Laura Chertkoff
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11 de junio de 2019  

Así como se deconstruye el concepto de disco por las plataformas digitales de música, tal vez estemos asistiendo a la deconstrucción del concepto de obra integral de danza. En este mundo globalizado, el video de una coreografía de tres minutos puede llegar a tener 190 millones de visitas. Los géneros más consumidos en videos virales son el lyrical, el jazz contemporáneo y las danzas urbanas, lo que demuestra que hay un público para eso. Pero hay pocas obras con esos lenguajes sobre los escenarios.

Remando contra la corriente, entonces, es que llega Urban Splendor, la última creación de la coreógrafa argentina radicada en Nueva York Débora Levit. La obra se presenta los sábados a la noche en el Galpón de Guevara, una sala que otras compañías de jazz contemporáneo locales suelen habitar.

Urban Splendor está pensado en un mundo donde "lo urbano" es una identidad que trasciende los países. "Quise hacer un arquetipo de la locura urbana que se pudiera entender en cualquier ciudad - señala Levit-; quise capturar el vértigo, la alienación de estar rodeados de gente y solos a la vez, y cómo las relaciones interpersonales se ven afectadas por ese frenesí diario".

Fronteras que se borran desde el programa de mano que tiene sus escenas tituladas en dos idiomas, proyecciones multimedia que muestran rascacielos y semáforos que pueden estar en todas las ciudades o en ninguna. No-lugares donde coexisten las soledades en paralelo.

Como el montaje en paralelo suele ser un recurso coreográfico del lyrical Jazz, aquí puede jugar una carta sin resultar empalagoso. Y Levit logra ensamblar muy bien las habilidades diversas de su pequeña compañía formada ad hoc. Saca lo mejor de cada uno: la experiencia de Soledad Bayona y Tomás Martínez en el mundo del teatro musical es aprovechada para los solos que requieren mayor dramatismo. Florencia Liserre, Soledad Mangia y Daniel Sciarone demuestran con eficacia y precisión su vasta experiencia en grandes ensambles y producciones televisivas.

Sin embargo, no se trata solamente de momentos desolados y angustiantes. También hay espacio para el encuentro. "Ahí entra la palabra 'splendor', que uno asocia a un gran prado verde, a un paisaje bucólico. Porque hay momentos de 'esplendor' en la ciudad -sigue Levit-. Son esos momentos cuando la pasás bien en tu universo íntimo".

De Peridance a Buenos Aires

Hay que decir que para la escena local esta es una obra poco corriente. En Manhattan seguramente no sorprendan propuestas como esta. "En Nueva York hay compañías de todo el mundo, y obviamente las opciones son muy diversas. Yo formo parte de Peridance, una institución fundada por Igal Perry hace 30 años. Allí tenemos un edificio es de tres pisos, con ocho estudios, donde hay clases de todas las técnicas, todos los días. Por eso la escuela y la compañía tienen una formación muy integral", cuenta la coreógrafa, que el año pasado repuso la versión coreográfica de Perry del Ave María de Schubert, que el bailarín de Peridance Craig Dionne presentó en solitario en la Gala Internacional de Ballet de Buenos Aires.

Buscando esa misma estética diversa con bailarines locales, la obra de Levit se despega del circuito off por los recursos multimedia. Aquí los cuerpos y el mapping congenian sin barroquismo. "No quise que ningún elemento opacara al otro, buscaba lograr un equilibrio. Pero tampoco quería hacer ilusionismo", advierte.

Aunque Levit vive desde hace 20 años en Estados Unidos, nunca perdió el contacto con los artistas de su ciudad ni con los maestros. Cada vez que viene de visita a Buenos Aires sigue su entrenamiento con Alejandro Totto. En estas clases contactó a Florencia Liserre y entre ambas encararon un casting presencial y virtual esperando encontrar bailarines con desarrollo en técnicas variadas. "Buscábamos un mismo lenguaje y la capacidad de manejar estilos distintos: clásico, puntas, contemporáneo, urbano, con ganas de crear -enumera Levit-. Es un perfil de bailarín peculiar y necesitaba poder armar un grupo armonioso. Pensé que fueran cinco porque no sabía dónde iba a ser la puesta, pero sí estaba segura de que sería en el circuito off".

Y es en ese entramado de Buenos Aires donde se multiplica la oferta de obras de danza contemporánea, que tienden a estar más igualadas en términos de lenguaje. Urban Splendor se emparienta más con las coreografías de los musicales, los concursos televisivos y los flashmobs. Y por eso se despega del resto de las producciones independientes, además de por la tecnología, la velocidad que alcanzan en las piruetas y la precisión quirúrgica de los movimientos. Hay una síntesis en cada uno de los números coreográficos que hace pensar que también podrían funcionar por separado. O en una gira por la Argentina. O en otros escenarios del mundo. O también circulando en las redes sociales, donde hay un público ávido de ver danza a un clic de distancia.

Urban Splendor

  • Con dirección y coreografía de Débora Levit
  • En el Galpón de Guevara, Guevara 326.
  • Sábados, a las 23.
  • Entradas, desde $400.

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