
El legado de Gyorgy Ligeti
Balance del encuentro sobre la obra del compositor húngaro
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Gyorgy Ligeti nunca estuvo en Buenos Aires, pero sus ideas circularon como nunca durante la última semana en el Instituto Goethe.
"Caosma, el legado de Ligeti", es el nombre de la serie de talleres y seminarios que ofrecieron los integrantes de este grupo de ex alumnos del compositor húngaro, de 78 años, que convocó a medio centenar de jóvenes músicos argentinos.
El grupo Caosma está integrado por los compositores alemanes Manfred Stahnke (1951), Hans Peter Reutter (1966) y el norteamericano Sidney Corbet (1960), que tomaron clases con Ligeti en el Conservatorio Hamburgo, hasta que aquél se retiró, a principios de los 90. Junto con la soprano Julia Henning, la violista Miriam Goetting, la arpista Gesine Dreyer y el guitarrista Satoshi Oba, desembarcaron en Buenos Aires para compartir aquella experiencia fundamental y discutir los caminos posibles para la música en el siglo XXI.
Según comentó Claudio Alsuyet, compositor y coordinador del ciclo que contó con el apoyo de la Fundación Antorchas, fue una agradable sorpresa la repercusión que tuvo la propuesta. Además de los dos conciertos -con lleno- que los argentinos Susana Kasakoff y el Quinteto Argos ofrecieron con obras de Ligeti, "se anotaron 80 personas para participar en los talleres que brindó el grupo Caosma. "En general -dijo Alsuyet- se trató de estudiantes de composición de entre 20 y 30 años, interesados en saber cómo se estudia y qué es lo que está pasando hoy en Europa."
En las charlas con los músicos alemanes quedó claro que uno de los principales legados de Ligeti es el de la libertad creativa. Por esta razón, no se puede hablar de una escuela ligetiana. A lo sumo, se pueden encontrar, como guías, la búsqueda de nuevos caminos a través de la escucha y apropiación de técnicas compositivas tomadas de diferentes folklores o del medievo, algo que caracteriza tanto la última producción de Ligeti como a los integrantes de Caosma.
Entre estos últimos, el énfasis está puesto en la exploración de sistemas de afinación alternativos al occidental: el temperamento igual que se estableció en tiempos de Bach. De hecho, en el recital que ofrecieron el miércoles último, se pudieron escuchar sus incursiones en la microtonalidad, para las que la utilización de instrumentos de afinación fija pero fácilmente modificable es crucial, como el arpa, la guitarra o el viejo sintetizador Yamaha DX7.
En el balance de esta experiencia, Alsuyet rescata dos cosas: "La posibilidad de ver cómo funciona el proyecto Caosma, que es interesante por el hecho de ser un grupo de compositores que no necesariamente tienen la misma estética. Y su trabajo estrecho y continuado con un grupo estable de instrumentistas. Una experiencia que aquí están haciendo, por ejemplo, Oscar Edelstein y Jorge Sad".
Lo que dejó también la llegada de Caosma es la avidez de las nuevas camadas de compositores por entrar en contacto con la gente que está abriendo nuevos caminos en Europa. "Dos de los temas que más debate generaron se vincularon con la situación de la vanguardia musical, cuál era su posición respecto de ella y los alcances y límites del uso del microtonalismo."
De postre, más Ligeti
El espíritu ligetiano porteño se prolongará un poco más: en la nueva función del ciclo "Despedida del siglo XX", mañana, a las 11, en el Teatro Colón se escucharán sus Estudios para piano, y las "Diez piezas" para quinteto de viento, con entrada libre y gratuita.
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