
Un tango sugerente y atemporal
1 minuto de lectura'
Anoche. Un baile de tango . Gimena Aramburu, Micaela Cortada, Juan Fossati, Ollantay Rojas, Ramiro Rosenvasser y Camila Villamil. Coreografía: Matilde Ventura y Camila Villamil. Musicalizador: Pablo Duarte Loza. Dirección: Villamil. Los jueves, a las 20, en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín.
Nuestra opinión: bueno
Un trabajo que tiene dos aspectos clave: atemporalidad y evocación. La obra Anoche. Un baile de tango no puede ser ubicada en el tiempo, lo cual le permite trascender la anécdota y convertirse en un muestrario de códigos de relación para aquellos que van a las milongas.
El escenario está ocupado por tres parejas y el musicalizador, Pablo Duarte Loza; una puesta sencilla que evoca ese curioso mundo.
Se abre la milonga y comienza el cortejo-baile; aprendizaje, elección de la pareja y un permanente intercambio hablan de la dinámica que se vive en las milongas.
En relación con el tiempo, sólo se podría percibir a través del peinado de los bailarines y los vestidos de las bailarinas, aunque esta teoría no es concluyente. Uno de ellos, con raya al costado y aspecto de años 50; otro, pelo suelto y onda setentista, y el restante podría ser de estos años. En las bailarinas, su ropa habla de cierta evolución en la moda.
La obra exalta el baile, pero no desde un lugar de exhibicionismo (salvo en un momento, donde una de las parejas le arrancó un espontáneo aplauso a la audiencia), sino como un vehículo de relación. Es mediante el baile que se arman y desarman relaciones y la fantasía que genera este tipo de encuentros. El espectador se vuelve aquí testigo del desenvolvimiento de ese mundo.
Anoche. Un baile de tango es la primera obra que dirige la bailarina Camila Villamil, que hizo una muy correcta utilización del espacio y un criterio más sugerido que expuesto con el que logró alcanzar un clima de cierta intimidad entre los bailarines.
Cada cuadro comienza con el aprendizaje de alguno de los bailarines, como ocurrió siempre. Bailar tango es un arte que necesita tiempo y talento, y la obra nos lo recuerda quizá porque ése es el inicio del encantamiento.
Hay una mirada femenina que se denota en la sutileza con la que se establecen las relaciones; atenta a quitarle todo viso de exhibicionismo, sólo en dos o tres ocasiones bailan las tres parejas de manera simultánea.
Hay un trabajo de relato tácito, pues en los entreactos sobre el escenario, es decir, cuando los bailarines vuelven a sus mesas, se escuchan el murmullo típico de los locales y alguna voz que resalta algún momento de su vida vinculada al baile del tango.
Alguien dice que con 14 años entró subrepticiamente en una milonga y bailó media pieza. "Cuando volví a mi casa estaba como en un sueño; me acosté y me quedé pensando en el baile, en la milonga y en ese mundo que me fascinó."
Un trabajo que tiene ritmo, que incluso lo mantuvo después del apagón programado que tuvo el espectáculo, del cual salieron airosos los bailarines y la obra.
1
2Se reprograma MasterChef: por el debut de Gran Hermano, el reality de cocina cambia de horario
3Salvador, el thriller español de Netflix de 8 episodios que es un boom internacional y que está entre lo más visto de la plataforma
- 4
En fotos: de la gran noche de Guillermo Francella al apoyo incondicional de sus hijos Yoyi y Nicolás


