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“Las chicas quieren vidriera, mostrarse. Una de las que me mandó fotos, tipió: «Las minitas somos todas putas. Nos encanta que los tipos se toquen con nuestras fotos. Lo que no nos gusta es saber quiénes son»”, relata Alejandro, 19 años, rosarino y ya todo un mito de la net. Es que él fue quien ideó altapendeja.com.ar, la página más visitada en estos días por los púberes argentinos ¿Por qué? Porque es algo así como una continuación natural –en plena segunda burbuja de internet– de los legendarios minitasonline o barderitos un sitio que provoca un circuito genuino de chicas (ejem, menores) que mandan sus fotos más íntimas a cambio de algo de fama anónima. ¡Insólito!
Rankings, foros y entrevistas... Alejandro no publica desnudos y, según dice, su novia es la encargada del control de calidad. Altapendeja se instaló como marca en poco menos de una semana (despacio: no permite el contacto con la autora de la pic) y, cuando llamamos al autor, dijo: “Tengo más de 20 mil visitas por día y el 10 por ciento proviene de los Estados Unidos”. Es que en el norte, esto de postear fotos de colegialas en plena fiesta ya es un fenómeno extendido. El mejor ejemplo es lastnightsparty (foto). Una idea genial que se debate entre la compulsión exhibicionista, la vocación de cronista y el voyeurismo general. “La competencia siempre es buena”, desliza Ale. Y acaba: “Ahora, lo único que me preocupa es que me explote el servidor”.
Qué capo...



