De La Quiaca a Ushuaia, una gira gauchita
El Gaucho Talas cabalga a favor de la donación de órganos
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Si hubiera un superhéroe argentino y fuera un gaucho; si luchara por la donación de órganos, los derechos de los peones rurales y los pueblos indígenas, seguramente se parecería al Gaucho Talas.
Oriundo de General Madariaga, residente de La Plata, Talas –su verdadero nombre es Juan Carlos– quiere cumplir la hazaña de recorrer a caballo más de 500 localidades argentinas, en una travesía que, con intervalos, le llevará en total unos ocho años.
Es cantautor y payador, y ya lleva unas 80 paradas realizadas en distintos lugares de Jujuy, Salta, Chaco y Formosa desde el 25 de mayo de 2004. Estima que le restan unos seis años hasta llegar a su destino final: las islas Malvinas.
"No hay precedente en materia de cruzar todo el país a caballo. Son 16.000 kilómetros. Es que si uno toma derecho, de La Quiaca a Ushuaia son 5300 kilómetros. Pero, como yo hago todas las capitales de provincia, en mi caso se triplica", cuenta orgulloso el gaucho, que se define a sí mismo como "un hombre que ama la libertad y que cree en el país".
Payador decidido
La cruzada de Talas es por la donación de órganos y los derechos de los peones de campo. El vínculo con los trabajadores rurales de este gaucho puede parecer lógico. El de su interés por la donación de órganos, no tanto. Aunque todo tiene una explicación.
"Yo tengo la desgracia de haber perdido a un hijo recién nacido hace 22 años. Y a mí eso me quedó guardado en el corazón. Se llamaba Juan de Dios. Y pensé en hacer algo por eso algún día. La gente me escucha porque yo canto verdades, porque para mentiras están los gobiernos. El argentino es solidario de por sí. Además, ya hemos ayudado a salvar vidas en las provincias del Norte, donde hay muy poca información sobre el tema", explica.
En cada parada de su recorrido, se presenta en colegios, hogares de ancianos y demás lugares interesados en escuchar su discurso solidario y su versión cantada del Martín Fierro –que editó en formato discográfico hace un par de años, con la participación de Sixto Palavecino y Antonio Carrizo–. Y algo más de su repertorio, que es prolífico: de manera independiente, ya lleva editados 40 discos. "Preparar esta versión del Martín Fierro me llevó tres años de investigación y análisis, tanto de la obra como de los diferentes ritmos de la provincia de Buenos Aires", explica a todo el que se lo pregunte. Después, siempre hay un lugareño que lo invita a comer a su casa o a quedarse unos días. Cuando se despide, esos amigos nuevos cada tanto empiezan a teclear www.elgauchotalas.com.ar para confirmar en qué punto del país se encuentra.
En sus viajes, Talas va escoltado por su aparcero, Abel González, y por su mujer, Josefina López, que hace la logística en un auto donde lleva el agua y el alimento para los caballos: Bolívar, Navarro, Madariaga, Necochea y El Cacique. "Dios también va con nosotros. Por eso compré cinco caballos. Cuando salen dos personas a caballo, necesitamos dos caballos cada uno por si pasa cualquier cosa. En el quinto caballo va Dios con nosotros. El Flaco es muy amigo mío. Yo lo amo, soy muy creyente. El y la gente nos van a ayudar", sigue Talas, al tiempo que comenta que necesita donaciones para poder solventar parte de los 15.000 pesos mensuales que le cuesta su cruzada.
Su meta final del payador –según explica, es uno de los 50 exponentes de este arte en extinción– son las islas Malvinas. La idea es llegar a Ushuaia y de ahí volver a Río Gallegos, para viajar al archipiélago en barco o en avión. Aunque no sepa una palabra de inglés.
"Yo sé que me van a atender bien porque los ingleses son muy educados. Las Malvinas son nuestras, las tenemos prestadas a ellos. Al gobernador de las islas le quiero entregar un Martín Fierro, la Bandera Nacional; darle un abrazo, y decirle que ya que vive en la Argentina, que sea donante", organiza Talas, que planea editar un libro con las anotaciones de sus viajes y un disco titulado De La Quiaca a las Malvinas.






