
Una peña bailable para los porteños
Gran baile gran. Desde pasado mañana a las 23, y todos los viernes del actual, en La Trastienda, el folklorista Peteco Carabajal propone un show en el que, además de las canciones, las danzas de diversos géneros tendrán un lugar protagónico.
"Esto no es ninguna novedad, porque quienes organizan peñas intentan que la gente baile. Quizá lo diferente es que esto se trata de un espectáculo donde se podrán bailar diferentes músicas en una misma noche", explica.
En la primera parte, Peteco interpretará temas de su CD "Arde la vida", un par de estrenos y algunas de las canciones que más invitan a la danza. "Por ejemplo, "Soy santiagueño, soy chacarera" es bailada por muchos conjuntos del país. Y todos los que tienden a hacer un baile más sofisticado la usan. Lo curioso es que desde que la compuse, en 1987, se la bailó como chacarera cuando es más bien una canción de homenaje a la chacarera. Hasta he visto algunos que hacen gimnasia cuando la escuchan", bromea.
Nada de tocar la batería
En la segunda parte también habrá tango. El grupo La Catanga Eléctrica se encargará del bloque latino, los Giménez y Antonio Tarragó Ros harán música del litoral y la orquesta Sin Platillos animará el segmento criollo con música del noroeste argentino. "Es una orquestita que armamos para tocar zambas, chacareras, gatos y escondidos, con el bandoneonista Quique Ponce, Demi Carabajal en guitarra y bombo y yo en violín. Y que a nadie se le ocurra sentarse en la batería", advierte Carabajal.
Aunque sin ánimo de desalentar a los principiantes, conviene aclarar que el anfitrión no dará una clase coreográfica, como algunos creyeron. "No sé cómo se corrió ese rumor, si apenas sé bailar una chacarera. El propósito es que la gente participe y que los que no saben se animen un poco. Sí habrán algunas indicaciones, de la pareja de Norma y Luis Pereira para el tango, o de Koki y Pajarín Saavedra para el folklore. Pero sobre todo se tratará de marcar el carácter de cada género."
Una de las ideas de Carabajal es aprovechar el espectáculo para desmitificar ciertos conceptos del baile y de la música. "Hay gente que lleva al ámbito profesional algunas cosas que no son como las presentan -aclara-. Así se baila en el campo, o así se toca el violín en el monte, dicen. Y son todas macanas. Los viejitos del monte alguna vez fueron jóvenes y cada uno toca según la manera como aprendió, solo o con un profesor. Pero de ahí salen los mitos y las caricaturas. La idea es hablar de estas cosas, con un poco de humor, para que la gente las vaya conociendo".





