
Dos mujeres en foco
Diálogo con Cecilia Roth y Susú Pecoraro, que interpretan a dos fotógrafas en "Laura y Zoe", una serie de trece capítulos que emitirá próximamente Canal 13, producida por Héctor Olivera y dirigida por su hijo, Javier, y Alejandro Maci
1 minuto de lectura'
Las jornadas de grabación son realmente agotadoras. Pero Susú Pecoraro y Cecilia Roth superan el cansancio con el placer que les produce estar en un proyecto que se fue armando a la medida de sus deseos. La suma de esas aspiraciones es "Laura y Zoe", serie de trece capítulos que las tiene como protagonistas y que será emitida por Canal 13, aunque todavía no tiene fecha.
El entusiasmo de ambas actrices tiene que ver con el programa, pero también con la oportunidad de trabajar juntas. Si bien el cine las había convocado en su momento para actuar en "Los amores de Kafka", en la película de Beda Docampo Feijóo no habían compartido ninguna escena. Y aunque se conocen desde hace mucho tiempo, la idea de reunirse no prendió en ellas hasta que un tercero la sugirió. "En sus proyectos cada una buscaba la pareja adecuada, pero siempre pensando en hombres, nunca en mujeres", admite Cecilia Roth.
El rédito de contar con esta dupla terminó siendo capitalizado por Héctor Olivera -titular de Aries, productora del ciclo-, pero antes Adrián Suar había considerado la posibilidad de este encuentro artístico. Luego de diversas reuniones con el protagonista de "Poliladron", la idea no prosperó. "Adolfo Aristarain estaba también en el proyecto, que básicamente no se pudo concretar por cuestiones económicas", recuerda Roth, y las actrices decidieron acercarse a Olivera.
El cineasta y productor "fue realmente expeditivo", según definen ambas. Convocó a Graciela Maglie para escribir los libros. "Tuvimos muchas charlas con ambos y con Cristina Civale y Mónica Silver -colaboradoras de la autora- con relación a qué queríamos actuar -más allá de la historia en sí misma-, qué teníamos ganas de revelar como actrices y como mujeres", coinciden al describir cómo tomó cuerpo el proyecto. El resultado de aquellos cónclaves fue la historia de dos fotógrafas, Laura y Zoe, a quienes en principio no las une el amor, sino el espanto.
Favio Posca, Carlos Rivas, Roly Serrano, Carlos Lipsic y Elsa Berenguer acompañan a las protagonistas en la serie codirigida por Javier Olivera y Alejandro Maci -ambos debutantes en televisión-, pero otros actores -como Tato Pavlovsky- realizan participaciones especiales en los distintos capítulos que se filman en estudios y en exteriores de Buenos Aires, según adelantaron a La Nacion el director y el jefe de producción del programa, Claudio Meilán y Marcos Olivera, respectivamente.
En el relato -que podría continuar en la pantalla del 13 el año próximo-, Cecilia Roth es Laura, la hija de Carlos Prat, prestigioso fotógrafo que, a su vez, es el amante de Zoe, personaje interpretado por Susú Pecoraro. "Este hombre tiene un accidente -que resulta no ser tal-; sin querer, ha sido testigo de la muerte no accidental de un personaje político y ha sacado fotos de esa situación", cuenta Cecilia Roth.
La muerte de Prat forzará el encuentro de las protagonistas para recibir una curiosa herencia: tendrán que compartir el estudio fotográfico del difunto. "Zoe está desalojada de su casa y no tiene dinero, en tanto que Laura acaba de separarse de su marido en Madrid y quiere vivir nuevamente en Buenos Aires, así que están condenadas a vivir juntas la hija y la amante", completa Susú Pecoraro sobre el nacimiento de un vínculo que tendrá muchas idas y venidas, según ambas anticiparon a La Nación .
-¿Se trata entonces de una relación antagónica?
C.R.: -Empieza antagónicamente -como una extraña pareja-, pero en el transcurso de la historia se va armando una relación de enorme amor entre dos personas, con muchísimos avatares alrededor -hombres, mujeres, amigos, líos, aventuras y acción-, porque ambas empiezan a tratar de averiguar quién fue el asesino de Prat.
S.P.: -En definitiva, estos personajes tienen que superar algo muy grueso que los separa, porque están obligados a compartir una situación.
-¿Cómo son Laura y Zoe?
C.R.: -Laura es explosiva, muy mandona y estridente. Zoe es mucho más reflexiva, caótica y desordenada en su exterior, pero tremendamente sensata internamente, todo lo contrario de Laura, que es obsesiva -hace dieta, gimnasia- y no sabe para dónde agarrar. Laura viene de una familia de intelectuales y Zoe, de una de clase media baja. Pese a su imagen de dura, Laura es muy apasionada y frágil, se refugia en una suerte de coraza para defenderse del afuera.
S.P: -Zoe tenía una relación muy fuerte con Prat, que había sido su maestro de fotografía y al morir, de alguna manera, la dejó en una situación de orfandad, porque el tipo era más grande que ella. Su mamá es medio hija suya, la ama, pero es una persona que no la puede contener y a la que Zoe tiene que cuidar, incluso la mantiene. Zoe está bastante sola, con los recursos de su trabajo más o menos se mantiene y ayuda a la familia. Cuando empieza la historia está desesperada y en la calle. En esa situación límite se encuentra con Laura. Son dos mundos muy diferentes. Las une la muerte del padre de Laura y la profesión de fotógrafas.
-¿Qué papel juegan los hombres en esta serie escrita y protagonizada por mujeres?
C.R.: -Sentimos que hay una especie de universo femenino muy lleno de humor y de gracia que es interesante mostrar. Pero el programa no es para nada feminista. Es una mirada femenina sobre lo femenino y sobre los personajes. Hay personajes masculinos que también quedan muy bien parados (sonríe). No es una historia exclusivamente para mujeres. A lo mejor suena un poco pedante decirlo, pero en todo caso es como esa mirada que tiene Almodóvar sobre las mujeres, que tiene que ver con el humor y con ese descubrimiento de un mundo muy atractivo, pero nada femeninamente militante. "Laura y Zoe" no es una comedia todo el tiempo -en realidad, es una conjunción de géneros-, pero sí busca el lugar del humor de esos personajes.
-¿Qué aspectos les gustan y les disgustan de sus personajes, sienten alguna identificación?
S.P.: -No tengo una mirada sobre los personajes en cuanto a qué me gusta o me disgusta. Me gusta hacerlos. Pero mentiría si dijese que no me identifico, porque no existe no identificarse con algo que uno está haciendo y que es uno. Zoe aún no se realizó en la vida y tiene miles de cosas que no tienen nada que ver conmigo, pero el sentimiento desde donde le salen las cosas soy yo (ríe). Meto mi cuerpo con todos mis sentimientos para componerla, directamente me pongo en esa historia.
C.R.:-A Laura la estoy descubriendo. Es muy especial lo que pasa cuando uno empieza a hacer un trabajo con un personaje nuevo. Además de todo intelectual que ponés para pensarlo y entenderlo, hay una cosa intuitiva y particular que sucede en el momento de la acción y el personaje aparece de verdad. Esta Laura me sorprende mucho, porque es muy impulsiva. En cambio, yo, con los años, soy cada vez menos impulsiva.
-¿Estas mujeres son una suerte de Thelma y Louise, las protagonistas del film de Ridley Scott?
C.R.: -(Sonríe.) No, porque en "Thelma y Louise" ellas salían de su contexto para vivir algo.Tal vez hay millones de películas. "Secretos y mentiras" puede tener algo de esto también. Laura y Zoe están en su medio, no salieron en forma reactiva para vivir. Se encuentran en su lugar y con sus situaciones, tratan de saltar obstáculos y de entender la vida.
S.P.: -"Thelma and Louise" es una historia de aventuras, una road movie. "Laura y Zoe" tiene mucha más intimidad, más compromiso.
C.R.: -Laura y Zoe están en un momento de la vida en que empieza a haber ciertos cambios. Ninguna tiene pareja ni hijos. Es esa etapa en la vida de las mujeres, después de los 35 años, en la que empieza a haber un reacomodamiento, una mirada diferente frente a todo y también un permiso.
-¿Permiso para qué?
C.R.: -Para no ser tan impiadosa con una. Tal vez el encuentro de estos dos personajes tiene que ver con eso, con descubrir en el otro la posibilidad de no castigarse tanto, darse permiso para vivir, porque también hay mayor estructura para sostener aquello que uno elige vivir.
-¿En qué aspectos creen que podrían verse reflejadas las espectadoras de este programa?
S.P.: -No estamos tratando de reflejar un tipo de mujer. Tal vez cuando el programa esté en el aire, surjan identificaciones en cuanto a la relación, la forma de ser de estos personajes, la ética que tienen,son gente que pelea por determinados valores. Tienen una gran solidaridad entre ellas.
C.R.: -Desde hace un tiempo mis relaciones con amigas son mucho más ricas, más permisivas, menos celosas y posesivas, más solidarias. Tal vez por eso lo quiera contar desde "Laura y Zoe" o a lo mejor porque estoy haciendo este programa también me pasa. Tratamos de contar y de reflejar lo que le sucede a la mujer de nuestra generación a esta altura de la vida. Veremos qué ocurre cuando el programa comience a salir al aire. Por ahora, es una incógnita.
Cabezas, en la mira televisiva
"Cualquier cosa a la que apelemos desde un guión tiene que ver con algún hecho de la realidad, sobre todo si el libro trata sobre el presente de este país y en este momento. Es muy difícil que no se filtre algo de lo que está pasando, es un contexto muy imponente", responde Cecilia Roth cuando le preguntan si en el argumento de "Laura y Zoe" influyeron hechos de la vida real, como el caso del reportero gráfico José Luis Cabezas.
"Evidentemente, hay puntos de contacto -agrega-. Pero en esta historia tiene resonancia lo de José Luis Cabezas como otra serie de cosas que van a suceder. La profesión de fotógrafo es muy interesante para contar qué pasa con esa mirada. Es muy atractivo eso de las vidas que se ven del otro lado de una cámara, con un personaje voyeur tratando de fijar un momento de la realidad."
Por su parte, Susú Pecoraro coincide en que "a veces" el cruce entre realidad y ficción puede producirse. "Cuando hablamos de la profesión que tendrían Laura y Zoe y elegimos la de fotógrafa, a ninguna de nosotras se nos ocurrió relacionarlo con el caso Cabezas. Porque buscando una profesión que tuviese que ver con lo que queríamos hacer, también procurábamos que hubiese una propuesta estética, entonces surgió la fotografía. Después nos dimos cuenta de que se podía asociar con ese hecho. Pero tratamos permanentemente de no verlo desde ahí, de que la historia no se parezca a algo", explica Pecoraro. Y por si queda alguna duda, su compañera completa: "Laura y Zoe es menos anecdótica, no está referida a ningún fotógrafo en particular".






