
El bandoneón que es rey
Doble A: vuelve a fabricarse en Alemania el Stradivarius del fuelle tanguero; los primeros llegarán en octubre a Buenos Aires.
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A partir de septiembre próximo, los miticos bandoneones Doble A volverán a ser producidos por la antigua fabrica Alfred Arnold. Será en Carlsfield, una pequeña localidad de Sajonia, al este de Alemania, según informó la agencia AFP.
El impulsor de la idea es Uwe Staab, el alcalde de la ciudad de Eibenstock, que administra Carlsfield. El funcionario está obsesionado con la posibilidad de producir dos nuevas versiones de modelos clásicos. Además, pretende que las piezas lleguen en octubre a la Argentina y el Uruguay para ser probadas por músicos de tango.
El bandoneón fue inventado hacia mediados de siglo XIX por el alemán Heindrich Band y traído a nuestro país décadas más tarde por inmigrantes europeos. Más de medio siglo después de su creación encontró su más alto nivel de excelencia en los talleres de Alfred Arnold. Allí surgieron los famosos A A, piezas hasta el momento inmejorables.
"Creo que al 99 por ciento de los bandoneonistas nos gusta tocar con los Doble A", explica el músico Néstor Marconi, dueño de cuatro instrumentos de esta marca.
Lo curioso es que con la cantidad de tango que se toca en todo el mundo, los AA no se producen desde la década del 70. Ni siquiera en la Argentina existen fábricas.
Como algunas especies del reino animal, se los puede considerar "en vía de extinción". A tal punto que el 14 de diciembre último, Marconi participó en un concierto que se realizó en el Salón Dorado de la Legislatura porteña ante más de doscientas personas, donde la ciudad de Buenos Aires presentó dos bandoneones históricos. Uno era un AA Luis XV donado a la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires; el otro, que tocó Marconi (AA sellado Alfred Arnold), se adquirió en una subasta realizada dos meses antes por el Banco Ciudad.
Ese AA fue rescatado por el Estado en un remate de nueve fueyes realizado el 25 de octubre de 1999. El Gobierno de la Ciudad y el de la Nación pagaron 4700 pesos por tres bandoneones. La base de cada uno era entre 300 y 600 pesos.
No habrá ´ninguno´ igual...
Marconi explica que de esa vieja camada de instrumentos se realizaron varios modelos de distinto precio. Fue por detalles de terminación, no por la calidad de sus mecanismos internos. "Se hacían nacarados o medio nacarados o sin estos detalles, pero el interior no cambiaba". Para el músico, una de las principales características es la mezcla de intensidad y la dulzura que se puede obtener de esta "raza" de instrumentos. "Normalmente, si los bandoneones son demasiado fuertes pueden resultar latosos. Por otra parte, no hay un Doble A exactamente igual a otro. Son artesanales. Por eso espero que los nuevos sean como los originales, no como los que llegaron después de la guerra", suplica.
Entre 1940 y 1945 salió la última tanda de las mejores piezas de Alfred Arnold. Luego de la Segunda Guerra Mundial se inició una nueva etapa de fabricación. Las matrices originales fueron destruidas y las nuevas nunca lograron la misma calidad de los originales. De ahí el interés por conservar estas joyas.
Por su parte, el alcade Staab prometió que las nuevas versiones de estos modelos serán realizadas artesanalmente y basadas según los procedimientos originales. "Queremos que los músicos del Río de la Plata los prueben. Serán totalmente hechos a mano", aseguró a la agencia AFP.




