El espíritu independiente y las mañas de Hollywood
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El estreno de "Una rubia de verdad" ("The real blonde"), que anuncia BMG para mañana, es la oportunidad de acercarnos a uno de los directores más interesantes de la última generación del cine independiente norteamericano.
Tom DiCillo tiene 44 años y comenzó haciendo cámara para su amigo Jim Jarmusch en "Permanent vacation" y la ya clásica "Extraños en el paraíso". Pero desde su debut en la dirección, con "Johnny Suede" (1991), DiCillo ha sido identificado con jóvenes realizadores como Hal Hartley o Quentin Tarantino, a quienes admira: "Hartley tiene un estilo muy especial y le doy crédito por sobrevivir siendo independiente; en cuanto a Tarantino, "Pulp Fiction" es brillante, sin duda. Pero con esa película Quentin se convirtió en el Elvis Presley de los cineastas".
Como ellos, DiCillo mantiene un tono más accesible y un gusto similar a la hora de elegir actores. En el camino se las arregló para construir una obra muy personal, desde "Johnny Suede", "Viviendo en el olvido" -que aquí vimos en video- y "Box of moonlight" hasta "Una rubia de verdad".
Desde el teléfono, Tom suena amigable y tranquilo en su departamento neoyorquino. Empieza por aclarar que "Una rubia de verdad" es una producción independiente como las anteriores, a pesar de haber sido distribuida por la Paramount en su país.
"Parecía una buena opción, porque, para ser honesto, las distribuidoras independientes no han entendido mucho mis películas, por lo menos en mi país. "Viviendo en el olvido" hizo más dinero en Francia que en EE. UU. Pero lo de Paramount fue un gran error que no volveré a cometer. No hicieron nada para apoyar la película, y la distribución fue terrible. A ellos sólo les preocupa la taquilla. Después de tres años luchando para hacerla, la experiencia del estreno fue muy frustrante".
El problema, apunta el realizador, es que el mercado del cine "independiente" ha importado los problemas de Hollywood. "La frontera entre el sistema y los independientes ha desaparecido. Antes vos podías hacer tu largo, llevarlo a una sala y después de tres o cuatro semanas se armaba un boca a boca si el resultado era bueno. Ese sistema ya no existe:ahora tu película, por pequeña que sea, tiene que hacer dinero desde el primer día. Por eso, hoy el cine independiente es más comercial que Hollywood. Ahora todos se preocupan por cuánto hiciste el fin de semana del estreno, cuántas estrellas tenés en la película", señala.
"Una rubia de verdad" tiene, curiosamente, un reparto casi hollywoodense: Matthew Modine, Kathleen Turner, Christopher Lloyd, Elizabeth Berkley y Daryl Hannah, entre otros. Pero en este caso, afirma DiCillo, fueron los actores los que se interesaron en el guión y no al revés.
"Pasa que en Hollywood es muy común que los actores no estén contentos con los roles que les ofrecen. Nunca pensé en Hannah o en Lloyd cuando escribía el guión, y puedo decirte que no tuve ningún problema trabajando con ellos. No hubo egos ni nada de eso".
Verdad/consecuencia
"Una rubia de verdad" es una comedia cuyos personajes -aspirantes a artistas todos- pelean por conseguir lo que quieren haciendo como que ya lo tienen. Una situación muy común cuando se busca impresionar a alguien, ya sea en una situación de "levante" o una entrevista de trabajo. De esas situaciones, su simultáneo dramatismo y comicidad, se nutre el film.
"Me gusta mucho mostrar cómo un ser humano puede ser un héroe en un momento, y un idiota al siguiente", reconoce DiCillo. "Es algo muy humano y a la vez muy fascinante". En este sentido, los personajes de "Una rubia..." tienen mucho en común con el ingenuo aspirante a rockero que encarnaba Brad Pitt en "Johnny Suede", cuando era casi un desconocido.
"Todavía lo sigo viendo a Brad, somos amigos", dice el realizador. "Creo que es un buen actor; tendría que ser un poco más realista respecto del trabajo que van a ofrecerle en Hollywood. Necesita relajarse un poco y no tratar de probar que puede ser Meryl Streep. Tiene un gran sentido del humor".





