El 0-600, la clave del dinero fácil
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"Preparate para jugar. Esta llamada te costará 45 centavos más IVA por minuto", avisa la voz metálica de la línea 0-600 antes de detallar, precisa y pausadamente, los pasos por seguir. En este caso, no se trata de entablar relaciones entre solas y solos. Tampoco de escuchar chistes, horóscopos o consejos de famosos. Con sus diferencias, "La noche del domingo", el programa que conduce Gerardo Sofovich precisamente ese día, a las 20, por canal 9, y "Sorpresa y media", a la misma hora y el mismo el día, pero por el 13 y con Julián Weich, incorporaron una nueva manera de participar en la TV. O de conjugar el verbo ganar, según desde donde se lo mire.
Es que en el servicio del 0-600 todos reciben su parte: el jugador que llama y acierta, las compañías telefónicas que cobran las facturas, los prestadores del servicio de audiotexto y, por supuesto, los programas de TV.
"La línea de Gerardo", como se llama el 0-600-1-0600 de "La noche del domingo", permite participar en tres juegos: Hoy estamos de remate, Yo quiero ser socio y Quiero jugar al jenga. Para optar, el jugador debe presionar el 1, el 2 o el 3 siguiendo las indicaciones de la locutora. Pero la comunicación no concluye ahí: todavía hay que dejar una larga lista de datos personales para participar del sorteo que se realiza en el programa. En "Sorpresa y media" hay dos líneas 0-600. Discando el 0-600-1-2006 el jugador puede participar de "el juego del billete". Esta es una línea cerrada: sólo recibe comunicaciones desde que se realiza el sorteo en el programa del domingo hasta las 10 de la mañana del día siguiente. Pero por el 0-600-1-6003 ingresa cualquier día y a cualquier hora a "Las 13 claves del 13", un juego de preguntas con opciones sobre la programación de ese canal.
La cadena es complicada. Los servicios de 0-600 no dependen directamente de las compañías telefónicas, sino de empresas de audiotexto habilitadas por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. En estos casos, Telinfor es la empresa contratada por Sofovich, y Audiotel, la de Julián Weich. Cuando el cliente paga la factura por las llamadas al 0-600, un 45 por ciento del dinero vuelve a Telefónica o a Telecom en concepto de pulsos, abono e instalación de líneas; un 30 por ciento va a la empresa de audiotexto, y el restante 25 por ciento, a la producción del programa. O sea que, si la comunicación durara un sólo minuto, el programa recibiría once centavos por llamada.
Con esa cifra, la línea 0-600 no parece un gran negocio. Pero la verdad es que ninguna llamada dura tan poco. Es más, están programadas para que se extiendan, al menos, unos cinco minutos. Y según Carlos Banfi, director ejecutivo de Telinfor, el 0-600 de "La noche del domingo" recibe un promedio de 200 mil llamados por mes desde que instaló el servicio, a principios del año último. Es decir que, aun cuando el llamado durara un minuto, Sofovich recibiría unos 22 mil pesos por su 0-600 en un mes.
La empresa Auditel, que presta el servicio del programa de Julián Weich, prefirió la reserva. "La cantidad de llamados que reciben nuestros clientes es confidencial", explicaron.
Pero Damián Kirzner, productor general de "Sorpresa y media", sugiere un dato que permite calcular el ingreso mensual: "El dinero que llega a través de las llamadas al 0-600 por Las 13 claves del 13 se utiliza para los premios de 5 mil pesos que se sortean semanalmente. Es decir que, en un mes, "Sorpresa y media" reparte 20 mil pesos en premios provenientes de la 0-600-1-6003.
La otra línea, el 0-600-1-2006, que se utiliza para participar del juego del billete de dos pesos, "sirve para sostener el alto costo de las 250 líneas rotativas que tiene el programa", explicó Kirzner. Las producciones de ambos programas se preocuparon por aclarar que el 0-600 no es la única posibilidad. Los interesados en participar también pueden enviar sus cartas al canal o, en el caso de "Sorpresa y media", comunicarse por una línea telefónica normal.
Pero más allá de las variantes, lo cierto es que Sofovich y Weich encontraron la manera más simple de sustentar los premios que ofrecen sus propios programas: esperar que el teléfono haga ring.
Ideas rápidas a ritmo lento
"Al fin estuve todo el día esperando tu llamado", dice la voz del mismísimo Julián Weich, del otro lado de la línea 0-600-6003. Enseguida deja lugar a la locutora que, lentamente, reanuda la conversación indicando la extensa lista de pasos por seguir. Presionando las teclas del teléfono, el jugador debe responder las respuestas correctas de "Las 13 claves del 13". No es simple: primero hay que pulsar las 4 respuestas del primer módulo; después, las 4 del segundo, y, por último, las 5 del tercero. Tras esta parte del juego, tiene que discar la característica y el número de teléfono desde el que llama y, por si esto fuera poco, los números del documento nacional de identidad.
Chequeo lento
Para chequear que el jugador no se equivocó, la voz repite cada uno de los números que pulsó. "Si es correcto, pulse uno, si es incorrecto pulse el 2", repite la operadora después de cada operación. Y todavía falta el mensaje final: "Si querés saber si ganaste, tenés que esperar hasta el domingo que viene y mirar el programa", se despide Weich. "La línea de Gerardo, la nueva manera de participar y ganar" tiene otro sistema. Con el 0-600-0600, el participante puede elegir en qué juego participar. "Disque 1 para participar de Yo quiero ser socio; disque 2 para jugar en Hoy estamos de remate y disque 3 si quiere concursar en Quiero jugar al jenga", propone la voz.
Si el jugador eligió, por ejemplo, hacerse socio de "La noche del domingo", la voz le indicará: "A partir de la señal tiene dos minutos para dejar todos sus datos. Por favor, no olvide detallar los nombres y apellidos de ambos, la dirección, localidad, provincia, teléfono, edades -deben ser mayores de 18 años-, relación que los une, estudios cursados y empleos". Conclusión: hasta el jugador de dedos más hábiles pasa 5 minutos pegado al teléfono sumando los centavos que cuesta su comunicación.
Preguntas aptas para un concurso telefónico
Cuando el teléfono sonó por primera vez, al levantar el tubo se oyó uno de esos pip que abren las comunicaciones de larga distancia, y quien firma estas líneas pensó en los amigos que viven en el extranjero. Pero de inmediato la ilusión del reencuentro se hizo añicos: era una señora que llamaba desde Formosa para participar en un concurso por varios millones de dólares de "La noche del domingo", que en ese mismo momento estaba saliendo al aire por Canal 9.
Periodista al fin, el dueño de casa intentó jugar a su modo e hizo un telemarketing con los sucesivos llamados, unos cincuenta aproximadamente. Sobre un muestreo atendible, hubo unos pocos postulantes que mencionaron el prefijo 0-600, hubo unos cuantos más que mencionaron el número correcto del concurso y hubo abrumadora mayoría que dijo el número correspondiente al espontáneo investigador (entre ambas líneas sólo hay un dígito diferente).
El lunes, a las 8 de la mañana, comenzó una nueva e interminable tanda. Por la hora, se comprende la falta de curiosidad como para continuar la investigación de mercado. Al mediodía, la nerviosa campanilla parecía una versión auditiva de la tortura china o hacía asociar con una adaptación massmediática de "Casa tomada", de Julio Cortázar.
No fueron ésos los términos con los que se informó de la situación a la producción del programa, cuyos responsables aseguraron que el número para llamar al concurso había aparecido correctamente impreso en videograph y pronunciado dígito a dígito por Gerardo Sofovich, el conductor del ciclo.
A la noche, la bienvenida al hogar la daba el contestador automático, bloqueado por tantas llamadas que había grabado. La situación se repitió en las siguientes 48 horas, y así se asomó el pánico: el concurso sobre la palabra libertad dura hasta fin de año y la producción recibe llamadas de lunes a viernes, de 8 a 20. Hacia el fin de semana los llamados empezaron a menguar, y al domingo siguiente, 4 de agosto, la invasión telefónica ya era una anécdota que, sin embargo, no soslaya unos cuantos interrogantes: ¿la gente marca cualquier cosa en su afán por dar un golpe de suerte? ¿Los llamados rebotan en números parecidos cuando las líneas se saturan? ¿Quién se tendría que haber hecho responsable en caso de que la situación se hubiera hecho eterna: la producción del programa o la empresa telefónica? Lindas preguntas para un concurso.




