
El hip hop que se cocina al sur del río Grande
Varias bandas surgieron recientemente en la Argentina para demostrar que el género también existe en América latina
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Para principios de los ´90, el hip hop ya había dado bastante que hablar. En los Estados Unidos, claro. Por estos lados apenas se había alcanzado a atisbar qué era eso de la cultura hip hop a través de "Haz lo correcto", la película de Spike Lee. Sólo en 1995 el hip hop, de la mano de Beastie Boys y Cypress Hill, llega con intenciones de quedarse.
No es que en el medio no haya pasado nada, pero ése fue también el año de "Chaco", el tercer disco de los Illia Kuryaki & The Valderramas. Despegados al fin del estigma de ser las mascotas del rock vernáculo, arrasan, con su consomé de hip hop, rock y sicodelia, las encuestas de fin de año. Heavy rotation de sus videos y MTV Unplugged mediante, avanzan sobre México y el resto del mercado latinoamericano.
También en el ´95, las Actitud María Marta fueron consideradas revelación del año a raíz de su participación en el compilado "Alta atensión". Luego vino la aventura del disco propio. En diciembre dieron a conocer su voz furibunda: todavía crudas y con algo más de reggae, funk y hardcore, llegaba "Acorralar a la bestia".
Según parece, este asunto del hip hop no tiene intenciones de detenerse. A mediados de junio apareció en las disquerías "Pon paz a tu muerte", el debut de Geo Ramma, producido por Dante Spinetta. Y, para fines de este mes, saldrá a la luz "Nación Hip Hop", un compilado que reúne a Tumbas, Sindicato Argentino del Hip Hop, AMC, En contra del Hombre, Bola 8 y Súper A, esta vez bajo el ala de Zeta Bosio.
Nigas Geo Ramma
El asunto con ellos es decidirse a trasponer el umbral de la obviedad. Esto es, decir que son Alejandro "Titto Omega" Tocker y Valentino "Leeba" Spinetta y dejar ahí el tema de la dinastía y el apellido ilustre. Porque a continuación hay que anotar que, a pesar de los prejuicios que cargan sobre sus espaldas, la primera edición del disco se agotó en poco más de un mes.
"No quisimos apurarnos a grabar, por eso estuvimos tocando como dos años", dice Valentino, acuclillado a prudente distancia del grabador. "Fueron muchas etapas, por eso en el disco conviven cosas distintas como "Tragedia", uno de los primeros que hicimos, un tema muy fuerte, muy gritado, y otros con mucho estribillo cantado". Su coequiper se apresura a aclarar: "Ahora nos estamos inclinando a hacer un G-funk más melódico, incluso los temas nuevos son una especie de tango rap. También baladas, porque el G- funk tiene muchos colores".
De eso no cabe duda. Cuando en 1993 el debut solista de Dr. Dre (ex NWA) inauguró la tendencia G- funk, la cosa explotó. Con su funk pesado, más bien lento, el disco marcó una ruptura dentro del sector más duro y violento del hip hop con abundantes teclados, sugestivos coritos femeninos y una voz tenebrosa que indicaba que en el rap también se podía cantar.
Dr. Dre es uno de los tantos nombres que pueblan la discoteca Geo Ramma: "Nos importa mucho más la música que solamente gritar. El G-funk lo que demuestra es que se puede hacer rap con mucha música. También escuchamos soul y nos gusta lo latino, la cumbia, Santana".
Hay un problema que ronda persistente en torno del hip hop en general y al G-funk en particular: la famosa autenticidad. ¿Cuánto tienen que ver estos dos quinceañeros blancos de clase media con las bravuconadas sexuales y la arrogancia gangster que desfilan por sus letras? "Los Estados Unidos te venden un montón de bandas re-Bronx y resulta que son universitarios a los que agarra un productor, les pone ametralladoras y les saca una foto", reniega Valentino. "Nosotros estamos haciendo todo, somos lo que elegimos. Muchas letras reflejan una actitud que yo tomaría, cosas que no hicimos pero que pensamos", agrega. "Pon paz a tu muerte", sello de fábrica del rap negro, está cargado de slang. El diccionario Geo Ramma toma prestado del idiolecto kuryaki a la clica "una especie de pandilla sin ser pandilla. Lo importante es que con tu clica podés estar tranquilo sin agredir a nadie porque la violencia no hay que crearla sino que está creada", traducen en estéreo. "Si hay violencia en el disco es porque reflejamos lo que pasa, que es lo primero del rap: reflejar lo que sucede en el país, con la gente, porque uno también es parte de la gente".
Hip hop chabón
Muy en otra esquina se ubica la tripulación de "Nación Hip Hop" , al menos las cuatro bandas -Tumbas, Sindicato Argentino del Hip Hop, En contra del hombre y AMC- congregadas tras su presentación en "Buenos Aires no duerme". Musicalmente, hay de todo un poco: rap crudo y primitivo, refinados toques trip hop, suspiros new age, metáforas, gente que abusa del scratch, oros que se calzan instrumentos. Pero hay un punto donde todas las voces coinciden: hay que "argentinizar" la cosa.
"Hacemos música acorde a cómo pensamos y cómo vivimos, no somos gangsters", lanza Tortuga, de Tumbas. Smoler, del Sindicato, asiente "Tenemos los pies bien puestos acá, en la Argentina. Nada de spanglish. Preferimos rescatar el vieja, el aguante, que son más nuestros". A los rosarinos de AMC, la violencia les parece , directamente, "prehistórica". Dice Kapaz. "practicamos aromaterapia, ocultismo y creemos que la música puede ser también una terapia alternativa, un abre puertas de la mente".
Tras la declaración de principios reconocen que "en el rap actual hay mucha variedad, ha abierto muchas cabezas. Cada uno tiene su manera de ir buscando y eso está bien". El que habla es Derek, la otra voz del Sindicato que, antes de decidirse a tocar, empezó siendo un grupo de fanáticos que allá por 1991 se propuso difundir la cultura hip hop organizando fiestas que reunían breakers, DJs y graffiti. "A todos nos falta un montón -confiesa Maxi de En contra del Hombre- y cada cual tiene su manera. La nuestra es directa, simple, derecho a la verdad, porque la escena del rap es cruda y contestataria." Son los primeros en fruncir el ceño cuando se pregunta si el rap está de moda. "Sí, hay una moda que entró más por la ropa de Galerías Bond Street que por la música." Los rosarinos, en cambio, oscilan entre la sorpresa y la envidia: "Acá hay una movida impresionante. En Rosario, el rap es todavía una pavada, sólo existe lo que aparece en MTV", se queja Cerebro. Tortuga, en cambio, es tajante: "el hip hop en la Argentina nace hoy, a partir de Nación hip hop. Jazzy Mel y todo eso no hizo más que hundir al rap." Tras la huella de The Roots, la gente del Sindicato se calzó los instrumentos hace dos años. Despreocupados, suscriben a la idea de que "hoy escuchar rap es cheto. Pero eso nos ayuda, hace que se conozcan un montón de bandas.". Y hasta profetizan: "Después pasará la moda y quedará lo que el rap es verdaderamente, más que un género musical, un movimiento".El bajista de Soda Stereo, fue el productor artístico del compilado "Nación Hip Hop". "Me gustó mucho hacerlo, porque me da la posibilidad de tomar contacto con toda una nueva escena. Algo que está sucediendo desde hace un tiempo y que este disco va a poner un poco en exposición, en vidriera", opina Bosio.
El asunto fue un desafío para el músico, que se internó en el estudio Supersónico junto a Adrián Taverna. "No fue fácil armar el disco, porque en general se hacen compilados de temas ya grabados, pero armarlo y grabarlo desde cero no es tan común. El hip hop da para hacerlo porque estos chicos no son músicos en sentido estricto. Son como más activistas, lo que hacen se relaciona más con el grafitti. Ellos conocen a un disc jockey que es el que les combina, dentro de sus gustos musicales, ciertos loops y ciertas bases, lo arman dentro de una computadora, lo graban en un cassette y con eso salen a rappear arriba. Las letras generalmente tienen que ver con situaciones inmediatas, con cosas que están ocurriendo hoy. A veces mandan mucha fruta, pero también salen muchas cosas muy buenas."
Mientras prepara el último show de Soda Stereo, los horizontes se expanden para el bajista. "Yo descubrí cosas muy copadas de estos chicos. Todos tienen su estilo, que es muy argentino. No podés compararlo con el hip hop de los Angeles, ni el de Nueva York, ni el de Londres. Estos chicos tienen una cosa muy de acá, y te aseguro que no se termina; ya estamos pensando en una segunda parte."
Diccionario elemental
Hip hop y rap: "Todo rap es hip hop, pero no todo hip hop es rap", dice el estudioso de la cultura afroamericana Nelson George. Define al hip hop como la máxima expresión de la cultura negra norteamericana desde la década del setenta. El rap, en cambio, es una forma percusiva de vocalizar, literalmente "golpear" sobre la música: la voz como ingrediente de la base rítmica.
Scratching: producir sonidos con la púa de la bandeja al girar un disco de vinilo manualmente y con violencia. Una revolucionaria forma de hacer música sin instrumentos.
B-boys: también conocidos como raperos, son los chicos que hacen o consumen hip hop. También adeptos al baile, los graffitti y la ropa demasido holgada. Gangsta rap: actitud gangsteril y letras acerca de la violencia urbana, entre pandillas. Estos raperos suelen hacer lisa y llanamente apología del delito, aunque luego argumenten que sólo pretenden que sus fans no cometan los mismos errores.
AK 47: el arma de fuego favorita de los gangsta rappers, mencionada en dos de cada tres temas.
G-funk: subgénero del hip hop nacido en California que hace tres años se hizo popular tanto por su sonido de sintetizadores y su cadencia funky como por los problemas legales de sus mayores exponentes. Dr. Dre, Snoop Doggy Dog y Warren G son algunos de ellos.
América latina, en versión rappeada
La oleada hip hop no es sólo un hecho argentino. En toda América latina se multiplican las bandas que adhieren al género. En México hay varias bandas anotadas en la lista hip hoppera: Molotov, Resorte, Plastilina Mosh y Control Machete. Estos últimos visitaron nuestro país hace pocas semanas para compartir una fecha con Actitud María Marta. Un show sorprendente que enardeció al público que, además del hit "¿Comprendes Mendes?", sabía de memoria el resto de su disco "Mucho Barato".
Toy Kenovi, Pato y Fermín IV integraban diferentes bandas antes de confluir en el Control. "Eran hard-core -cuenta Fermín-, pero cada uno de nosotros metía rappeados." Tienen un directo parentesco con Cypress Hill, "pero nuestro orgullito es que todo lo que sampleamos es mexicano. Si los guarachos (gringos) usan jazz y blues, nosotros usamos nuestra música tradicional".
Otros raperos latinos que nos visitaron hace poco son los chilenos Panteras Negras. En Chile, a diferencia de nuestro país, el rap se ha convertido en una importante fuente de expresión de los jóvenes de clase baja.
A su paso por Buenos Aires, Lalo, líder del grupo, se mostró preocupado por el cariz que toma la "escena" en Santiago: "Los chicos de los suburbios imitan a las pandillas de raperos californianas. Toman el modelo de películas como "Boys In the Hood" o alguna de Spike Lee, y se arman peleas terribles entre bandos".
Contradicciones típicas del rap, aunque los Panteras Negras se declaran absolutamente antiviolencia, sus fotografías de prensa los muestran esgrimiendo pistolas muy poco amistosas .





