
"El odio", un retrato de la violencia de hoy
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En 1995, un joven realizador francés de 26 años llamado Mathieu Kassovitz presentó en el Festival de Cannes su segunda película, "La haine". Aquella historia de tres marginales (un judío, un árabe y un negro) que sobreviven como pueden en un convulsionado suburbio de París generó entonces una de las mayores controversias que se recuerden en los años noventa.
El film obtuvo la Palma a la mejor dirección, pero la postura ideológica del cineasta provocó una polarización extrema entre quienes aseguraban haber encontrado al Spike Lee francés y aquellos que lo consideraban simplemente un provocador, un apologista de la violencia. Meses más tarde, Kassovitz recibiría un espaldarazo definitivo cuando el largometraje obtuvo tres premios César (película, producción y montaje) y el Félix a la mejor obra joven europea.
Este film -que el año último llegó a algunos videoclubes porteños editado por Transeuropa- tendrá mañana su demorado estreno comercial en el cine Cosmos con el título de "El odio". Una posibilidad de ver (o rever) una película que ha sido comparada con "Haz lo correcto", de Lee, y que tiene obvias referencias al "Taxi Driver", de Martin Scorsese. Kassovitz, conocido también en Francia por su trabajo como actor, presentó nuevamente en Cannes su siguiente película, "Assassin(s)", aunque esta vez no generó polémicas: prácticamente todos los críticos coincidieron en demolerla.
Emociones fuertes
"El odio" arranca con imágenes de violentísimos disturbios callejeros que estallan en los barrios periféricos luego de que un adolescente es brutalmente golpeado durante un interrogatorio policial. En los enfrentamientos entre los jóvenes y las fuerzas de seguridad, un agente pierde su arma. Vinz, uno de los tres protagonistas, la recoge y se la muestra orgulloso a sus dos amigos. Envalentonados, salen por la noche con el nuevo "juguete" a vivir toda clase de emociones fuertes. Son precisamente esas situaciones las que narra Kassovitz en 95 tensos minutos, convirtiendo a "El odio" en una de las más sórdidas, viscerales y polémicas descripciones de la "otra" Francia: la del racismo, la miseria, la violencia y la desocupación. La contracara que muchos se niegan a aceptar.






