
El cine nacional no irá a Mar del Plata
Las entidades decidieron el boicot a la muestra; piden que renuncie Mahárbiz
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Ocho de las nueve entidades que agrupan a la industria del cine argentino resolvieron ayer boicotear el Festival de Mar del Plata, que comenzará el jueves próximo, en protesta por la crisis económica del sector, de la que culpan al Gobierno.
Al mismo tiempo, pidieron la renuncia de Julio Mahárbiz a la dirección del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), por considerarlo "generador y responsable de la crisis y el mayor obstáculo para encontrar soluciones" a la deuda de 23 millones de pesos que ese organismo tiene con los diversos productores cinematográficos, que ha provocado que actualmente no haya películas argentinas en rodaje.
En diálogo con La Nación , Pablo Bossi, de la Asociación de Realizadores y Productores Audiovisuales, aclaró que la decisión es "una recomendación de no participar del festival. No va a haber sanciones para quienes viajen, ya que incluso algunos afiliados han comprado stands en el mercado de cine" que se realiza en la muestra.
En rigor, en la sección competitiva del festival concursarán cuatro películas nacionales, aunque el boicot se convertirá en una protesta política que le quitará presencias e importantes respaldos al encuentro.
Entre los reclamos de las entidades se cuenta el del presupuesto previsto para el Incaa, que asciende a 37 millones de pesos, contra los 65 millones que le corresponden por ley, de los cuales apenas 6 serán para el fomento de la actividad por medio de créditos. Espectáculos
"Mahárbiz debe renunciar"
Así lo pidieron las entidades de cine, que boicotearán el festival marplatense
En un contundente comunicado firmado por ocho de las nueve entidades que conforman la industria cinematográfica, los principales directores, productores, actores y técnicos solicitaron ayer "la renuncia del señor Julio Mahárbiz como director nacional de Cine y Artes Audiovisuales, por considerarlo generador y responsable de la crisis y el mayor obstáculo para encontrar soluciones a la misma".
Asimismo, las organizaciones resolvieron "no participar del Festival de Mar del Plata" porque su realización "no tiene en cuenta el principal factor que la sustenta: la existencia de una sólida industria cinematográfica", y también "invitan a sus asociados a no concurrir".
La única entidad que no participó de los durísimos cuestionamientos es la Asociación Argentina de Directores Cinematográficos (AADC), una de las dos que agrupa a los realizadores nacionales.
El patrón
Según Pablo Rovito, uno de los responsables de la Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales (Apima), "es lógico que ese grupo no esté participando del reclamo porque muchos de sus integrantes, como Javier Torre o Nicolás Sarquís, son asalariados de Julio Mahárbiz con ingresos de entre 5000 y 6000 pesos mensuales. Al fin de cuentas, nunca van a querer pelearse con su patrón".
Pablo Bossi, titular de Patagonik Film Group y uno de los referentes de la Asociación de Realizadores y Productores de Artes Audiovisuales (Arproart), aclaró que "no se trata de un boicot al Festival sino de una recomendación de no participar. No va a haber sanciones para quienes viajen, ya que incluso algunos afiliados han comprado previamente stands en el mercado de cine".
Mientras las entidades redoblaron la apuesta y salieron a patear el tablero, Julio Mahárbiz se refugia en su entorno conformado por algunos cineastas leales y un grupo de productores independientes que, según Bossi y Rovito, "son absolutamente marginales, no representan ni al uno por ciento de la industria".
Colgado de un cable
En una aparición televisiva en la señal de cableSpace, Mahárbiz indicó anteanoche que continuará con la política cinematográfica que viene llevando adelante, desconociendo las acusaciones y los reclamos que le realizaron las organizaciones del sector.
"La intervención de Mahárbiz -opina Bossi, coproductor de películas como "Cenizas del paraíso" y "Comodines"- no sólo no ha ayudado sino que ha sido negativa frente a las gestiones que estamos haciendo ante el licenciado Solá, de la Jefatura de Gabinete, y ante los distintos bloques de Diputados. Es más, creemos que ha actuado de mala fe, obstaculizando cualquier atisbo de solución."
Tanto Bossi como Rovito admitieron que "no se han registrado demasiados avances en las últimas semanas, pese a que las entidades fueron recibidas en el Congreso por el oficialista Oscar Lamberto y por el radical Rodolfo Terragno".
Hasta el momento, existe una solución "menor y parcial" a las innumerables aristas de esta crisis financiera. La Jefatura de Gabinete aceptaría en los próximos días un sistema a través del cual se cancelarán créditos tomados por distintos productores que a su vez son acreedores del Instituto, ya que el organismo adeuda casi 23 millones de pesos en concepto de subsidios (Recuperación Industrial y Medios Electrónicos).
Gracias a esta compensación entre deudas y acreencias, el rojo del Instituto cuando termine 1998 rondará los 12 millones de pesos.
Por su parte, el presupuesto cinematográfico para el año próximo será de apenas 37 millones de pesos (según la ley de cine le corresponderían alrededor de 65 millones), de los cuales apenas 6 millones serán para los dos tipos de recuperaciones y 14 millones, para créditos.
"Tapar agujeros"
Según Rovito, "con los fondos de 1999 se terminará de tapar los agujeros generados esta temporada, por lo que en los dos próximos años prácticamente no habrá financiación para nuevas producciones".
Además, el incumplimiento por parte del Instituto de lo que establece la ley de cine obligará a que muchos productores accionen legalmente. Una nueva catarata de juicios se cierne sobre el Estado.




