
El regreso increíble de Peter Green
El fundador de Fleetwood Mac volvió a los escenarios luego de muchos años de una vida inestable.
1 minuto de lectura'
La historia de Peter Green (nacido en 1946 como Peter Greenbaum) es una de las más increíbles que registra el mundo del rock, ya de por sí poblado de multitud de historias increíbles. Guitarrista y compositor de extraordinario talento y personalidad -junto a Eric Clapton, el más influyente de los músicos surgidos de las filas del blues-rock británico en los años 60-, alcanzó la fama inicialmente como miembro de los legendarios Bluesbreakers de John Mayall, donde reemplazó -precisamente- a Clapton.
Pero su paso por esta agrupación fue breve, ya que prontamente partió para formar su propio grupo, llamado en un principio Peter Green`s Fleetwood Mac, a partir de los apellidos de sus integrantes (el batero Mick Fleetwood y el bajista John McVie, otro exiliado de las filas de Mayall), el que pronto se reduciría simplemente a Fleetwood Mac.
En un plazo increíblemente corto, de algo más de dos años, el grupo -bajo el firme liderazgo de Green- produjo uno de los legados más perdurables e influyentes de toda la historia del rock, con las composiciones del guitarrista alejándose más y más del blues tipo Chicago de sus comienzos y adentrándose -tanto lírica como musicalmente- en un terreno más exótico y "progresivo".
Con una alineación que incluía tres guitarristas (Green, Jeremy Spencer y Danny Kirwan) generando intrincados arreglos que borraban los límites entre "primera" y "rítmica", Peter compuso una serie de clásicos inolvidables como "Black Magic Woman" (que se convertiría en un hit en la versión de Santana), "The Green Manalishi", "Man Of The World", "Oh Well", "Rattlesnake Shake", y el instrumental "Albatross", que refleja vívidamente la majestuosidad del vuelo de estas aves.
La historia posterior de Green, un guitarrista lírico y brillante, definido por el propio B.B. King como "el único que me hace sudar", es tan legendaria como su legado musical, aunque por cierto mucho más triste. Con su estado psíquico en creciente deterioro a causa del LSD, abandona el grupo que él mismo había formado y decide donar todo su dinero para obras de caridad. Poco después, y tras un álbum solista de significativo título ("El final del juego"), abandona también la música.
Siguen una serie de episodios en los que cuesta separar la ficción de la realidad, pero entre los más notorios se encuentran un período en un kibbutz en Israel, trabajos ocasionales como enfermero y enterrador, un colapso en 1974 a lo que siguió una internación en un hospital psiquiátrico donde le fue administrado un tratamiento que incluía electroshocks y abundante medicación, un arresto en 1977 por portar un arma sin licencia, amenazas de muerte a su ex-manager cuando éste trataba de entregarle un cheque con regalías, un tibio intento de regreso a fines de los 70 y comienzos de los 80, y su transcurso por esa década alternando períodos viviendo en un estado de semi-indigencia en un hogar de caridad Cristiano.
Sin embargo, hace cerca de dos años, lo que parecía increíble ocurrió: luego de más de 20 años como paciente regular de hospitales psiquiátricos y alejado de la música, Green dejó de tomar los antidepresivos prescriptos y comenzó a recobrar la conciencia (en todo sentido), produciendo uno de los regresos más milagrosos (y esperados) de la historia del rock.
De la mano de su vieja amiga (y actual manager) Michelle Reynolds, y su hermano Nigel Watson, Peter comenzó a recuperar el gusto por la música. El resultado de esta alianza pronto se transformó en The Splinter Group, que comprende además a otros tres veteranos de la escena Británica: el baterista Cozy Powell (Jeff Beck, Whitesnake, Black Sabbath, entre otros), el bajista Neil Murray (Whitesnake, Gary Moore) y el tecladista Spike Edney (Bob Geldof, Queen) y acaba de editar un álbum en vivo, "Peter Green Splinter Group", que incluye también un par de temas en estudio. Curiosamente, entre los proyectos futuros, hay planes para que The Splinter Group salga como soporte de.... ¡Fleetwood Mac!, durante algunas actuaciones en Inglaterra.
Green es un maestro de la nota bien puesta, de decir con una sola nota lo que otros no llegan a decir con cientos, y cuando está "on" es capaz de una intensidad, de un "pathos" dramático que pocos son capaces de alcanzar. El tono de su guitarra es natural, redondo, de una definición penetrante que no necesita de la distorsión para alcanzar el sentimiento de su audiencia.





