El regreso de Guns n´ Roses
Marcó un récord de público
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RIO DE JANEIRO.- El domingo, tercer día del Rock in Rio y final de la primera parte -el festival continuará el jueves-, fue la fuerza primaria de la música la que convocó a la hasta ahora mayor audiencia. Las más de doscientas mil personas que llegaron hasta Yacarepaguá, donde está montada la Cidade du Rock, tenían un motivo: el regreso de Axl Rose a un escenario. Fue también la más larga de las jornadas. Guns n´ Roses comenzó a tocar a las 2 de la mañana, y ya eran más de las 4 cuando las luces del escenario se apagaron.
Axl Rose, luego de desbandada la formación original de los Guns, pasó buena parte de los últimos siete años encerrado en estudios, buscando nuevas canciones. Finalmente, ha armado una banda y éste ha sido su primer gran show, luego de la pequeña prueba que debe de haber significado para él y los músicos que ahora lo acompañan el recital que dio el 31 de diciembre, en el Hard Rock de Las Vegas, frente a 1800 personas.
De sus viejos compañeros sólo quedó el tecladista Dizzy Reed. La banda se completa con Robin Finck -ex Nine Inch Nails-, Buckethead y Paul Tobias, en guitarras; Brian "Brain" Mantia -ex Primus-, en batería; Tommy Stinson -ex The Replacement- en batería, y Chris Pittman en teclados.
El comienzo fue con "Welcome to the jungle", pero también interpretaron "Live and let die", "Sweet child o´ mine", "November rain", "Night train" y "Paradise city". El calor del show y la energía del público pusieron las cosas en su lugar. Incluida la voz de Axl. También presentaron algunos de los temas del nuevo álbum, "Chinese democracy": que lleva ese nombre y "Silkworm" y "The blues".
Las más de dos horas de show fueron de música, pero también de palabras. Axl, que se ha negado a las entrevistas y ni siquiera accedió a una conferencia de prensa, habló en varias ocasiones -con una traductora que repetía sus palabras llevadas al portugués- : "Sé que algunos de ustedes esperaban encontrar aquí a alguna gente que conocían. Les digo que, a pesar de todo lo que hayan visto y oído, han hecho todo lo posible para no estar aquí esta noche. Que se vayan al diablo. Yo también estoy disgustado, me hubiera gustado poder encontrar el camino para seguir juntos. Así que les voy a presentar a esta banda que ha trabajado mucho". En otro momento, Rose dijo que habían trabajado duro, "para que vean y sepan que ustedes nos importan". También se refirió al hecho de tocar las canciones que grabó con el Guns n´ Roses original. "Hemos dado un solo show hasta ahora y ya nos han criticado por tocar viejos temas. Pero no tengo la intención de negarles a ustedes algo que disfrutan. Aunque sé que siempre es difícil para un músico tocar algo que ya han tocado otros", entonces presenta a la banda, antes de que Finck se dispare con su guitarra, que suena casi como un instrumento de viento. Un guitarrista muy personal, tanto en su sonido como en su oscura presencia.
También se refirió a la Internet como "un gran tacho de basura" que, dice, no mira más, aunque sí lo ha hecho. Un comentario que se choca contra la visión en redondo, porque es una empresa que provee servicios en la Red la que auspicia fuertemente este acontecimiento y tiene carpas promocionales por todo el campo.
Finalmente, y luego de invitar a una scola do samba al escenario, y justo antes del último tema, revelará algo de esta vida enigmática y recluida que ha elegido llevar, como un Brian Wilson sobreexpuesto. "Sin el amor de una persona yo no estaría acá, ella es mi familia brasileña, mi hermana, mi asistente, mi amiga", dijo y ya visiblemente emocionado se abrazó largamente con la mujer que ha oficiado de traductora y a la que, también, se le quiebra la voz. "Les agradezco a ella y a todos ustedes. Paz, los amo, y prometo que vendremos a tocar aquí el próximo disco."






