Fred Durst pensará: “Si te tocan el culo en público, ¡qué vergüenza! Pero si te tocan el culo y las bolas, es otra cosa, ¿no?”.
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Fred Durst pensará: “Si te tocan el culo en público, ¡qué vergüenza! Pero si te tocan el culo y las bolas, es otra cosa, ¿no?”. No se equivoquen: hemos entrado en la nueva era de la Actitud Durst. Es que el Rey de los amontonamientos de fans es una estrella de rock que trabaja duro para mantener su fama, lo cual, últimamente, lo deja sin tiempo para hacer rock. Supongo que todos estaremos de acuerdo si digo que Fred debería dedicarse nada más que a los escándalos por videos sexuales y alejarse aun más de la escena rockera. Porque Durst ya logró convertirse en un ícono norteamericano a fuerza de apariciones en revistas y programas de chimentos. ¿Quién otro haría esas caras mientras tiene sexo con una mujer no identificada? ¿Quién otro declararía que ese video se filtró misteriosamente en internet, a pesar de haberse “precavido” en su hogar? ¿Quién otro podría acostarse con Paris Hilton? Está bien, es cierto, esta última es más fácil.
Esta vez, Su Majestad Durst está obteniendo megapublicidad gracias a un video de entre sábanas, una estrategia que parece calcada de un entuerto previo de la Hilton, su última pareja pública. Fred ya demandó por 80 millones de dólares a los sitios que lo muestran. Sí, una chica lo filmó (en su casa, con su cámara) y filtró el clip en la web. Todos dudaron cuando eso le pasó a Paris, pero –aunque el crecimiento de su popularidad fue bien tangible– su indignación fue creíble. Ahora, la demanda de Durst dice que “ninguna cantidad de dinero podrá compensar el daño y la humillación que sufrió como resultado de este desvergonzado y dañino suceso”. ¿Se refieren al suceso de lanzar un álbum con un título como Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water?
Pero hay otro excelente capítulo que se refiere a la historia reciente de Durst. No consigue un éxito desde que Lindsay Lohan vendía galletitas de las Girls Scouts, pero su nombre sigue vivo, lo cual significa que hay algo en su imagen que es brillante. Después de que el affaire con Paris trascendiera, accedimos a leer las cartas de amor de Fred. Sí, este hombre le mandó a la heredera un mail que decía “Sos mi corazón”. ¡Un genio! No tan elocuente como Simon Rex (que le dedicó un “Sos el mejor polvo del mundo”), pero igual de efectivo en los medios. Fred, Fred, la gente piensa que no valés nada. Pero yo sí.
Si él no fue quien filtró el video en la red, debería haberlo hecho, porque este escándalo es su obra artística más lograda. “Tocame las bolas y el culo”, la frase que repite en el video con su amiguita, es más pegadizo que cualquier letra de Limp Bizkit. Hasta la gente que dice no interesarse por Fred Durst (por ejemplo, todo el mundo) se bajó ese video. Un video nuevo de los Bizkit llevaría meses de trabajo, ¿y para qué? Filtrar en la red un video sexual de Durst lleva sólo unos minutos. Considerando los enormes beneficios, seguro que habrá más. Secuestrar tu propio video íntimo reemplazó a la moda de autosecuestrar a tu chihuahua. La semana que viene: busquen videos de Corey Haim, la señorita Snapple y Coolio.



