
El hijo dorado de Henry
Peter, quizás el menos popular del famoso clan Fonda, regresa con "El oro de Ulises", al primer plano del cine mundial que ocupó, en los rebeldes años setenta, con "Busco mi destino".
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MAR DEL PLATA.- No parece fácil para Peter Fonda llevar sobre sus espaldas el peso de un apellido que forma parte del mito del cine norteamericano y mundial. Y no tanto porque tuvo que demostrar (al menos hasta interpretar la famosa película de Denis Hopper, "Busco mi destino") que además ser el hijo de Henry Fonda, era actor, director y productor. Fue algo mucho más íntimo y humano lo que retrasó cuarenta años en su propio reloj lo que para cualquier hijo es el motor de la vida: el amor de su padre.
Pero el tiempo no pasó en vano. "Cuando me di cuenta de que papá estaba enfermo del corazón y de que ya no quedaba tiempo, decidí que yo le tenía que enseñar a decirme "te quiero"", dice a La Nación , en tono serio y pausado, mientras toma el primer café de la mañana.
Está claro que Peter Fonda maneja bien las artes del actor y del director. Sabe relatar sus vivencias más íntimas como si fueran un cuento protagonizado por otra persona. Y sobre todo, sabe situarse detrás del lente para dirigir la historia que narra. Quizá por eso, prefiere transformar en una anécdota de rodaje la relación con su padre.
Lo cierto es que, más allá de los recursos que utiliza, la vida le dio revancha: a último momento, y con los ingredientes del arte que maneja, Peter Fonda logró de su padre lo que más quería.
Y hoy no sólo se liberó de las angustias que lo persiguieron durante gran parte de su historia sino que perdonó a Henry Fonda y hasta se inspiró en él para componer al personaje de la película "El oro de Ulises", de Víctor Núñez, que se presentó dentro de la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Es que, según él mismo admite, para interpretar al distante y reservado apicultor Ulises Jackson del film, utilizó "un montón de maneras y ademanes que tenía Henry con nosotros cuando éramos niños, e incluso consigo mismo".
Y por lo que cuenta, parece cierto. En el film, su Ulises es un hombre distante, silencioso, abrumado por las culpas, que debe cuidar a sus dos nietas. "La vida de Ulises perdió sentido. Tengo a mis dos nietas abandonadas conmigo; por suerte porque eso hace que yo no esté en el pantano, completamente perdido. Ulises no quiere hablar con nadie, no quiere ver a nadie. Sólo quiere retraerse en el mundo de sus abejas. Se siente culpable por ser el único sobreviviente de su grupo de guerra y se siente culpable también por la muerte de su esposa. Eso lo marca y lo hace un personaje al lado de quien no se quiere estar".
Al menos hasta que un sorpresivo llamado de su hijo cambia la historia para siempre y la vida de Ulises Jackson toma otro sentido.
En el nombre del padre
Ahora que su padre puede servirle de inspiración, y quizá porque ya no quiere que queden grietas en esa larga historia de reconciliaciones familiares, Peter Fonda acaba de terminar de escribir un libro autobiográfico titulado "Don´ t Tell Dad" (No le cuentes a papá) donde explica cómo logró, después de cuarenta años, que su padre finalmente le dijera las dos palabras que más esperaba en la vida: "Te quiero".
Acompañado por el director de "El oro de Ulises", y mientras su mujer lo espiaba desde un costado, el ya mítico director de "Pistolero sin destino", "Idaho Transfer" y "Wanda Nevada" y el protagonista de películas como "Los vencedores" o la más reciente "Fuga de Los Angeles", dialogó con La Nación sobre la película más dolorosa que protagonizó y dirigió: su vida.
"Ser hijo de alguien famoso siempre condiciona. Al principio, todos pensaban que yo estaba ahí porque era hijo de Henry Fonda. Pero es sólo un hecho biológico, no lo que yo soy en realidad. Me tomó un largo tiempo enterarme quién era. Pero ahora que sé quien soy y que mi hija también ha tomado este camino (Bridget Fonda), quiero su bendición y sus consejos para no cometer el mismo error que mi padre".
-Usted dijo alguna vez que, para escribir este libro había tenido que perdonar primero a su padre. ¿Qué cosas tuvo que perdonarle?
-Sus ausencia, sus silencio...Todas aquellas reacciones que yo creía que eran ira, aunque no lo eran; su falta de amor por Jane y por mí, cuando en realidad nos quería. Fue muy duro pasar cuarenta años de mi vida pensando que no me quería. Pero cuando supe que iba a morir, cuando me di cuenta de que el reloj estaba en marcha y ya no había tiempo, decidí enseñarle como se dice te quiero.
-¿Cómo le enseñó?
-Un día le dije por teléfono que aunque tengo el suficiente ego, porque soy actor, productor y director, sé que debería escribir una escena para Henry Fonda en la que tuviera qué decir: te quiero mucho hijo. El se quedó mudó y cortó el teléfono. Cinco llamadas después y sin el preámbulo, le dije "te quiero papá", y él, lo más rápido que pudo, me contestó: "Yo también te quiero mucho, hijo". Pero yo, como director, le dije: "No, no, no. Eso tiene que ser algo que salga de tu corazón, no algo que sea una respuesta a lo que yo te dije. De todas maneras no vamos a repetir la escena hoy".
Solución
-¿Fue la cercanía de la muerte lo que le ayudó a perdonar?
-Te cuento algo. Una vez nos encontramos en su rancho de Florida, cuando el ya caminaba con su andador. Fuimos a su biblioteca y él se tomó un tequila y una cerveza, como si estuviera completamente solo. Pero cuando la visita terminó, yo sabía que íbamos a tener que mirarnos a los ojos para ver si podíamos terminar esa escena que empezamos por el teléfono. Y esta vez de manera real, no como actores, sino como Henry y Peter, como padre e hijo.
Entonces, cuando llegamos al frente de la casa, el puso sus manos sobre mis hombros, como si quisiera que me fuera y me quedara a la vez. Me miró, le caían lágrimas por los ojos, y me dijo: "Te quiero mucho, hijo". Entonces me abrazó y pude sentir incluso el ritmo de su marcapaso. Ahora era yo el que lloraba. Poco después de eso, las últimas palabras que el dijo en este planeta, antes de morir, fueron para mí. "Quiero que sepas hijo que te quiero mucho", dijo, y se murió.
Eso es algo que muchos padres no hacen y es algo que, además, te lastima de por vida. Por eso, en mis pequeñas posibilidades, pude sanar la relación con mi papá en mi corazón y en mi mente. Empezar de nuevo, limpiar la lente para tener una visión clara de él. Y eso fue maravilloso porque me permitió descubrirme. Por eso, a mis hijos los abrazo cada vez que los veo, y los beso. Y no es sólo algo físico, es todo.
Definiciones
Satisfacción. Hace mucho que sé que nadie sale vivo del estacionamiento, así que ni siquiera me preocupo por la muerte. He vivido 57 años increíbles, he tenido el regalo de grandes amistades, hice todo lo que quería, interpreté a Ulises Jackson, que para mí es el mejor papel de mi vida. Es más, podría parar ahora.
Sexo. El cine es una droga. Pero es algo inexplicable para alguien que no estuvo nunca en un escenario. Yo llamo a la actuación el sexo de mi negocio, porque tenemos una relación muy poderosa con la audiencia. Es mucho más difícil esa relación en el cine, porque la audiencia no está ahí, pero sabés que le das placer a la gente que está mirando.
Metáfora. En los estacionamientos de los Estados Unidos hay unos carteles que dicen "Cuidado, no retroceda, puede dañar su auto". En la vida es lo mismo. Si siempre nos podemos mover para adelante, es mejor . Pero sería bueno que el estacionamiento estuviera más limpio: no hay razones para que haya guerras, ni hambre, ni desesperación. Todos estamos en el mismo estacionamiento, y deberíamos hacer de ese lugar un lugar mejor.





