
El jazz en las grandes orquestas
Acaba de editarse la colección "Jazz planet", que comprende veinte grandes títulos
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El impulso del jazz en Buenos Aires se percibe no sólo por la variedad y cantidad de shows, sino también por el trabajo que tras un período de quietud comenzaron a efectuar las empresas discográficas que, paso a paso, dan a conocer tanto material recién grabado como otro rescatado de las garras del tiempo. Este es el caso de la selección "Jazz Planet" que la compañía discográfica BMG-RCA Victor acaba de lanzar al mercado nacional.
Es una serie de veinte discos, de los cuales quince ya están en las vidrieras y que representa una aproximación bastante razonable a los principales iconos jazzísticos que alguna vez pasaron por la RCA Victor.
El material editado comprende trabajos de Jelly Roll Morton, Louis Armstrong, Glenn Miller, Benny Goodman, Count Basie, Duke Ellington, Tommy Dorsey con Frank Sinatra, Lionel Hampton, Sidney Bechet, Paul Desmond, Django Reinhardt, Coleman Hawkins, Gerry Mulligan, Sonny Rollins y Dizzy Gillespie.
Saldrán pronto los discos de Fats Waller, Artie Shaw, Johnny Hodges, Art Blakey y Bud Powell.
La colección tiene puesto el énfasis en los trabajos orquestales de los protagonistas (salvo los discos de Rollins y Mulligan, en esta primera parte), algo poco común en estos tiempos de combos. Si bien interesante debido a que son recopilaciones en las que se puede seguir, de algún modo, la historia del músico elegido, en otro sentido tiene ese carácter subjetivo y poco claro que implica reunir ciertas épocas y temas que el autor quizá no hubiese estado de acuerdo con que se pusieran de relieve. Es decir, por detrás siempre prima el carácter comercial de estas ediciones.
A precios algo más bajos que los del mercado, las ediciones son originales, sin remasterizar, lo que en algunos casos significa buena reproducción sonora y en otras, no tanto.
Delicias del swing
Un análisis más detenido deja a la vista la fuerza que tuvo el sello en ciertas épocas, cuando reunió bajo su paraguas a gigantes como Satchmo, Ellington, Basie, Goodman y hasta Sonny Rollins.
Por fin, la colección muestra una sucinta historia de conocidas orquestas que hicieron un notable aporte no sólo en términos de composiciones, sino como una fuerte usina de futuros solitas.
La selección nos trae algunas reuniones muy fuertes, como la de Hawkins con otro gran saxo tenor, Ben Webster. Dos músicos de diferente expresividad. Otro encuentro notable es el de Rollins con Herbie Hancock para hacer el genial "Round midnight", de Monk, una bellísima pieza.
Pero vayamos por partes, pues cada pieza tiene valor en sí misma.
Quizá sea el material de Louis Armstrong el que más distancia cronológica y, seguramente, anímica tenga en su edición. Hay piezas de 1932/33, 1946/47 y 1970. Esta recopilación también refleja la larguísima carrera de este "enormísimo cronopio" (así lo llamaba Julio Cortázar), donde aparecen versiones de "St. Louis Blues", "Basin’ street blues", "Mood Indigo" y el inefable "What a wonderful world".
Una de las piezas de la colección es el disco de Count Basie, con temas grabados entre 1947 y 1950, en la que parece con la denominda "mejor sección rítmica de América", con Freddie Green en guitarra, Walter Page en contrabajo y Jo Jones en batería, "Swing the blues" es sencillamente delicioso, como casi todas las piezas con formaciones pequeñas.
El trabajo editado de Ellington muestra también una variedad de épocas, desde 1928 hasta 1967. Un cuadro variado aunque no exhaustivo de la obra de este genial músico. Aparece el trompetista Rex Stewart y el saxo Johnny Hodges . Las versiones de "Take the A train", "Sophisticated lady" y "Caravan" son sólo algunas de las piezas históricas que trae el disco.
Los trabajos de Jelly Roll Morton, Sidney Bechet, Django Reinhardt, Dorsey con Frank Sinatra, Lionel Hampton, Benny Goodman, Glenn Miller y el saxo alto Paul Desmond tienen el sabor del recuerdo y si bien representan un interés para aquellos que disfrutan con la variedad estilística, no tienen el peso de las otras placas. Lo valioso de la colección denominada "Jazz Planet" es que a través de todos los protagonistas editados se percibe el espíritu del jazz, es decir, el amor por la improvisación.




