Desatar los nudos y fluir

La profesora de tai chi chuan Mi Ja Kim aconseja ejercitarlo, sintiendo el movimiento y dejando aflorar la conciencia profunda
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15 de febrero de 2011  

Si bien hay varias teorías, la más popular atribuye la creación del tai chi chuan al monje taoísta y acupuntor Chang Sang Feng, posiblemente durante el siglo XII de nuestra era y luego de un prolongado tiempo de meditación en un monasterio del monte Wu Tan.

Yin y yang. Feng descubrió los secretos del tai chi observando el combate entre una grulla y una serpiente: por eso muchas de las figuras del tai chi imitan posturas de los animales. El monje buscó la manera de lograr que defensa y ataque, yin y yang, formaran parte de un todo, un equilibrio donde una actitud ayudaba a la otra a encontrar la unidad complementándose. Feng fue refinando e incorporando a la técnica elementos de medicina hasta transformarla también en una práctica sanadora.

" Mano de acero y guante de terciopelo es una frase que se usa en China para definir la actitud en la práctica del tai chi. Porque hay una suavidad externa, pero con una gran fortaleza interior. Los movimientos salen de adentro hacia afuera. Entonces, uno debe aprenderlos como expresión de lo que está ocurriendo en lo muy profundo", advierte la profesora de tai chi chuan Mi Ja Kim .

Dialogando. "Hay un ejercicio para hacer en pareja que se llama tui shou, que podría traducirse como manos empujantes . Consiste en apoyar las manos en las del compañero como si fuera un juego de ataque y defensa. Se trata de lograr el equilibrio entre las dos personas, uno empuja mientras el otro cede y cuando uno comprueba que el otro está en desequilibrio, lo ayuda para que se recupere. No se intenta hacer caer al otro sino de encontrar un equilibrio entre los dos. No se lo está atacando, sino dialogando, aprovechando la fuerza del adversario para que vuelva", agrega Kim.

"Si se observa con atención el ideograma que significa tai chi se advierte que los símbolos que lo integran expresan un movimiento suave y flexible que devuelve al hombre a la espontaneidad del niño y lo centra en su principio espiritual."

Meditación. "Suele denominarse al tai chi meditación en movimiento porque la mente está quieta vivenciando el movimiento del cuerpo como una totalidad presente, sin pensar en el pasado ni en el futuro. Esto es fundamental, no pensar en el movimiento, sino vivir cada instante que va transcurriendo. Ser el movimiento. Eso hace que sea una meditación", explica la profesora.

"En la meditación estática se trata de aquietar al mono loco de la mente que corretea de un lado a otro. En cambio, en el movimiento, la conciencia está concentrada en todos los aspectos internos del mismo y esto permite que pueda aflorar la conciencia profunda, la intuición, el misterio, el ello en términos psicológicos, llevando a un estado de despertar y unión con el Tao."

Más allá de las palabras. El que se inicia en el aprendizaje, sostiene Kim, debe comprender que tai chi es fundamentalmente práctica. Es vivenciar, no quedarse en las palabras, ir más allá del pensamiento, del intelecto. Tai chi es una filosofía y tai chi chuan es la práctica de esa filosofía. Es una rama interna del wu shu, las artes marciales chinas, porque trabaja la energía en el cuerpo en forma interna y se complementa con el arte marcial externo. "Más que nada, tai chi aprovecha la circularidad de esa energía. Todos los movimientos del tai chi son circulares, hacen que uno tenga la defensa de ese círculo que protege. Que hace que todo rebote, algo que también se lleva a la parte psicológica. Uno siente que ese círculo también protege de todo lo malo, de lo negativo. Uno se concentra en el tan tien que es el centro donde se acumula la energía, el centro del ser humano. La energía circula en forma de espiral para salir por las extremidades, por las puntas de los dedos de los pies y de las manos", agrega Kim.

"Tai chi es también la unión con la mente, el espíritu, las emociones. La unidad de todo que lo ayuda a uno frente a los problemas de la vida cotidiana. La sensación es de paz, de armonía y de unidad, una unidad que está en el propio ser y que también abarca todo el universo, a todos los seres vivos.

"Practicar tai chi es como desenredar una manguera por donde corre la energía. Una manguera que está retorcida. Tai chi desata los nudos y permite el libre fluir y la alegría de vivir."

Mutaciones. "Calmar la mente significa dejar que los pensamientos pasen como si fuesen nubes, dejarlos fluir. Dejar de aferrarse, saber que después de la noche viene el sol: todo es mutación, así es la naturaleza. Estamos dentro de esa ley y si pasamos un mal momento también va a pasar. Equilibrio de yin y yang, lleno y vacío, la gama de todos los opuestos complementándose."

LECTURAS

Tao Te Ching , Lao Tse.

Energía vital en movimiento y

Energía y autocuración , maestro Tung Kuo Tsao.

UNA FORMA DE VIDA

Mi Ja Kim nació en la ciudad de Dae Jun, en Corea del Sur, pero llegó a la Argentina a los 3 años. Su familia practicaba artes marciales como deporte. Sin embargo, para ella fue mucho más que un pasatiempo, una forma de vida, y su formación comenzó en la adolescencia. Se graduó de instructora en el Instituto de Artes Tradicionales del Do, y luego continuó su formación con los maestros Tung Kuo Tsao y Patricia Tung. Se perfeccionó en los estilos tradicionales de competencia, espada, sable, bastón, tui shou, chi kung e I chuan (fuerza del pensamiento). Paralelamente estudió medicina china, chi kung y meditación Maum.

SENTIR EL AIRE

"Tenemos conciencia del viento por su fuerza. Pero no tenemos conciencia del aire que nos rodea porque su presencia es mucho más sutil. Sin embargo, el aire nos sostiene y participa de nuestros movimientos. Este ejercicio, entonces, consiste en sentir el aire que nos rodea. Comenzamos con un movimiento básico, parados con los pies separados a una distancia del ancho de los hombros, las rodillas apenas flexionadas, los hombros relajados, alineamos la coronilla con el perineo. Nos imaginamos sosteniendo con las manos una esfera virtual, sentimos el contacto de la esfera en nuestras manos, girando la cintura hacia un lado y hacia otro dejando que la esfera siga ese movimiento, pero a la vez sentimos ese aire que nos rodea."

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