El rock nacional recupera su pasado
Una mirada antropológica al género
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El texto escrito por Antonio Birabent que abre "Cintas secretas", el nuevo proyecto discográfico de su padre, Moris, sintetiza el espíritu de este fenómeno discográfico: "Siempre hay que grabar". Una frase que también podría entenderse como "graba, graba, que algo quedará".
Durante los últimos años, revisar aquellas viejas cajas con cintas grabadas hace años ya ha resultado para los músicos una tarea de lo más beneficiosa. Las rarezas nunca editadas, los recitales de los primeros años, alguna que otra toma alternativa de una canción o incluso una reunión cumbre de ocasión entre músicos. Todo material registrado es válido y encaja en este formato que crece día tras día en la industria: las grabaciones encontradas.
A manera de tentempié, previo a las producciones en estudio, artistas como Fito Páez y León Gieco lanzaron discos en vivo con alma de documental que revisan el pasado no tan lejano arriba de los escenarios. Litto Nebbia planea editar unas legendarias sesiones grabadas junto a Sui Generis que encontró un viejo amigo el año pasado, mientras que Moris ya tiene listo "Cintas secretas", un álbum con temas en vivo registrados entre 1973 y 2000. Antes de fin de año, el grupo Los Piojos se la jugará con un DVD que incluirá conciertos de distintas épocas, y un periodista trabaja junto a la Fundación Miguel Abuelo para editar un álbum con poemas, cuentos, relatos y canciones del músico fallecido el 26 de marzo de 1988. ¿Los tan preciados discos piratas ahora se oficializan? Algo así.
Mientras Los Gatos Salvajes vuelven al ruedo para celebrar los 40 años del rock en castellano, Moris lanza una retrospectiva en vivo de su carrera. "Las grabaciones que no son de estudio tienen una cualidad especial: no hay juicio ni errores, sino que todo es parte de la obra. En un estudio, si cantaste mal, volvés a grabarlo. Por eso el vivo es la cosa más pura que uno pueda escuchar", sentencia Moris.
Dos meses antes de la edición de su nuevo álbum (que devino polémica en los bares tras la inclusión de un tema a dúo con Patricio Fontanet, cantante de Callejeros), León Gieco lanzó a la calle "Inédito - Canciones de un cassette perdido", un CD que registra la gira nacional que realizó en 1980 y 1981. Para ello, durante un año, el músico convocó a los fans, a través de avisos publicitarios, para que le acercaran viejas grabaciones pirata.
Finalmente, el álbum incluyó 20 canciones recuperadas digitalmente que representan un testimonio único de aquel viaje del santafecino, recorriendo las escuelas y los bares del país en un Peugeot sin calefacción.
Por su parte, el último año, Fito Páez también se calzó la vestimenta de antropólogo musical y revisó el archivo personal y el de sus amigos en busca de conciertos para la edición de "Mi vida con ellas", el álbum doble que compila temas clásicos del rosarino grabados entre 1994 y 2002, ya sea en su ciudad natal, en Montevideo, Buenos Aires, Montreux o Nueva York.
Páez decidió reunir en este primer volumen las grabaciones con mejor calidad técnica e interpretativa y guardó para un segundo capítulo sonoro "las cosas que quizá no tengan tanta calidad sonora, pero sí otros valores, documentales o lo que sean".
Allí reside entonces buena parte del secreto: hallar el punto de equilibrio entre el valor testimonial, un buen audio y una interpretación que valga la pena recordar.
El periodista Víctor Pintos (compilador de los siete volúmenes de "La historia esta", de Gieco) asegura que "hay que ser cautos con el valor afectivo-documental que puede tener este tipo de grabaciones, porque a veces ese valor no se corresponde con el nivel artístico del músico en cuestión".
Caso uno: el mítico concierto de Almendra en el teatro Del Globo, en 1969, editado a fines del año pasado con un sonido, por lo menos, polémico. "Debutamos en el Instituto Di Tella en marzo de 1969 y el 7 de abril hicimos nuestra segunda presentación en el teatro Del Globo. Esa noche, blandiendo un Philips de cinta abierta, fue al teatro Amadeo Alvarez, cantante de los In y cálido amigo, apoyó el grabador sobre las tablas del escenario y registró el concierto", señala el librito del CD que todo fan del grupo esperaba desde hacía años y que incluye seis temas inéditos.
Caso dos: la grabación de un concierto de Seru Giran que el mismo Pedro Aznar rescató de algún polvoriento baúl y se editó en 2000 con el título de "Yo no quiero volverme tan loco". Aquí, la grabación encontrada resulta aún mejor que la oficial (el álbum en vivo "No llores por mí, Argentina", de 1982), tanto en calidad e interpretación como en valor testimonial.
Pintos, que también trabajó en la edición de la caja de Almendra junto a Emilio del Guercio, en 1999, ahora tiene listo "Canciones para cantar en el cordón de la vereda", que incluye canciones, poemas, cuentos y relatos de Miguel Abuelo que, en muchos casos, él mismo grabó a principios de la década del 80. "Me junté con la Fundación Miguel Abuelo y nos pusimos de acuerdo para ordenar un poco la obra de Miguel", dice.
El año pasado también Litto Nebbia se reencontró con un bolso repleto de cintas grabadas en un estudio durante el programa que el mismo rosarino conducía en Radio Mitre. "Miguel Grinberg me trajo un montón de cintas que había rescatado de cuando los militares tomaron la radio. Dos de esas cintas son con Sui Generis, haciendo unas canciones que habíamos compuesto para incluir en el disco de ellos "Confesiones de invierno", pero que el productor desechó en su momento. Entre esas grabaciones también hay una en la que estoy tocando con Roque Narvaja y otra con Moris, zapando y haciendo algunas cosas locas", concluye Nebbia, que tiene la intención de editar el material el año próximo.
Internet y después
Desde que editó los volúmenes 1 y 2 de "Grabaciones encontradas" (que incluía la histórica versión de "Años", junto a Luca Prodan) Andrés Calamaro descubrió en este formato a un gran aliado.
Tanto fue así que a partir de 2000 amplió el espectro de estas grabaciones y se sumergió al "vale todo" de Internet con cierto espíritu renovador. El músico vació sus cajas con grabaciones caseras y las puso a disposición del público en la Red: una gran cantidad de covers, algunas grabaciones en vivo y un sinfín de temas no editados oficialmente.
Según cuenta la leyenda rockera, un reconocido sonidista de los años 70 tiene en su poder un archivo de grabaciones históricas e inéditas, en cinta abierta, del rock argentino: de Pescado Rabioso a Invisible y de Pappo´s Blues a Crucis y La Máquina de Hacer Pájaros. Pero hasta el momento nadie pudo convencerlo para sacar a la luz tan preciado tesoro.
¿El fenómeno de las grabaciones encontradas recién comienza? Así parece.





