El Mató derrumba su casa para empezar de nuevo
Hace catorce años El Mató a un Policía Motorizado llegó para guiarnos ante el inminente apocalipsis y la invasión zombi clase b, pero casi sin querer terminó iluminando el camino al rock argentino, que tras el fin de ciclo que marcó Cromañón, parecía no encontrar la salida del laberinto en el que se había metido, enmarañado entre sponsors, concursos televisados, precarización creativa y festivales corporizados.
Primero fue la trilogía en formato EP (el nacimiento, la vida y la muerte que días atrás el escritor y periodista Walter Lezcano le dio estatus de materia de análisis en su libro La ruta del sol) y luego la Dinastía Scorpio, el disco que terminó de consolidar el sonido y la estética de El Mató y que consagró a la banda platense como líder de una escena independiente que se replicaba aquí, allá y en todas partes del país.
Para el próximo movimiento, entonces, Santiago Barrionuevo (voz y bajo), Manuel Sánchez Viamonte, Gustavo Monsalvo (guitarras), Guillermo Ruiz Díaz (baterista) y Agustín Spasoff (teclados) decidieron tomarse el tiempo necesario para derrumbar su casa y empezar de nuevo, como el mismo Santi "Motorizado" canta en la melancólica "La noche eterna", tercer tema de su flamante álbum, La síntesis O'Konor.
Así las cosas, la primera remodelación fue la de cambiar la guía de sus guitarras por la de los sintetizadores, que aparecen al frente del disco de principio a fin. La segunda, cubrir los espacios de minimalismo sonoro con una paleta más amplia, transportando a la banda a un universo pop que hasta aquí apenas habían abordado. El tercer impulso de renovación llega también desde la poética, intentando dejar poco a poco aquellos mantras-slogan que marcaron sus composiciones, reemplazándolos por visiones mucho más cercanas a confesiones personales, apoyadas casi siempre en la melancolía eterna de sufrir de amor.
"Perdón si estoy de nuevo acá, pensé que habías preguntado por mí", se disculpa el cantante en el primer tema del álbum, "El tesoro", que, junto al track dos, "Ahora imagino cosas", funcionan como conectores entre el viejo y el nuevo hogar de El Mató.
Entonces sí, "La noche eterna" abre las puertas a un nuevo espacio con aquello de "hoy voy a salir a buscar todo lo que quiero, voy a derrumbar mi casa y empezar de nuevo". El The Cure de Disintegration parece haber sobrevolado la grabación de La síntesis O'Konor, especialmente en temas como "Alguien que lo merece" (una canción de cuna para corazones rotos), "Las luces" o "Destrucción" (el tema más extenso de la placa, con varios cambios de tempo y en el que los diversos instrumentos percusivos se llevan un final de alto impacto).
El tema que da nombre al álbum parece pensado como la apertura de un imaginario lado b, en el que en plan instrumental, la banda fusiona a Kraftwerk con La Máquina de Hacer Pájaros.
El sintético "Excalibur" (con Santi Motorizado preguntándose por qué, una y otra vez) da cuenta de una obra pensada como tal y no diseñada por un conjunto de temas sueltos, sin conexión.
Los sintetizadores de "El mundo extraño" acompañan al cantante y compositor que, aquí, se anima con una letra de instinto babasónico: "Tu ánimo está por cambiar, te miro desde el asiento de atrás. Tu novio es un sujeto tan agradable, pero nunca para de hablar. Quiero estar con vos, que me quieras así, liquidado estoy, esperando hasta el fin. Sé que es lo peor, pero es la mejor versión de mí".
El cierre es con "Fuego", a puro beat apurado y expansión sensorial, casi sin presencia de guitarras. "Ey, no te duermas, todo el universo depende de eso". El Mató a un Policía Motorizado no solo no se durmió, sino que con La síntesis O'Konor vuelve a dar un paso más hacia su Cosmos personal.
La síntesis O'Konor
Ciclo presentación del álbum
Niceto Club, Niceto Vega 5510
Hoy, a las 21. Repite el jueves próximo y el viernes 30 del actual




