El desafío de las hadas
En el nuevo film que llega mañana, Tinker Bell y sus compañeras aladas se enfrentan a la aparición de una nueva criatura en su mundo mágico
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GLENDALE, California.- Desde hace unos años, Disney se ha abocado a una campaña internacional de homogeneización de los nombres de sus personajes. Sucedió con la película de los Muppets, cuando nos desayunamos con que la rana René no se llamaba más así y que ahora es Kermit, su nombre original. Con el personaje de Campanita pasa lo mismo. Creado por J.M. Barrie para la obra teatral Peter Pan en 1904, el personaje cuya primera introducción fue en un film mudo de 1911 se popularizó en el largometraje animado dirigido por Walt Disney en 1953. Ahí, a diferencia de su descripción originaria, donde era sólo un destello de luz, tomó forma de un hada verde del bosque, aunque no emitía sonido alguno.
Tinker Bell, cuyo nombre original es el utilizado en todo el mundo ahora, evolucionó como mascota de la empresa y es la que sobrevuela el logo del castillo de Disney antes de los créditos de todas las películas. El hada era originariamente una de las Princesas, pero en 2005 la empresa decidió sacarla de ese lugar y llevarla a una nueva franquicia, Las Hadas de Disney, de las cuales se hicieron cinco largometrajes animados hasta el momento, en su mayoría directo a video.
John Lasseter, uno de los fundadores de Pixar y fuerza creativa detrás del estudio de animación que empezó con Toy Story, es el jefe de animación de Disney desde 2007. Supervisa cada película que sale de la empresa bajo su nombre, de Pixar y de DisneyToons, la rama encargada de producir cortos y largos hechos para televisión o video.
Desde la designación de Lasseter, las películas de Disney han ido cambiando. La calidad se elevó, y donde antes había más irreverencia y comicidad el tono ha virado hacia lo emocional y lo afectivo. En Tinker Bell y la bestia de Nunca Jamás, que se estrena mañana, la influencia de Lasseter se nota en cada fotograma.
El edificio de Disneytoons no está en la ciudad de Burbank, al norte de Los Angeles, como se encuentra la mayor parte de la compañía, sino a unos quince minutos por autopista en Glendale. Steve Loter, el director del film y creador de la idea, pasea a la nacion por los pasillos donde se ven dibujos y artes conceptuales de Tinker Bell y de Gruff, la Bestia de Nunca Jamás, una criatura concebida especialmente para la película, mezcla de Falkor, el dragón de la clásica La historia sin fin,y un critter, ese monstruito de una serie de films de los ochenta.
"La historia surgió un día cuando mi hija me preguntó qué iba a pasar con nuestro perro cuando no estuviera más. Ahí me puse a pensar en la relación que tienen las personas con sus mascotas. Mi hija adora a los animales, como el personaje de Fawn, el Hada de los Animales. Y ése fue el puntapié inicial de la historia." Loter, quien forma parte de Disneytoons dirigiendo cortos animados, le llevó el proyecto a Lasseter. "Su film preferido es Dumbo -continúa el realizador-, así que John insistía en que fuera una historia emocional. Como productor ejecutivo y miembro de la junta de historia, estuvo presente para colaborar con nosotros. Yo siempre supe que quería comenzar la película con el ojo de Gruff abriéndose y terminar con su ojo cerrándose. John entendió la idea perfectamente."
Si bien el film se llama Tinker Bell, el hada rubia toma un segundo plano para dejarle el protagonismo a Fawn, que es la que se comunica con los animales de La Tierra de las Hadas. Un día, Fawn, cuya voz original es de Ginnifer Goodwin, la Blancanieves de la serie Once Upon a Time, encuentra a Gruff, una criatura peluda de seis patas, y automáticamente se convierte en su amiga. Lo que ella no sabe es que hay una profecía que dice que cada mil años un monstruo aparecerá y destruirá La Tierra de las Hadas. ¿Es Gruff ese monstruo o la profecía está equivocada?
Además del pelaje y las seis patas, Gruff no posee pupilas, sino que su ojo es un orbe verde y brilloso. Esta característica fue una idea del director. "El ojo de la Bestia de Nunca Jamás es como el de una vaca. Ves tu reflejo proyectado en él sin saber qué le pasa o qué siente. Queríamos transmitir ambigüedad."
La relación entre Fawn y Gruff es el foco temático del largometraje, cuyas influencias se encuentran no sólo en la mencionada Dumbo, sino también en Mi vecino Totoro, de Hayao Mizayaki. "Lo importante de la relación con las mascotas -continúa Loter- es que no sirve ser incondicionalmente emocional, sino que muchas veces hay que pensar racionalmente cómo nos relacionamos con otros seres vivos."
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