
El príncipe oscuro en su palacio
Presentación de Los 7 Delfines, integrado por Richard Coleman en guitarra y voz, Diego García Soto en guitarra y coros, Braulio D´Aguirre en batería y Germán Lentino en bajo. El sábado, en la confitería La Ideal. Nuestra opinión: muy bueno.
1 minuto de lectura'
El regreso de Los 7 Delfines no pudo haber sido en mejor lugar. La confitería La Ideal, recuperada desde hace unos meses, por las noches de los fines de semana, como discoteca, funcionó como el perfecto palacio oscuro para Richard Coleman, el músico más dark de estos pagos.
Y él, de visita en Buenos Aires, ya que se ha instalado en Los Angeles, supo aprovechar la ocasión brindando uno de los mejores shows que ha dado en los últimos años.
Rodeado de arañas antiguas y grandes espejos ubicados en las paredes revestidas de madera, que devolvían aquí y allí su imagen, y con ese aire de decadencia recuperada por la modernidad, apareció Coleman en escena, todo de negro, tan oscuro como siempre ha sido. Lo acompañaba su baterista de siempre, el preciso y contundente Braulio Aguirre, el bajo de Germán Lentino y Diego Soto, como él, en guitarra, armando una dupla que engrandeció las versiones de temas antiguos. Soto no ama los solos espectaculares; en cambio, prefiere ubicar sus artilugios acompañando y dibujando sobre la voz del líder de la banda.
La voz de Coleman se mantiene siempre en el límite de la exasperación, pero sin nunca volverse melodramática. Lo suyo es un romanticismo oscuro, denso, al borde del dramatismo tremendo. Canciones de desgarro, pero no nostálgicas, sino aguerridas, feroces.
Un boomerang afectuoso
El público, que colmaba los alrededores del escenario y se extendía luego en las mesas, estaba feliz de volver a tener, aunque sea por una vez, a la banda tocando en un escenario porteño. "No te vayas, Richard", gritaba alguno, y ese amor actuaba de boomerang para que la banda se entregara aún más y mejor.
El recital tuvo el tiempo justo para una escucha atenta, una hora y media en la que recorrieron los varios discos de la banda. Pero también hicieron una soberbia versión del soberbio tema de Bowie, "Héroes", que Coleman solía tocar con su banda anterior, Fricción, al igual que "A veces llamo".
La banda aprovechó el reencuentro para estrenar un tema, "¿Qué das?", lo que permite inferir que habrá futuro para Los 7 Delfines a pesar del actual domicilio norteamericano de Coleman y sus tareas como productor. Una buena noticia, sobre todo después de dejar constancia con este recital de que la banda aún tiene energías y nuevo material para entregar.
Antes se había presentado Loch Ness, una banda que luego de diez años editó su primer disco, "La semilla de la semilla". Se lo merecían, y en vivo son una propuesta interesante, ya que a su gran caudal de información musical -especialmente del pop inglés-, suman talento para crear climas propios. Dos guitarras, bajo, teclados, batería y, por momentos, un violinista invitado, para desplegar temas cortos en duración, pero ricos en propuestas.






