
El infierno tan temido
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Si fuese por los premios o los elogios críticos recibidos, "Días de furia" ("Affliction" es el título original) tendría que haber sido uno de los films más exitosos de los últimos tiempos.
Pero a esta modesta producción de 6 millones de dólares de costo, que este jueves llegará a los cines argentinos, no le alcanzó con haber sida elegida como una de las 10 mejores del año último por varios de los principales especialistas de los Estados Unidos. Allí, se sabe, las historias corrosivas, los conflictos humanos tratados de manera adulta y descarnada (en este caso, la relación entre un padre alcohólico y abusivo y un hijo que intenta desafiar un destino similar), no suelen tener demasiado público.
En Europa, en cambio, Paul Schrader es un cineasta de enorme prestigio y, con la ayuda de los múltiples galardones (el veterano James Coburn hasta se llevó el Oscar como actor de reparto), "Días de furia" tuvo una dignísima carrera comercial.
Basada en una novela de Russell Banks (autor al que el canadiense Atom Egoyan ya recurrió para "El dulce porvenir"), se trata de otra historia de pueblo chico-infierno grande: tras la endeble cáscara de tranquilidad, las interminables praderas nevadas, se esconden las miserias, los detalles más sórdidos de una comunidad en apariencia cansina y previsible.
En ese contexto, Wade (un conmovedor Nick Nolte) aparece como un decadente policía y miembro de una familia disfuncional por donde se la mire. Un ser sin muchas luces ni autoestima, manipulado por su ex esposa, por su única hija, por su padre (Coburn) y por los dueños del poder en la zona. La odisea, el verdadero descenso a los infiernos, de este pobre hombre resulta el eje de una película que entrega una impagable clase de actuación por parte del dúo protagónico (al que acompañan Willem Dafoe y Sissy Spacek) y el gran trabajo de un virtuoso guionista y director, tan clásico y personal a la vez, como Paul Schrader.






