
Las danzas folklóricas se siguen renovando
En los noventa, Córdoba era un hervidero de nuevas expresiones folklóricas. El baile cobró en ese momento una dimensión protagónica entre la juventud universitaria que encontraba una nueva forma de expresarse en las peñas en las que grupos como el Bicho Díaz y la Eléctrica Folklórica, marcaban nuevas formas libres de expresar arriba y abajo del escenario. La banda de culto sembró todo un nuevo movimiento que recuperó la danza en términos sociales y permitió el ingreso de capas más jóvenes de aficionados. El jueves último el grupo se volvió a reunir en el Teatro Real de Córdoba, con esa misma mística.
Coincidentemente en 1994 sobre el escenario de Cosquín aparecía la compañía Nuevo Arte Nativo de Koki y Pajarín Saavedra, que mostraba una visión absolutamente contemporánea de las coreografías folklóricas, encontrando nuevos aliados en otros sectores de la danza. Hijos del legendario bailarín Carlos Saavedra, esta suerte de derviches santiagueños rompían con todas las convenciones y las reglas de manual folklórico, como ponerse a bailar ritmos de vidala o chaya. Sus movimientos y figuras (conocidos son esos efectos stop motion que marcaron un estilo); y su trabajo rítmico sobre el zapateo cruzado con la estética de Merce Cunningham, iban un paso más allá. Esta noche estrenan Flechas de la tribu en el Teatro Sha, donde combinan mudanzas santiagueñas con música de Miles Davis. Otro hallazgo, resultado de una compañía que rompió con la idea de ballet para crear un laboratorio experimental de danzas nativas.





