
A dos cuadras de la estación de Ramos Mejía, el Kiosco Métrico funciona como la mejor escuela callejera de freestyle argentino.
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“Acá, todas las esquinas son cunas de freestyle”, aplica Sandoval, emecé y promesa cumplida del rap nueva escuela en la Argentina. Y reflexiona, atento a la cypha, ese espacio que se forma cuando un aquelarre de payadores urbanos tiene hambre de rimas: “Pero hay una esquina en especial. El lugar en el que, en estos últimos dos años, se curtieron los mejores freestylers del hip hop nacional”.
La locación que menciona Sergio Sandoval (21 años, miembro de Iluminados Crew, seis pads distintos para el beat-box, scratch incluido, y la mejor entonación del flow criollo) es un maxikiosco cualunque –con anexo de barra y pub– en una ochava de Ramos Mejía, frente a las vías, a dos cuadras de la estación, línea Sarmiento. Se lo conoce como El Kiosco Métrico.
Y claro, esto no siempre fue así. Acá, hace unos tres años, sintonicé por primera vez a Mustafá Yoda (ver RS 73), el Primer Campeón de Freestyle Argentino, ex mítico caballero de La Organización y, en ese momento, ideólogo de Sudamétrica. Acá escupía su flow inédito en forma de improvisación, rodeado de crestas y encimado a un metegol. Desaforado. A un costado, sus sicarios (entre ellos, Sandoval) se convirtieron en la única legión que le ganó la posada a los rolingas de la Vieja Gaona (“No hubo que pelear, nos impusimos con talento”, relata Mustafá).
Por entonces, su apoyo en las rimas era Sando (que ahora rota en la BBC de Londres con “Círculos”, single adelanto de su futuro primer disco). Cualquiera lo notaba; ya pisaba ahí donde hoy se llena de “Mustafans”. Y, hoy, comanda a los precoces talentos que utilizan esta vereda como vidriera (con Iluminados Crew + Tao-T King al frente; el Clan Anubis y la RIP –donde rima PMO, uno de los ganadores locales de La batalla de los Gallos– cubriéndole la espalda a la doble H del Oeste).
Ahora, al Kiosco Métrico arriban MCs los siete días de la semana y a toda hora. Pibes de visera plana y buzo carpa que sueñan con “despertar” sus rimas. Claro: en esta esquina funciona una usina que remite a lo que fue la escena del compilado Nación Hip Hop 98 fomentada por el cronista Juan Data (mentor de El juego, único documental argento del género) en Parque Rivadavia. Pero hoy. La unidad básica del rap competitivo actual. “Y está lejos”, mide Sandoval. “Si llegás hasta ahí es porque amás el freestyle. Porque si querés saber de frees… tenés que venir acá.”
Pero no cualquiera entra en la cypha. Pregunto: ¿no se trataba de competir para elevar el nivel de las rimas y, luego, compartirlas? “De una”, asiente Sandoval. “Pasa que algunos son demasiado nuevitos en la cultura hip hop como para entender de qué se trata. El rap es un arte marcial: la verdad está en tu retina. Acá, el hip hop crece torcido, por eso hay que ponerle una guía. Y, para mí y los que rapean conmigo, este lugar es esencial. Es una de las aulas de la cultura. Es la fuente del freestyle.”





