
El auge de niñeras chinas
Las tradicionales nannies ahora son orientales
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NUEVA YORK (The New York Times).– En un salón de conferencias de un hotel, en el estado de Connecticut, en Estados Unidos, 167 jóvenes mujeres de 22 países fueron aleccionadas para satisfacer las necesidades del niño rico norteamericano (lección N° 1: apagar el televisor).
Muchas de ellas eran alemanas. Pero dos llamaron particularmente la atención, Kunyi Li, de 23 años, y Man Zhang, de 24, las primeras niñeras procedentes de China.
En parte debido a que muchas familias norteamericanas han adoptado niñas chinas, hay una gran demanda de servicios de niñeras de intercambio cultural, intensificada por el deseo de padres ambiciosos de asegurar la adaptación de sus hijos al mundo ya que esos padres presumen que la influencia cada vez mayor de China convertirá al mandarín en la lengua de la gente sofisticada dentro de algunas décadas.
"Nuestros clientes son de clase media y alta –comentó William L. Gertz, presidente del American Institute for Foreign Study, que controla la agencia Au Pair in America–. Perciben que realmente está sucediendo algo y no quieren quedar rezagados."
En los últimos dos años hubo un asombroso aumento del número de padres norteamericanos que desean contratar niñeras que hablen mandarín. Au Pair in America, agencia que tiene 20 años, no había recibido pedidos de niñeras chinas hasta 2004, según Ruth Ferry, directora del programa. Desde entonces, recibió 1400.
La agencia indicó que esperaba traer otras 200 niñeras chinas a Estados Unidos antes de fines de 2007, y otras compañías en ese rubro del mercado están comenzando a reclutarlas en China, aprovechando los flexibilizados criterios para las visas de intercambio cultural para los ciudadanos chinos.
Hongbin Yu, de 23 años y oriunda de Harbin, al norte de Pekín, que como muchas otras estudiantes universitarias chinas que estudian inglés se cambió el nombre por el de Cecilia, fue la primera niñera china de intercambio cultural que llegó a Estados Unidos.
Su empleadora es Joan Friend, ex presidenta de una compañía tecnológica del norte de California que ya se había ocupado durante algunos años de que sus dos hijos, Jim, de 5, y Paris, de 6, tuvieran tutores para aprender mandarín.
"Los tutores simplemente jugaban con ellos –dijo Joan, en su hogar en Carmel Valley, California–. Algunos pensaban que estaba loca porque mis hijos eran muy pequeños."
Después de que los chicos comenzaron a aprender los sonidos del mandarín, Joan trató de darles una capacitación más intensiva y en varias oportunidades solicitó a la agencia Go Au Pair una niñera cuya lengua materna fuese el mandarín para que viviera con ellos. Pero los problemas de visa y la falta de contactos en China impidieron que la agencia le consiguiera una.
En última instancia, Joan encontró por su cuenta a Hongbin Yu, a través de un conocido en China, y Go Au Pair se ocupó de la discontinuación.
"Nunca estuve en China, pero creo que será una protagonista principal de la economía global y regirá el mundo de los bancos durante el transcurso de la vida de mis hijos, y quiero que puedan participar de eso si lo desean", dijo Joan, una madre soltera jubilada.
Inaugurado en 1986, el programa Au Pair del Departamento de Estado establece que las niñeras jóvenes no deben trabajar más de 45 horas semanales y deben regresar a su país de origen después de un año. Las familias anfitrionas deben cubrir sus gastos y facilitarles su estada y experiencia en Estados Unidos.
Traducción: Luis Hugo Pressenda
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