1
El Jodorowsky de Barracas
Curador y crítico de arte, las cartas lo eligieron y él no se resistió
1 minuto de lectura'
LA NACIONFernando Castro Nevares
- Es curioso, el acercamiento de Julio Sánchez con el tarot se dio a través de la ciencia más que por el arte. Fue hace cuatro o cinco años, a partir de la lectura del libro Jung y el Tarot, regalo de una amiga, que empezó a entender el significado de esas cartas. "Jung fue el primero en rescatarlo de toda charlatanería y en estudiarlo científicamente", comenta. Para el curador y crítico de arte, el tarot es una forma de oráculo. Y rescata la definición que hace Jung de los arcanos, las cartas que conforman el mazo, como pueden ser El Mago, El Ermitaño, El Loco... "Son figuras arquetípicas que definen cada estado de la psique", sigue Sánchez.
- Casi al mismo tiempo que empezó el libro de Jung, en sólo un mes le pasaron cosas insólitas. En cada lugar adonde iba se encontraba con elementos relacionados, como cuando le tocó ser jurado en un concurso de la Fundación Klemm y una de las obras que llegaron fue un tarot digital, o cuando pasó por una librería y vio que se presentaba La vía del tarot, del artista y psicomago Alejandro Jodorowsky. "En ese momento, me di cuenta de que estaba destinado a relacionarme con el tarot y lo acepté, no me resistí", relata.
- Desde entonces, Sánchez empezó a comprar tarots y sus amigos le traían de sus viajes, hasta tal punto que hoy reúne 33, entre los clásicos como los de Waite y el de Marsella, uno de iconos bizantinos y otros de artistas contemporáneos como Salvador Dalí, Xul Solar, Claudia Melo o Silke. También tiene uno del oscuro Aleister Crowley.
- Todavía no había pensado en tirar las cartas hasta que le cayó mal un comentario de una amiga, que le había dicho que se estaba convirtiendo en un coleccionista. "No me gustó nada, porque no soy fetichista. Así que, cuando estuve más seguro, empecé a tirar las cartas entre amigos o conocidos", agrega. Y así como Jodorowsky tira las cartas todas las semanas a los que se acercan al bar Le Téméraire, de París, Sánchez lo hace en el bar del Centro Cultural MOCA, abajo de su casa, en Barracas. Los viernes, entre las 17 y las 20 aproximadamente. "El Jodorowsky de Barracas", se ríe.
- Sánchez define así lo que hace: "Simplemente leo lo que me dicen las cartas, que son como un espejo de la psique. Tirarse las cartas es una herramienta de autoconocimiento no lingüístico. Cuando a uno le tiran las cartas se da un efecto sincrónico, una coincidencia entre el mapa de imágenes de las cartas y el mapa de la psique de uno". Y se anima a dar más definiciones: "Tirar las cartas es darle herramientas a una persona para su crecimiento personal".
- "Cuando tiro las cartas y aparece La Muerte, que es el arcano XIII, a veces la gente se asusta, pero su significado no es literal; en realidad significa el fin de un proceso y el comienzo de otro", aclara.
- En plan tiracartas, prefiere que la atmósfera lo acompañe. "Me encanta hacer sonar cuencos tibetanos, porque el sonido limpia. También tengo piedras como la turmalina, que aleja la energía negativa, y otras, como los ojos de gato, que ayudan a ver las cosas más claramente. También le da importancia a la música, generalmente sacra, como canto gregoriano, o la voz de Hildegarda de Bingen, la mística europea del siglo XII. Por último, un detalle de color, un paño violeta que cubre la mesa donde tira las cartas. "Este color significa transmutación, palabra clave de la alquimia", añade.
- También, aconseja sobre cómo interpretarlo: "El tarot nunca dice nada malo, feo, ni injusto. No hay que hacer esa lectura. Hay que hacer como contaba Buda que hacían sus seguidores: vivían felices porque no miraban hacia atrás ni hacia adelante, y además no juzgaban. Así hay que tomar al tarot".
Más leídas de Espectáculos





