
Videodanza, una disciplina que crece
Desde mañana, se exhibirán 70 trabajos
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Cuando se empezaron a filmar espectáculos de danza, en general para programas de televisión europeos o norteamericanos, se tenía el objetivo de registrar esos trabajos o de difundir a las compañías, más allá de una sala. Pero a medida que esas producciones comenzaron a idearse directamente para la cámara, para que se convirtieran en obras audiovisuales con identidad propia, la videodanza fue fortaleciendo sus raíces hasta convertirse en una disciplina en sí misma, que en los últimos años creció a partir del auge de producciones independientes y de festivales dedicados exclusivamente a este material.
En este circuito de unos treinta encuentros mundiales, el Festival Internacional de Videodanza de Buenos Aires fue el primero en América latina, cuando se creó, en 1995. Su séptima edición, que se realizará desde mañana y hasta el sábado –que se había discontinuado en los últimos cuatro años– presentará más de 70 obras, con algo de material clásico, pero sobre todo experimental, que procura aprovechar el medio, romper la continuidad, acceder a lo más fantasioso en relación con el cuerpo, los sonidos e incluso el relato.
Un bailarín puede caer mil veces sin llegar al piso. El tiempo y el espacio pueden modificarse en una fracción de segundo. Si la danza en vivo está regida por leyes físicas, los ritmos, velocidades y estructuras de un video están definidos en gran parte por el montaje. Es el momento más creativo: allí se define la obra", dice el mexicano Octavio Iturbe, uno de los invitados del festival, que presentará mañana una retrospectiva de su obra y ofrecerá un taller de edición del movimiento.
Director de proyectos de videodanzas, este realizador de 39 años, a diferencia de buena parte de sus colegas, no proviene del mundo del baile, sino de la fotografía, que lo llevó a ocuparse primero de puestas visuales y luego, en sus años en Bruselas, a formar un grupo de danza junto con Wim Vandekeybus. Allí se hizo cargo de la parte visual y más tarde de las filmaciones. "Nos pedían videos de promoción, así que me metí con eso. Pero cuando apareció algo de dinero a fines de los 80, justo cuando comenzaba el auge de la videodanza en Europa, hicimos el primer video propio del género y nos fue muy bien."
Después de esa primera etapa, Iturbe pasó por la experiencia de estar en escena, cuando su compañero Vandekeybus le pidió que bailara. "No es que hacía grandes piruetas –se ríe–, porque Win se basa en la expresividad y las posibilidades de cada uno, más allá de ser o no bailarín profesional. Pero la experiencia fue fundamental, me sirvió no sólo para ver todo por dentro, sino también para sentir mi cuerpo. Saber qué es cargar a alguien y tirarlo por el aire. Después fue mucho más fácil trasladar los movimientos y la energía a la cámara y la computadora."
A principio de los 90, cuando dejó de bailar y se fue de Bruselas a Madrid, además de filmar comenzó a trabajar en documentales sociales y políticos. Este género lo ayudó a estructurar relatos y, al mismo tiempo, hizo un gran aporte a su idea de dejarle un buen espacio a la improvisación. "Trabajo con premisas, pero casi sin guión. Antes de rodar siempre hay que saber cómo lo quieres montar, pero tampoco puedes tenerlo cerrado, porque es algo que naturalmente suele modificarse. Hay gente muy perfeccionista, que quiere que la cámara entre, salga, haga un paneo exacto. Trabajé con directores de cine de ficción y creo que para ellos es más complicado. Necesitan tener todo planificado, incluso con storyboard. Así, o sale algo muy clásico o directamente no aporta nada."
Una de las posibilidades que más le atraen de la disciplina es la de jugar con los cambios de espacio. En los talleres que brinda, además, recorre temas de continuidad, según el ritmo propio de los cuerpos. "A veces busco que la gente edite sin usar música, para que note que esos movimientos, en el encuadre, tienen su propio fraseo. Todo depende del baile, no se puede despegar una cosa de la otra. Incluso, si la danza no trasmite nada, mejor ni hacer el video."
Para agendar
- VII Festival Internacional de Videodanza de Buenos Aires.
Centro Cultural Rojas , Corrientes 2038, mañana, a las 18.30, "Montevideoaki", y a las 20.30, "El costo de vida".
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