
Lanzan un disco llamado “Insert Coin” en homenaje a sus video juegos favoritos.
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Dj batti tiene seis puntos de aumento en el ojo derecho y cuatro en el izquierdo. Callos deformes se hacen visibles en sus manos. Ojeras pronunciadas completan el panorama: son las secuelas de su aventurado paso por este mundo moderno. De chiquito tuvo sanas intenciones: estudió piano y guitarra en el conservatorio. Luego, el rock pesado (primero), los videojuegos (más tarde) y las computadoras (finalmente) lo pusieron en sintonía con la golpeada Buenos Aires. Dice dj Batti: "¡Estoy arruinado!". Nacido en Mataderos, él es el químico musical de este dúo, dj Batti vs Pana, que hoy se presenta en sociedad con un disco llamado Insert Coin, una obra rara e ingeniosa basada en los jueguitos electrónicos de los años 80.
Pana vive en Caballito. Tiene en sus anteojos casi el doble de aumento que su compañero y usa ropa shockeante y colorida. Canta, baila y se divierte al frente del grupo; se define como "un no-músico". Dice dj Batti: "Podés tener muchas cosas en la cabeza para aportar, sin ser músico. Pana es así: ve las cosas desde el punto de vista creativo, más que desde el punto de vista musical".
Cuando tocaron en la mega-rave nrg Parade de septiembre, dj Batti vs Pana se destacó no sólo por presentar dos bateristas, un bajista, un trombonista y un cantante en escena, sino también porque su música bailable sonó original entre tanta monotonía.
Pana: La música electrónica en vivo tiene que transmitir energía, pero no por eso ser patética… Tampoco estoy de acuerdo con los que se toman a la electrónica como una cosa muy intelectual. Si vas a bailar o a shows, vas a ver que todo es chato, medio momia, con el dj perillando y la gente en la suya. Nos gusta Underworld: son agresivos en la forma de llegar al público.
La historia de dj Batti vs Pana comenzó hace varios años, cuando se rateaban del colegio para sumergirse en el universo sónico de los fichines digitales. Adictos a los videojuegos, paraban en un local de Flores poblado de chicos ricoteros. Gracias a su amor por la música electrónica y su imbatibilidad en los jueguitos, enseguida se conocieron y tornaron en rivales eternos. Pana era campeón del MoonPatrol, y Batti, del Pacland. Gastaban las máquinas hasta que saltaban los contadores de puntaje. Dice Pana: "Somos fanáticos. El primer regalo que les vamos a hacer a nuestros hijos cuando nazcan, en vez de la típica remera de Boca, va a ser una tarjeta de Sacoa bien cargada".
¡Y la fiebre recién comenzaba a subir, porque cuando dj Batti se instaló la computadora en su casa, la adicción aumentó logarítmicamente! Se pasaban noches y noches jugando, hasta completar más de setenta jueguitos cada uno. Recuerda Batti: "El peor momento de nerds enfermos fue un verano en el que nos fuimos a San Bernardo con unos amigos, y en vez de ir a la playa, nos alquilamos una televisión y la conectamos a la consola de jueguitos que habíamos llevado… Nos pasamos una semana de maratón".
No hay mal que por bien no venga. Las tertulias en casa de dj Batti derivaron en algo impensado: resultó que el anfitrión había armado allí un estudio de grabación. Y allí, entre mouses y joysticks, se les ocurrió unir las dos pasiones: empezaron a componer temas homenajeando a sus fichines favoritos. La idea fue graficar en sonidos la personalidades de cada videogame.
Pana: El aporte electrónico proviene directamente de los juegos. Usamos sus sonidos y melodías primitivas, y componemos canciones en estilos muy diferentes, desde polkas (para el Tetris) hasta música disco (para el Rally x).
El disco Insert Coin ya está en la calle y, gracias a su contenido apto para todo público, puede contagiar a la juventud. El arte de la tapa muestra el papel de cada uno: Batti la juega de "el malo de la película", y Pana de "el bufón buena onda".
pana: Hicimos una competencia para ver quién ponía la cara más ridícula, y le gané.
Batti: A pesar de que nos tomemos las cosas en broma y nos riamos hasta de nosotros mismos, intentamos hacer música que sea buena y que, a la vez, entretenga a la gente. Yo, que soy diseñador industrial, me ocupo de organizar lo primero; y Pana, que es diseñador gráfico, de lo segundo. Hay que encontrar la veta del medio.
Game over.





