
El arte judío, al rescate de su idioma
El SHA organizó un ciclo para revivir las artes de la palabra, el humor, la música y la danza en idish
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Que el baño sauna sirve para algo más que abrir los poros, desintoxicar y relajar, puede dar testimonio el empresario Julio Szapu, responsable de organizar "Arte Sha. En busca del placer perdido", un ciclo dedicado a la cultura judía.
"Estaba en el baño sauna de la Sociedad Hebraica Argentina -explica Szapu-, cuando su presidente me ofreció la sala del Sha para que organizara algo que representara una vuelta a las raíces del espectáculo judío, con los más importantes y paradigmáticos artistas. Charlé con Norman Erlich y preparamos algo donde hubiera canciones, danzas, humor, música y teatro judíos. Gracias a los sponsors, que se entusiasmaron con el proyecto, pude financiar el ciclo antes de haber vendido una entrada."
Así nació este ciclo de actividades artísticas judías, que convoca quincenalmente a cantantes, instrumentistas, actores y humoristas. Entre ellos, Cipe Lincovsky, Gabriela Acher, Pepe Soriano, Donna Caroll, Flora Yungerman, César Belenitzky y, por supuesto, Erlich.
"Es una forma de recuperar un poco de aquellos orígenes del teatro judío en Buenos Aires -dice Erlich-, cuando se hacían textos judíos en el Ombú, ubicado exactamente donde está la AMIA. Se daban obras judías y del repertorio internacional."
Cipe Lincovsky fue una de las actrices que más ligada estuvo al teatro judío. "Entre 1930 y 1950 había ocho teatros judíos -agrega Cipe-. El único estable era el IFT. Los actores judíos que emigraban de Europa a los EE. UU., durante la guerra trabajaban allá durante los meses de temporada y después venían acá. Estaban los más grandes actores judíos en la Argentina. Uno de ellos, Iosef Buloff, que lo iban a ver todos los actores argentinos porque era un maestro. Según Arthur Miller, Buloff fue el mejor Willie Loman ("La muerte de un viajante") que vio. Además, venían Maurice Schwartz, Ben Ami, que interpretaban en idish.
El fin de una época
Fue una época de esplendor donde el calificativo de judío era considerado como un género en sí mismo; luego inexplicablemente fue decayendo.
"Se fueron muriendo de las dos partes: los actores y el público - explica Erlich-. Un empresario dijo que los espectadores se fueron muriendo y como querían mucho a los actores, se los llevaron. En realidad, fue declinando."
"Hubo un problema político importante -agrega Cipe-. En 1953, hubo una escisión en la colectividad, fue un golpe terrible para el teatro. Los actores venían menos."
"De los elencos que llegaron -continúa Erlich- algunos se quedaron y formaron compañías. Después del Ombú, los teatros comerciales eran el Mitre, Excelsior y el Soleil. Las mejores figuras del mundo pasaron por acá, de todos los géneros, drama, comedia, comedia musical, todo. Duró mientras duró la generación que manejaba el idioma idish, que también se fue perdiendo cuando dejó de estudiarse, sobre todo en los colegios. Esto fue desde la creación del Estado de Israel, que no propició el idish, sino el hebreo, que no tenía nada que ver con nuestro teatro".
"En realidad, el teatro judío no tiene nada que ver con el hebreo", acota Cipe.
De Calabria a Israel
Aunque cuenta en su haber muchos personajes "rusos", Soriano no es judío. Por este motivo llama la atención su presencia en este ciclo. "Tengo una muy buena relación con la comunidad judía en la Argentina y tengo un representante único, Norman Erlich, quien un día me preguntó si quería trabajar en Israel con "El loro calabrés", en castellano, porque no sé hebreo. Trabajé en Israel todo un mes, hice 17 funciones, infrecuentes para un actor de habla castellana y no perteneciente a la comunidad. Claro que hay cien mil hispanohablantes."
Por esta experiencia, Erlich decidió volver a convocarlo con "El loro calabrés".
"Sigo teniendo conflicto con el título, porque la gente piensa en chistes, en cuentos de loros. El título viene a cuento porque el primer recuerdo de mi vida que tengo es el de mi abuelo trabajando como zapatero en el patio de mi casa y, junto a él, un loro. Era un tipo que vivía en gueto, no hablaba castellano, sólo el calabrés. El loro, que no hacía otra cosa que repetir lo que oía, hablaba sólo en calabrés. Esta es apenas una referencia dentro del show."
Memorias judías
Otra de las convocadas para el show es Gabriela Acher, judía y uruguaya, para mayores datos, que presenta su unipersonal "Memorias de una princesa judía".
"A partir de este espectáculo pasé al judaísmo. Soy judía, obviamente, pero no he tenido que ver con el teatro judío. Pero a partir de ÔMemorias...´, la colectividad me convoca mucho, a pesar de que el show no tiene que ver con el judaísmo. Claro que hay referencias a mi padre, que es rabino. Mi humor tiene mucho de judío, que es el que más admiro en el mundo. Mis grandes popes son Woody Allen y Groucho Marx. Hay un estilo de humor judío que tiene que ver con la culpa, con el psicoanálisis, con las contradicciones. En ese sentido, sí se puede decir que me inscribo dentro del humor judío, al menos lo suficiente como para que Norman me convocara."
Cipe tiene mucho material para armar, sobre todo ahora que se está preparando para participar en varios festivales europeos y en Israel.
"Todavía no tengo decidido lo que voy a hacer. Creo que voy a preparar, porque se lo prometí a Szapu, medio espectáculo en idish y medio en castellano. Volver a rescatar algunos momentos de los espectáculos que hice, para lo cual tengo que volver a estudiar el idish."
El humor
Norman Erlich también va extraer de espectáculos anteriores el material para su propuesta humorística. De "A puro cuento" y "Por- que se me canta" extrajo los bloques que más le interesaban".
"Lo más importante -señala Erlich- es la iniciativa de hacer que la sala del Sha deje de ser privada para pasar a ser pública. Quise crear una serie de actividades que no sólo reviva el teatro, sino que esté dirigida a lo que es la palabra, la música y la danza judías."
Programa quincenal
"Arte Sha. En busca del placer perdido" se presentará los jueves, cada quince días, a las 21, en el Sha, Sarmiento 2255.
El 10 : Pepe Soriano, con "El loro calabrés"; Teddy Horowitz, el conjunto de danza Hagshamá y el pianista Néstor Stofblat.
El 24 : Gabriela Acher con "Memorias de una princesa judía"; la cantante Flora Yungerman y el conjunto de danza Darkeinu.
El 8 de octubre : Cipe Lincovsky presenta "Lo mejor de Cipe".
El 22 de octubre : el cantante Oscar Fleischer; Darkeinu, Donna Caroll (canta en ladino) y Norman Erlich.
El 5 de noviembre: "Abi men seit zij" (teatro en idish), Norman Erlich y Luis Minces (humor), el cantante César Belenitzky y el pianista Néstor Stofblat.





