De Rusia con amor
Cambio de hábito: la directora del Circo de Moscú anticipa el estreno de esta noche en un escenario atípico: el teatro Broadway.
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Este año, tal vez más que nunca, el Circo de Moscú que llega a la Argentina intentará sostener bien en alto su famoso slogan de "como siempre, siempre distinto". Es que tras treinta y dos años de armar su "carpa" en el estadio Luna Park, el Circo de Moscú abre su temporada hoy en un teatro de la avenida Corrientes, el Broadway, con un tipo de espectáculo denominado "circo de escenario".
En principio, este cambio obedece a la falta de salas, ante unas vacaciones de invierno que se vienen muy nutridas en cuanto a propuestas teatrales y de entretenimientos. A tal punto que la compañía de Disney sobre hielo tuvo que postergar su venida a la Argentina hasta noviembre, porque las salas del Centro Costa Salguero (tradicional escenario para el patinaje de Disney) están ocupadas con convenciones, y en el Luna Park las marquesinas anuncian a Holliday on Ice.
¿Qué le pasó al Circo de Moscú con su reserva, entonces?, le preguntó La Nación a la directora del circo ruso, Lilian Chichkina. "No es que nos hayan dejado afuera. En los últimos años, nosotros notamos que el Estadio Luna Park nos estaba quedando grande. Es decir, cada vez nos costaba más llenarlo. Es que la economía argentina cambió notablemente. La gente ya no tiene dinero para pagar su entrada. Y la competencia en este tipo de espectáculos es cada vez mayor".
El cambio de escenario para el circo moscovita trae aparejado una fuerte reducción en las estructuras. La rusa Lilian Chichkina respira aliviada y con unas palabras en español intenta explicar el motivo de semejante rélax. Es que la ex patinadora conoce de viajes por el mundo y de los gigantescos traslados de vestuario, herramientas y animales como si fuera un arca de Noé. "Pero esta vez, los integrantes del circo viajamos en un sólo avión con todo lo necesario para armar el show".
En lugar de la tradicional pista de arena, este año actuarán en el escenario 40 artistas entre ilusionistas, malabaristas y acróbatas. Un sólo perrito aparecerá en escena en lugar de los animales amaestrados. Tampoco habrá números de alto riesgo (como aquel famoso de la familia Breda) debido a las dimensiones de un teatro. De todos modos, Lilian insiste en que el tradicional arte circense conservará su calidad de antaño. "Será más teatral. El público tendrá la posibilidad de comunicarse directamente con los artistas. Y lo que pierde en espectacularidad lo gana en riqueza expresiva, en el relato de los clowns, en la observación cercana de la perfección gimnástica, en la magia de los ilusionistas y el empleo de la música y el canto dentro del ámbito natural que es el teatro."





