El fin de la inocencia
En diálogo con La Nación , el director Larry Clark explica los secretos de la película que causó conmoción por su cruda manera de retratar el comportamiento sexual de los adolescentes.
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"Kids" (pibes), que se estrenará el jueves entre nosotros como "Kids. Golpe a golpe", es la ópera prima de un artista dedicado hasta ahora sólo a la fotografía fija, Larry Clark. Desde que esta película independiente ingresó en el torrente comercial consiguió flotar en medio de una opinión pública conmocionada por su tema y la realización.
"Kids" describe la vida de un grupo de chicos, adolescentes y preadolescentes, que recorren el verano de Manhattan montados sobre sus skates (patinetas) con la finalidad de comunicarse sin distinción de culturas y fundamentalmente mediante la activa sexualidad que van descubriendo casi violentamente, despreocupados de la educación sexual escolar y de la prevención que les enseñan que hay que tomar. Su único móvil es hallar a una niña cualquiera y que sea virgen.
"Kids" levantó polvareda donde se estrenó, tras dejar boquiabiertos a espectadores, educadores y autoridades. Sus actores son jovencitos de la vida diaria en quienes el director halló caldo de cultivo para montar el humor trágico, el desparpajo dicharachero y la intriga doliente de descubrir en los chicos y chicas de la película a nuestro hijos, a sus amiguitos o a los vecinitos de al lado.
La conversación telefónica con Clark esclarece muchos aspectos que, seguro, avivarán la discusión.
-Cuando Casper, uno de los adolescentes, en la culminación, dice "Jesús, ¿qué ha pasado aquí?", ¿cuál cree usted que es el estado de conciencia del personaje ante el desconcierto colectivo?
-Al final, cuando brilla la luz de la mañana, hasta un personaje como Casper percibe la vorágine de lo que ha ocurrido durante esas veinticuatro horas de gran intensidad. Hasta él, que jamás se detiene a pensar, se da cuenta de la exaltación y excitación que, como un acontecimiento, han vivido. Fue una montaña rusa de emociones.
-¿Es la noción de virginidad femenina el único bien reconocido por Casper y la pandilla, y sólo para derrumbarlo?
-Esa es la idea que Telly, el otro chico protagonista, tiene sobre el sexo: seducir chicas vírgenes de su edad, sin usar preservativo. Y esa obsesión, el eje de la película, es algo muy cercano a la vida real. Cuando empecé las conversaciones con los adolescentes para concretar mis ideas de cómo realizar el film en Nueva York, ese verano, los chicos no hablaban de otra cosa que de vírgenes, sexo y preservativos. En las escuelas había cursos de promoción del sexo seguro y se repartían preservativos. Eso generó una controversia entre quienes se escandalizaban y quienes asumían el problema.
-¿Y los chicos?
-Los chicos se colgaban del cuello los preservativos y entendían que el sexo seguro debía ser algo común entre ellos. Sabían de todo sobre enfermedades infecciosas. Sin embargo, cuando llegué a conocer mejor a esos chicos, empezaron a sincerarse de verdad y allí descubrí que no a todos les interesaba el sexo seguro y que no todos utilizaban preservativos, como les hacían creer a los padres y maestros.
-¿Tiene ejemplos?
-Recuerdo a un chico con tres chicas en un parque: dos de ellas perdieron su virginidad, mientras él les dedicaba toda su atención y las trataba tiernamente, pero no me consta que hayan tomado precauciones. Esto se convirtió en un elemento argumental clave para cualquier película seria que trate sobre adolescentes. Fue algo insólito, pero fue real. Yo lo vi y ése, como todos los demás hechos del film, provienen de la realidad directa.
-Entonces, más allá de la educación sexual, no toman recaudos.
-No, absolutamente. Y no sólo los chicos. En mi etapa de elaboración de "Kids", hablé con muchos adultos y descubrí que la gente, en general, toma precauciones muy de vez en cuando. Los chicos parece que saben todo sobre sexo, sin embargo ni se cuidan ellos ni sus padres.
-¿Cuál fue la participación del joven Harmony Korine en la estructura de la historia y del guión?
-Nadie sino él pudo haber escrito esta trama. Harmony es uno de los chicos de esta historia y ése es su mundo. Cuando lo conocí era un skater obsesivo, sólo dedicado a eso. Sin embargo, casi enseguida me dijo que iba a dejar los skates. Le pregunté por qué y me dijo que quería dedicarse exclusivamente a escribir guiones, porque era escritor. Un año más tarde, cuando tenía decidida la película, me di cuenta de que yo no podía ponerme en la piel de un chico para escribirla. Hubiera sido artificial. Acudí a Harmony, que tenía 19 años. Hizo un trabajo increíble y fue un encuentro predestinado: él necesitaba alguien como yo y yo a alguien como él.
-¿Para Harmony era la oportunidad de emitir un manifiesto?
-No lo sé. Creo que aceptó escribir para mostrar ese mundo, su mundo, de la manera más honesta posible.
-Respecto del skate, parece ser más que un juego: es un símbolo de libre albedrío.
-Absolutamente. Es mucho más que un deporte, es toda una cultura y de ella me atrajo su libertad absoluta. Casi no hay adulto que no odie a los skateboarders. En términos urbanos son el descontrol total y para un skater no hay límites de raza ni de clase social. Para chicos abandonados, el skate es su primera y única gran noción de individualismo.
Entre el documento y la ficción
-¿Qué requiere un flm como "Kids" para transmitir al público el feeling del documental, sin serlo?
-Traté de borrar los límites entre lo documental y la ficción. Mi anterior trabajo como fotógrafo, a lo largo de décadas, puede definirse como estrictamente documental, pero con una fuerte cualidad ficcional. "Kids" es una peícula de ficción con una sólida veracidad documental: quise que fuera lo más real posible, mostrando cómo es el mundo verdadero de los chicos cuando no están bajo la mirada tutelar de padres y maestros. Como usted y como yo cuando éramos chicos, los pibes tienen dos caras: la que aprenden a usar con los adultos y la verdadera, la que muestran entre ellos. Tuve el privilegio de acceder a esa verdad y no conozco ningún film previo que lo muestre con tanta honestidad.
-Usted parece más interesado en la verdad que en la cuestión de ficción o realidad.
-Sí... pero, qué es la verdad.
-Por momentos, utiliza una cámara suelta, que enfoca, fragmentados, los cuerpos.
-Es para mostrar la realidad completa de esos chicos, inclusive en sus gestos y modales más espontáneos; no sólo cómo hablan, así se mueven, así se tocan, así gesticulan, así son los chicos de verdad.
-Quiso mostrar cuerpos reales de esa edad real.
-Exactamente por eso mucha gente sale perturbada con la película. Esos que se ven son de chicos verdad. Duele, pero así son las cosas .
-Lo inquietante es que trate de chicos de edad infantil, en muchos casos, ni siquiera adolescentes.
-La pérdida de la inocencia actualmente sobreviene mucho antes en la vida. Quizá por el gran desarrollo de la comunicación, los chicos muy chicos parece que ya saben todo de la vida. Tengo una hija de once años y un hijo de catorce: desde muy chicos estuvieron expuestos a todo tipo de mensajes e información, sexual y de toda índole. Cuando yo era chico, nadie me decía nada de nada. No es que sea mejor o peor, sólo que así son las cosas.
-El film provocó escándalo en muchos lugares.
-Confieso que no estaba preparado para tanta controversia y me vi desbordado por la reacción en contra. Muy rápidamente, se convirtió en más que eso y es sólo una película. De manera fulminante se volvió un fenómeno cultural y eso me sorprendió. Lo positivo es que la reacción desató un debate, una discusión insoslayable. Incluso espero que los padres que vean el film y aprovechen el impacto para preguntarles a sus hijos si las cosas son así. Puede servir para que padres e hijos dialoguen sobre las cosas más difíciles.
-¿No se hubiera sentido más seguro trabajando con actores profesionales?
-Los chicos fueron asombrosos. Ninguno había actuado previamente, pero ya nos habíamos conocido antes del rodaje: confiábamos en nosotros mutuamente. Además, todo lo que se ve fue escrito en un 95 por ciento; sólo un cinco por ciento es improvisación.
Autenticidad, recurso que no abunda
-¿Qué similitud existe entre Leo Fitzpatrick, el actor, y su personaje, Telly?
-Leo Fitzpatrick no tiene nada que ver con Telly. Es, por el contrario, el chico más encantador y amable del mundo. Le aportó al personaje una cualidad amenazante que no está en su verdadera personalidad. Es un gran chico: como suele decirse, no bebe, no fuma, no se droga... Lo que hace tiene que ver con la autenticidad, que está virtualmente perdida en el cine industrial, con sus prototipos de chicos lindos, rubios, todos iguales.
-¿Qué pasó con los kids de "Kids", después del rodaje? ¿La experiencia los modificó?
-Por ejemplo, Chloe Sevigny, que en el film es la jovencita Jennie, ahora tiene una promisoria carrera en el cine, hizo cuatro películas más, trabaja como modelo y es muy popular en Japón, Inglaterra y Europa. Justine Pierce, que hace el personae de Casper, va por su tercer película después de "Kids". En fin, quienes querían una carrera en el cine la han conseguido.




