Diva con cama adentro
Norma Aleandro comienza un año intenso: piensa dirigir un corto; tiene proyectos teatrales en el país y en España, y se encuentra en pleno rodaje a las órdenes del debutante Jorge Gaggero, en cuyo film protagoniza la compleja relación de una señora con su mucama
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Al abrirse la puerta de una casa de la calle Monroe al 1100, entre cables y equipos de rodaje saluda una señora de cuerpo imponente y delantal celeste. "Hola, yo soy Norma Argentina", dice a LA NACION esta puntana de 57 años, separada, con dos hijos y varios nietos.
No es el ama de llaves de esa casa convertida en set de filmación para el largometraje "Cama adentro", opera prima de Jorge Gaggero. Norma Argentina junto a Norma Aleandro es la protagonista de esta película que cuenta la historia de una relación decadente: la de una señora de clase media alta que se aferra a lo único que cree que le queda: su mucama.
Fuera de las luces de la ficción, los roles entre la patrona y la dueña de casa parecen mantenerse. Más allá de la amabilidad y sencillez de Norma Aleandro, un halo de divismo la rodea. Y más allá del papel que vino a interpretar la debutante Norma Argentina desde San Luis, ella parece seguir respondiendo a las reglas que gobiernan su ex oficio de empleada doméstica.
"En los últimos meses estaba sin trabajo allá. Y como Dios está siempre, se me presentó esta ocasión de trabajar como actriz. Y la verdad es que me siento muy bien", dijo Norma Argentina ante la mirada de Aleandro, que el año pasado protagonizó junto a Natalia Oreiro una de las películas más taquilleras del cine argentino: "Cleopatra".
"Yo acepté esta película porque me gustó mucho el libro de este director tan joven y que ha hecho cortos muy buenos. En realidad, hace dos años que estamos tratando de hacerla. Pero yo nunca podía por todos los proyectos que tenía aquí y en España", explicó Aleandro. La actriz no ahorra palabras en el momento de explicar la situación ficcional que rodea a su personaje y al de su nueva compañera: "Es una señora de la clase media en decadencia, que ha tenido un
Al abrirse la puerta de una casa de la calle Monroe al 1100, entre cables y equipos de rodaje saluda una señora de cuerpo imponente y delantal celeste. "Hola, yo soy Norma Argentina", dice a LA NACION esta puntana de 57 años, separada, con dos hijos y varios nietos.
No es el ama de llaves de esa casa convertida en set de filmación para el largometraje "Cama adentro", opera prima de Jorge Gaggero. Norma Argentina junto a Norma Aleandro es la protagonista de esta película que cuenta la historia de una relación decadente: la de una señora de clase media alta que se aferra a lo único que cree que le queda: su mucama.
Fuera de las luces de la ficción, los roles entre la patrona y la dueña de casa parecen mantenerse. Más allá de la amabilidad y sencillez de Norma Aleandro, un halo de divismo la rodea. Y más allá del papel que vino a interpretar la debutante Norma Argentina desde San Luis, ella parece seguir respondiendo a las reglas que gobiernan su ex oficio de empleada doméstica.
"En los últimos meses estaba sin trabajo allá. Y como Dios está siempre, se me presentó esta ocasión de trabajar como actriz. Y la verdad es que me siento muy bien", dijo Norma Argentina ante la mirada de Aleandro, que el año pasado protagonizó junto a Natalia Oreiro una de las películas más taquilleras del cine argentino: "Cleopatra".
"Yo acepté esta película porque me gustó mucho el libro de este director tan joven y que ha hecho cortos muy buenos. En realidad, hace dos años que estamos tratando de hacerla. Pero yo nunca podía por todos los proyectos que tenía aquí y en España", explicó Aleandro. La actriz no ahorra palabras en el momento de explicar la situación ficcional que rodea a su personaje y al de su nueva compañera: "Es una señora de la clase media en decadencia, que ha tenido un buen pasar económico, pero no está preparada para trabajar ni mental ni físicamente. No tiene la menor capacidad para sobrevivir. Ha vivido siempre ajena a los problemas de la casa, ni siquiera ha criado a su propia hija. Y en este momento está viviendo de su mucama, y de alguna manera la vampiriza, va tomando de ella todo lo que tiene. Hace siete meses que no le paga el sueldo. Y como tiene que mudarse a un departamento muy chico, le lleva a la casilla donde vive su mucama todos los muebles, hasta un piano que no entra".
Cuestión de oficio
La Norma recién descubierta para el cine se deja abrazar con timidez por la famosa que cuenta sobre el primer encuentro en su casa del barrio de Belgrano. "La invité a tomar el té a casa donde charlamos del libro y de temas de la vida. Yo tengo mucha gente amiga que tiene experiencias de vida parecidas a la de ella, así que nos hemos entendido perfectamente en lo que pensamos, más allá de que ella ha realizado un oficio y yo otro." "Yo me había imaginado otra calidad de persona, una diva del espectáculo -responde, tímida, la señora puntana-. Y nunca pensé que me encontraría con algo tan humano y divino. Al verme, ella abrió los brazos y me dijo: "Norma, por fin voy a conocerte". Y eso para mí fue terriblemente grande".
Aleandro vuelve a los personajes del film: "A mí me interesa muchísimo este tipo de gente que vive de los demás, que vampiriza al que está a su lado, que le importa más lo que se vea de afuera aunque haya sido indigna la manera de obtener esos resultados. Creo que el mundo está compuesto por los que trabajamos y los que viven de los que trabajamos. Es una composición social global. Por ejemplo, ¿cuántas mujeres hay que han vivido de los padres y luego se casan para vivir del marido, y si se quedan sin plata, tal vez más grandes vivan de sus hijos? Nunca se han hecho cargo de sí mismas. Es una especie de prostitución sin papeles. Cuando voy a la peluquería empiezo a hablar de esos personajes, y está lleno".
Al preguntarle a Norma Argentina sobre su experiencia como empleada doméstica y el paralelismo que se traza entre su vida y la ficción, comenta: "Yo tengo mucha experiencia en trabajar en casas de familia; con cama afuera, pero en realidad entraba temprano y me iba de noche. He tenido patronas buenas, otras un poco histéricas, y tuve hasta hace poco un señor viudo excelente. En muchos casos, cuidaba a los chicos, hacía la limpieza, cocinaba y también renegaba con algunas cosas. Muchas veces sucedió que mientras limpiaba la casa de una señora los chicos entraban con los pies llenos de barro y como no podés decir nada tenés que volver a limpiar. Y eso se sobrelleva poniendo buen carácter..."
Ruleros y frutas
Cuando se le pregunta a Aleandro sobre una diferencia evidente entre ella y Argentina, sobre el hecho de que, como actriz, está acostumbrada a que la asistan, explica: "Es cierto que cuando estoy trabajando siempre alguien me asiste, y que también me ayuda una persona en mi casa. Pero no me es desconocido el mundo de la gente que trabaja. A mí me crió mi abuela analfabeta que antes de venir a la Argentina había sido mucama y cocinera. Y me crié en una casa de actores que no podían dejar de trabajar porque no tenían de qué vivir. Y a mí, por ejemplo, el corralito no me agarró porque no tenía nada".
Aleandro dice: "Uno puede decir que Norma se interpreta a sí misma por su experiencia como empleada doméstica. Pero no, ella está interpretando un papel, está haciendo un trabajo actoral". Y Norma Argentina agrega: "Yo el año pasado hice un curso en San Luis frente a cámaras. Después conocí a Jorge Gaggero, con quien hice un cortometraje, que fue mi primera experiencia. Luego me presenté a un casting, me llamaron para venir a Buenos Aires, y ahí empezó todo. No sé, les habrá gustado mi forma de ser, de hablar...".
Después del rodaje "Cama adentro", Norma Argentina tiene pensado volver a San Luis, a seguir con su vida de siempre, "cuidando la casa, mi hija, mi nieto, mi mamá, tratando de conseguir algún trabajo. Dios dirá si se ofrece otra oportunidad a partir de esta película. Esta es una experiencia que jamás pensé que iba a pasarme. El grupo humano, desde el director hasta el utilero, es excelente. Ya más no puedo pedir".
El rodaje se interrumpe para comer. Mientras Norma Aleandro se cambia la ropa, de la producción le ofrecen un plato con frutas que ella amablemente rechaza porque se va a almorzar a su casa, que queda a solo unas cuadras. Norma Argentina ayuda a la peluquera a colocarle unos ruleros a la actriz famosa para que en el ínterin no se caiga su peinado. "Soy muy colaboradora -dice-. Mi madre me ha criado así. Si yo tengo que ayudar a levantar sillas, lo hago." Y sale a la vereda a sumarse a una larga mesa donde el resto del equipo técnico comienza con el almuerzo, bajo un sol quemante.





