El humor llama tres veces
De nuevo, la historieta argentina es estampilla
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El Mago Fafa hace un pase mágico para deslumbrar al Astronauta que, indiferente, le da la espalda a Hijitus; mientras tanto, Savarese esboza una despedida para Sónoman y El Tipito intenta dialogar con la Vaca Aurora, sin llevarle el apunte a Diógenes y el Linyera.
¿Qué significa esta reunión de personajes salidos de la imaginación de Bróccoli, Crist, García Ferré, Mandrafina, Wood, Oswal, Daniel Paz, Rudi, Mirco, Tabaré, Guinzburg y Abrevaya? No es un guión para una revista de humor; son personajes de historieta hechos estampillas en la serie El humor y la historieta, editada por la gerencia de Sellos Postales y Filatelia del Correo Argentino.
Presentada en ocho sellos, de 34 x 44 milímetros cada uno, en cuatro colores, tinta metalizada, papel sin filigrana ni fosforescencia y de la que se imprimieron 104.000 minipliegos, con un valor nominal de 25, 50 y 75 centavos, la serie incluye, además, la imagen de Pichichus como sello del Día de Emisión.
Todos juntos
La primera serie apareció en 1991, con los personajes de Hernán, el Corsario, de Salinas; Don Fulgencio, de Lino Palacio; las tablas médicas de Salerno; Buenos Aires en camiseta, de Calé; las Chicas, de Divito; Langostino, de Ferro; Mafalda, de Quino, y Mort Cinder, de Breccia. La segunda, en 1998, encabezada por Patoruzú, de Quinterno; Yo, Matías, de Sendra; Clemente, de Caloi; El Eternauta, de Solano López; El loco Chávez, de Altuna; Inodoro Pereyra, de Fontanarrosa; Tía Vicenta, de Landrú, y Gaturro, de Nik. Los responsables de su publicación buscaron perpetuar un arte que divirtió a varias generaciones. En una palabra, como afirman, "los argentinos hemos incorporado la historieta a nuestras vidas porque los artistas han incorporado nuestras vidas a la historieta".
Marcelo Niño, consejero del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro (imperdible, en Lima 1037, Capital, severovaccaro@yahoo.com), es quien le puso el toque final a la tercera versión de la colección. En contacto con Daniel Roldán, diseñador de aquel departamento del Correo y su responsable, Norberto Wilner, eligieron a los que integran esta especie de portal de la fama.
Su intención fue clara. "Siempre esperamos que la persona se muera para homenajearla y nunca la reconocemos en vida. En esta oportunidad, en muchos de ellos revertimos el criterio. Además, buscamos revalorizar una expresión que en ciertos casos se está diluyendo y no lo podemos permitir", asevera.
Tanto fue así que durante la presentación y lanzamiento de la serie, hace unos meses, volvieron a verse las caras varios de los más reconocidos guionistas y dibujantes de historietas del país y los familiares de los que ya no están. Entre ellos, la mujer de Mirco, Lita de Repetto, y sus hijas; la de Abrevaya, los hijos de Calé y Faruk, Solano López. "Se creó un clima fantástico porque también participaron aquellos que aparecieron en las ediciones anteriores y otros reconocidos profesionales", agrega Wilner.
Ese lenguaje de tinta y papel, hecho de guionistas, dibujantes, editores, personajes, series, se resume en una frase de Carlos Trillo. "Un chico como yo, muy humilde, hijo de un chofer de taxi, podía leer una revista cada día. Inolvidable: los lunes, Billiken; los martes, Pato Donald; los miércoles, El Gorrión, primero y, luego, Hora Cero Semanal; los jueves, Patoruzito, y los viernes, Misterix".




