Diez joyitas de las secciones paralelas

Notables películas más allá de la competencia oficial
Diego Batlle
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20 de mayo de 2015  

CANNES.- La atención mediática suele estar puesta sobre la Competencia Oficial, sus directores consagrados y sus estrellas que desfilan por la alfombra roja. Sin embargo, hay otras secciones, como Un Certain Regard, Quincena de Realizadores o las Funciones Especiales, que suelen regalar notables películas. A continuación, un repaso por una decena de títulos destacados que se exhibieron durante la primera mitad del festival.

Trois souvenirs de ma jeunesse (Francia), de Arnaud Desplechin. El director de Reyes y reina y El primer día del resto de nuestras vidas combina una historia actual que protagoniza Mathieu Amalric que en el comienzo regresa a Francia y es acusado de espía con un típico relato de iniciación ambientado a fines de los años 80 en el que conoceremos la historia del mismo personaje entre sus 16 y 21 años. Desplechin optó esta vez por intérpretes no profesionales que aportan frescura, espontaneidad y ligereza a un film nostálgico y disfrutable.

Las mil y una noches (Portugal), de Miguel Gomes. El realizador de Aquel querido mes de agosto y Tabú está presentando tres películas de algo más de dos horas cada una. Hasta ahora se exhibieron las dos primeras entregas de la trilogía que combinan documental y ficción para articular los clásicos cuentos con la cruda realidad portuguesa actual en una acumulación de situaciones absurdas y testimonios reales que ratifican a Gomes como uno de los cineastas más creativos y audaces de la actualidad.

Amnesia (Francia), de Barbet Schroeder. El mítico creador de Mi secreto me condena rodó en Ibiza una historia ambientada en 1990 que vincula a una veterana mujer (Marthe Keller) y un joven DJ que llega para triunfar en la incipiente movida de la música electrónica en la isla. La relación cada vez más íntima entre ellos a pesar de la importante diferencia de edad y la aparición de los fantasmas del pasado nazi complican el panorama en ese idílico enclave.

El abrazo de la serpiente (Colombia), de Ciro Guerra. Tras Los viajes del viento, Guerra rodó en blanco y negro esta épica de espíritu herzogiano (Fitzcarraldo, Aguirre, la ira de Dios) sobre la relación durante cuarenta años (primera mitad del siglo XX) entre científicos y un chamán -último sobreviviente de su tribu que buscan una milagrosa planta curativa en las profundidades del Amazonas. Bella y fascinante.

L'Ombre des femmes (Francia, 73'), de Philippe Garrel. El director de Los amantes regulares y La jalousie filmó también en blanco y negro esta amarga comedia de humor irónico sobre los enredos amorosos de un documentalista sin demasiado brillo que está rodando un film sobre unos veteranos sobrevivientes de la Resistencia Francesa. El eje de la película pasa por la relación con su esposa, Manon (además asistente y editora de sus proyectos), y los respectivos affaires que ambos mantienen de forma paralela.

AN (Japón), de Naomi Kawase. Pequeño y encantador film que expone las vicisitudes, sueños, miedos y traumas de tres personajes de distintas generaciones: una anciana de 76 años que ha vivido confinada durante décadas por la lepra; un parco hombre de mediana edad y pasado turbio que trabaja en una panquequería, y una adolescente con problemas con su madre.

One Floor Below (Rumania), de Radu Muntean. Uno de los referentes más interesantes del nuevo cine rumano, el director de Boogie y Aquel martes después de Navidad narra las desventuras de Patrascu, hombre de negocios casado y padre de un adolescente que decide no denunciar al responsable de la muerte de una joven vecina del edificio. La decisión, claro, tendrá sus consecuencias en este ensayo moral tan inquietante como provocador.

Nahid (Irán), de Ida Panahandeh. Contundente ópera prima de esta joven directora iraní que en la línea de La separación describe las penurias de una mujer divorciada que quiere rehacer su vida afectiva, pero es presionada por su ex marido al que por ley le corresponde la custodia de su hijo para que no se case de nuevo, ya que de hacerlo no podrá volver a ver al chico.

Green Room (Estados Unidos), de Jeremy Saulnier. El realizador de Cenizas del pasado (Blue Ruin) rodó esta sangrienta película sobre los integrantes de una banda punk que llegan a un auditorio en medio de la nada manejado por unos siniestros skinheads de ultraderecha y que, luego de tocar, quedarán atrapados en los camarines y deberán resistir ataques de hombres y perros asesinos. Un festival de imágenes gore y espíritu de cine clase B que remite a John Carpenter, Walter Hill y el primer Peter Jackson.

Cemetery of Splendour (Tailandia), de Apichatpong Weerasethakul. Ganador de la Palma de Oro 2010 con El hombre que podía recordar sus vidas pasadas (Tío Boonme), el autor tailandés volvió a fascinar con la historia de unos soldados afectados por una misteriosa enfermedad que los hace dormir todo el tiempo. Una veterana mujer con muletas que se ofrece como voluntaria y una joven médium con poderes para comunicarse con los espíritus son las protagonistas de esta bella y sensible película ambientada dentro y en los alrededores de un hospital de pueblo.

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