
El animado príncipe de Spielberg
La Nación entrevistó a los responsables de "El príncipe de Egipto", el film de dibujos animados de los estudios del célebre director, que se estrenará en Navidad.
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NUEVA YORK.- "Debería ser una historia épica, algo sobre el espíritu humano, del triunfo del bien sobre el mal, con emociones fuertes...."
-¿Algo como "Los diez mandamientos"?
-Exactamente.
-¿Y por qué no hacemos de eso nuestra primera película animada?
Steven Spielberg, David Geffen y Jeffrey Katzenberg están de acuerdo en que esas fueron las palabras fundacionales. De DreamWorks, el estudio monstruo que lidera el trío, y que amenaza incluso con hacer temblar a Disney. Y sobre todo de "El príncipe de Egipto", la película animada con la que cumplirán aquel sueño, construido en 1994.
Después de cuatro años, el deseo es realidad. La historia de Moisés, desde su infancia hasta el momento exacto en que recibe la tabla de los diez mandamientos en el monte Sinaí, estrenó ayer en casi todo el mundo, y llegará a las pantallas argentinas el próximo 25. Con un dato clave: el film no llegará acompañado de los habituales muñequitos, vasitos y gorritas que suelen rodear a estas presentaciones. ¿La razón?. Bastante sencilla: "No podíamos poner la cara de Moisés en la cajita feliz ni transformar a los personajes bíblicos en muñecos de peluche"..., explica Katzenberg en la rueda de entrevistas para la prensa internacional.
Guerra dibujada
Hay un guiño contra Disney en sus palabras. Un guiño que se repite en casi toda la entrevista. Es que Katzenberg formó parte del imperio Disney (donde trabajó para "El rey león", "La sirenita", y "La Bella y la Bestia") hasta que decidió irse y fundar DreamWorks con sus otros dos socios. Y él es justamente el blanco de la guerra animada que se desató entre ambos estudios por los sucesivos estrenos de "Antz" y "Bichos". De hecho, hay quienes aseguran que Katzenberg ideó "Antz" sólo porque sabía del proyecto de los "Bichos" de Disney.
El prefiere no alistarse en esa batalla. Pero Penny Cox, productora del film de DreamWorks, se defiende con picardía: "Sabíamos del proyecto de Disney, pero no sabíamos qué papel jugaban las hormigas".
El gran sueño fundacional
De todos modos, para Katzenberg, esa guerra ya es tema viejo. El apunta ahora toda su artillería a la historia épica de la liberación del pueblo judío, basada en el libro del Exodo de la Biblia. Y no escatima municiones: para empezar, Katzenberg y compañía soñaron a lo grande.
Los directores, Brenda Chapman, Steve Hickner y Simon Wells, los productores, y hasta los técnicos de animación cuentan la misma anécdota. Todos aseguran que antes de que apoyaran lápiz sobre papel (o las manos en las computadoras, más bien) Katzenberg se presentó a una reunión con tres enormes libros bajo el brazo: "Uno de ilustraciones bíblicas del artista francés Gustave Doré, otro de Claude Monet y otro con fotografías de la película "Los diez mandamientos", de David Lean", dicen ellos. Katzenberg lo confirma: "Sí. Y les dije: "¡Hagan esto!"".
Para poner en pantalla la gran ambición de Katzenberg, más de 350 artistas gráficos y animadores pasaron los últimos cuatro años de sus vidas metidos dentro de los dibujos de "El príncipe de Egipto".
Sólo la división del mar Rojo, una secuencia que dura apenas siete minutos hacia el final del film, les llevó dos años. "Lo más complicado es que para los milagros no hay referencias. En "Twister" era posible reproducir un tornado por animación, porque existen, hay fotos de ellos. Pero en este caso no sólo hubo que imaginar cómo fue, sino dibujar cada partícula de agua y hacer un mar", explican Henry La Bounta y Don Paul, los responsables de esa milagrosa separación de las aguas que ya se transformó en la estrella de la película.
Ese no fue el único trabajo de hormiga: para no herir los sentimientos religiosos de nadie (y abarcar la mayor cantidad de público posible), DreamWorks consultó a 580 expertos. "No solamente religiosos, sino también egiptólogos, arquitectos, historiadores, arqueólogos...", enumera Katzenberg. Además de que todos, incluidos los músicos y los vestuaristas (de dibujos animados, aunque parezca insólito), viajaron a Egipto para inspirarse mejor. "Una historia se cuenta mucho mejor cuando uno entiende la esencia y los significados", explica Katzenberg, compenetrado.
Evidentemente, el viaje surtió efecto. Al menos, todos aseguran que después de pisar aquellas tierras y ver las dimensiones de los palacios, los dibujos cambiaron, tomaron otros colores, otras formas. Fue entonces cuando decidieron, por ejemplo, representar la vida de los faraones en palacios enormes y espaciosos, mientras que dibujaron las casas de los hebreos pequeñas y oscuras. Y darles distintos tonos de piel a los unos y los otros.
Vidas separadas
Aunque está basada en el relato bíblico, la historia de "El príncipe de Egipto" no es sólo la historia de Moisés y de la liberación del pueblo judío. La película se mete más bien en medio de la conflictiva relación entre Moisés y Ramsés.
De acuerdo con el planteo animado, después de que la reina recoge el pequeño canastito que llega por el río Nilo, los dos niños -su verdadero hijo, Ramsés, y el esclavo rescatado- se crían como hermanos. Sus vidas sólo se dividen cuando Miriam, la verdadera hermana de Moisés, le cuenta a gritos su historia, en medio de las calles de Egipto. Dolido, Moisés recorre los jeroglíficos del templo y descubre que quien ahora se dice su padre no es más que el faraón que mandó a matar a los bebes esclavos. Y que él no es más que un milagroso sobreviviente. Con esa verdad sobre sus espaldas, Moisés ya no puede seguir con la vida faraónica, con sus sueños de príncipe, y mucho menos dominar a los esclavos, entre quienes está su familia de sangre.
"Enfocamos la historia en la relación de Ramsés y Moisés porque queríamos hacer esta historia para la audiencia de hoy. Conocemos los grandes momentos a través de la Biblia, pero la idea de la película es: ¿qué hay detrás del hombre en esos grandes momentos? La Biblia tiene muchos silencios, por ejemplo, sobre la infancia de Moisés. Entonces, puede haber ocurrido así, como lo contamos nosotros: Ramsés y Moisés pueden haber crecido juntos, como verdaderos hermanos, en el templo. Tomamos ese punto: dos hermanos que crecen juntos, que se apoyan y que en un momento de sus vidas, cuando Moisés se entera de que en verdad es esclavo, algo los separa y se vuelven enemigos. Es que los dos tienen misiones distintas. Misiones que son más grandes y fuertes que ellos mismos: Ramsés debe heredar el trono, mientras que Moisés tiene una misión de Dios. Pero, a la vez, se aman, porque todavía son hermanos", explica Katzenberg.
En otras palabras, aunque Moisés es el héroe de este film, Ramsés no es el villano. Y aunque está basado en la Biblia, "El príncipe de Egipto" es, sobre todo, la historia del inevitable desencuentro final de esos dos hermanos.
Justamente ése es el punto más fuerte, pero el más temido por los responsables. Es que, a diferencia de la mayoría de las películas animadas, ésta tiene un planteo más adulto. De hecho, hasta los responsables son conscientes de que la muerte del hijo del Ramsés es demasiado realista y dura como para que la vea un menor de siete años.
Gargantas famosas
El principal responsable de la mayor apuesta de DreamWorks llega a la entrevista con aire distendido y actitud simpática. Saluda uno por uno a los periodistas del mundo reunidos en el salón, y bromea como si lo que tuviera entre manos no fuera un proyecto millonario. "¿Los costos de esta película? Un secreto, como la fórmula de la Coca-Cola", bromea antes de sentarse a hablar. Katzenberg llega acompañado por Val Kilmer, el actor que le puso la voz a Moisés.
Kilmer no es la única garganta importante de este film. Aunque ocultos detrás de los personajes animados, "El príncipe de Egipto" reunió también a Ralph Fiennes (Ramsés), Michelle Pfeiffer (la esposa de Moisés, Séfora), Sandra Bullock (Miriam, la hermana de Moisés), Danny Glover (Jetro), Jeff Goldblum (Aaron, el hermano mayor de Moisés), Steve Martin y Martin Short (como los magos de la corte del faraón), Helen Mirren (la reina) y Patrick Stewart (como el faraón Seti).
No fue un trabajo fácil, reconoce Kilmer escondido detrás de unos anteojos de sol rosados. Para el ex Batman y The Doors, dejar de lado su cuerpo musculoso para usar sólo sus cuerdas vocales fue "como caminar en el espacio". "Uno no existe más que en su voz. Es una creación de la fantasía. Es difícil de describir porque no hay nada, y cuando se prenden las luces no hay más que un micrófono", intenta explicar. Katzenberg, que está a su lado, lo ayuda en la definición: "La voz es el corazón de la película. Lo demás puede dibujarse, pero la voz es real".
En la mayoría de las escenas, Kilmer-Moisés habla con Fiennes-Ramsés, pero los actores jamás se cruzaron en las sesiones de grabación. "Sólo nos hablamos por teléfono", explica Kilmer. "Los dos estábamos trabajando a la vez en cosas diferentes. Y aunque eso pudo haber hecho las cosas un poco más difíciles, la verdad es que es increíble el trabajo de los técnicos, que después reúnen las voces con los dibujos para hacer lo que se ve en pantalla finalmente."
Cosa de hombres
Aunque caminó a tientas en el espacio de la animación, Kilmer está entusiasmado con su papel de héroe bíblico. "La verdadera razón por la que amo este film es porque se trata de la historia de un hombre. Además, es un hombre joven que tiene una misión increíble en su vida. Seguramente no imaginaba, cuando era pequeño, que iba estar involucrado en una historia de milagros y en la destrucción de un imperio. Pero aun así sigue siendo una historia humana, porque no se trata de un político, sino de un hombre simple y muy honesto", se entusiasma el actor.
Y es verdad, se trata de una historia humana. También épica, y con los milagros que imaginaron en las oficinas de DreamWorks. Aquellos milagros sin más referencias que la imaginación que disparó la lectura de la Biblia. Y los que ya quedaron plasmados, más concretos, en 10 mil pantallas de cine del mundo entero. Para cumplir aquel sueño inaugural.
Los numeros
- 580 fueron los expertos religiosos, egiptólogos y arquitectos consultados para hacer el film.
- 4 años fue el tiempo que le llevó a DreamWorks realizar la película.
- 350 artistas gráficos trabajaron en el film.
- 318.000 horas fue el tiempo que llevó hacer la escena de la división de las aguas del Mar Rojo, que dura 7 minutos.
- 26 artistas gráficos trabajaron en esa escena.
- 7.000.000 son las langostas que aparecen en pantalla cuando Dios envía esa plaga.
- 10 son las estrellas convocadas para ponerles la voz a los dibujos animados.
- 146.000 son los personajes animados que forman la multitud de judíos liberados por Moisés.





