El sexo tiene dos caras
La actriz de "Los muchachos no lloran", uno de los estrenos de mañana, cuenta cómo representó a un hombre en el film que puede darle un Oscar.
1 minuto de lectura'
NUEVA YORK (The Sunday Times).- A sus 25 años y pico, Hilary Swank sorprendió a todos e incluso a ella misma. No tanto por haber ganado un Globo de Oro y estar nominada para un Oscar como mejor actriz por su actuación en "Los muchachos no lloran" ("Boy´s Don´t Cry"). Lo que la sorprende es el film propiamente dicho. Lo ha visto ocho veces, y en una ocasión sufrió un shock. ¿Realmente es ella quien está ahí, representando a un hombre?
El film cuenta la historia verídica y conmovedora de un hombre encerrado en un cuerpo femenino. Allí, Hilary Swank tiene relaciones sexuales con otra mujer, es violada por dos hombres y sufre un violencia horrible. Siendo una película tan estremecedora, se empareja con los pasos que Swank tuvo que dar para lograr el papel. Y, si acaso fuera necesario, sirve como recordatorio de cómo la ambición desinteresada a veces se ve recompensada en Hollywood.
Swank es una mujer sorprendentemente hermosa, casada con el actor Chad Lowe, hermano de Rob (¿lo recuerdan?). Hasta que inició su trabajo en "Los muchachos no lloran" tenía el cabello largo, lucía ropa de marca y era apreciada casi exclusivamente por su glamour en la pantalla.
Apuesta riesgosa
Pero su carrera parecía haberse trabado. A los nueve años ya era actriz, participó en films como "The Next Karate Kid" y cobró mayor notoriedad a los 17, en la versión para la pantalla grande de "Buffy la cazavampiros". En televisión, había aparecido en series como "Beverly Hills 90210". Pero no era suficiente. Entonces se enteró de "Los muchachos no lloran".
El film fue dirigido por la veinteañera Kimberly Peirce, una especialista en cortometrajes experimentales de 16mm que había presentado originalmente el proyecto como su tesis de graduación en la Universidad de Columbia. Swank leyó el guión y francamente admitió que lo reconocía como una vía de escape de los papeles ligeros que había hecho hasta entonces.
Una historia real
Swank encarna en la película a una mujer real de 21 años llamada Teena Brandon, que se reinventó a sí misma como Brandon Teena, un hombre, y engañó a todos sus conocidos en 1993 en Falls City, Nebraska, saliendo con un grupo de hombres que vivían tomando cerveza y participando en persecuciones de autos con la policía por carreteras rurales. "Sentí que, si podía ser parte de eso, mi vida laboral nunca volvería a ser igual", recuerda.
Pero esto tuvo un costo. "Yo vivo en Los Angeles, y Kimberly estaba haciendo entrevistas en Nueva York. Me pague el viaje hasta allí y me propuse como candidata al papel. Estaba usando las ropas de mi esposo. Me fajé los senos (no soy pequeña, tengo 90 de busto) y me coloqué un par de medias en la entrepierna. El cabello me llegaba a la mitad de la espalda, por lo que me lo oculté con un sombrero de cowboy que compré por un dólar. Cuando llegué a la prueba, el portero levantó el teléfono y dijo: "Hay un hombre joven aquí, ¿lo hago subir?" Supe que había pasado una exigencia importante."
Ella también pasó fácilmente otra prueba con Peirce. "Necesitábamos a alguien que no sólo pudiera captar el espíritu de Brandon, sino también pasar por muchacho -explica la directora-. Durante dos años y medio probamos a una enorme cantidad de actrices y a más de cien transexuales, pero ninguno tenía lo necesario. O pasaban el test de apariencia y no sabían actuar, o bien eran buenas actrices que no podían ocultar su sexualidad."
Todo un hombre
Lo que siguió para Swank fue aún más extremo. Pasó seis semanas en una capacitación vocal para lograr una voz más grave e hizo gimnasia con un entrenador para sacar músculos. Además se hizo cortar su larga cabellera por primera vez en muchos años. "Estaba lista para sumergirme en el papel, pero la peluquera estaba demasiado nerviosa como para cortarme. Me tomó el pelo formando una cola de caballo y me dijo: "¿Estás segura?". Tardé cinco minutos para convencerla. Como no lo hacía con la suficiente decisión, finalmente decidí ir a un peluquero de hombres".
Hilary se hizo pasar por hombre durante cuatro semanas, presentándose a los vecinos y comerciantes como si fuera su primo Billy. "Fue importante para mí no definir al personaje como una lesbiana. Brandon era un transexual que simplemente nunca llegó a hacerse el cambio de sexo", dice, convencida.
Contrastes
Cuando nos reunimos en un hotel en el centro de Londres, Swank vestía una pollera de cuero negra Calvin Klein y así no se la podía reconocer como la persona de la pantalla. Sin la faja, ella tiene.. ¿cómo decirlo?... una figura plenamente desarrollada. Con maquillaje, los labios que se veían vulnerablemente infantiles en Brandon Teena se habían convertido en el clásico accesorio sensual de una estrella cinematográfica.
Y el decorado de la recepción del hotel, con su mobiliario macizo, pinturas al óleo de lagos y montañas y relojes en cajas de caoba, no podría ser más diferente del mundo sombrío de casas alquiladas, rutas polvorientas y praderas sin alma que caracterizan a Falls City. En un Estado como Nebraska, ubicado en el centro del territorio norteamericano y conocido por poco más que su ganado y trigo, la historia de Brandon parecía aún más desesperada. "Por pura coincidencia, yo nací en el mismo hospital que él en Lincoln, Nebraska, aunque nos mudamos a Washington prácticamente de inmediato. Hay que reconocer que Falls City está lejos de cualquier refinamiento".
Brandon Teena se había mudado de Lincoln a Falls City, una ciudad distante a más de 120 km y con una población de 4769 habitantes, a fines de 1993. Rápidamente se transformó en lo que ellos luego describirían como un "perfecto novio" para tres mujeres locales. Ellas sostenían que él fue todo lo que ellas deseaban: generoso, atento y todo un caballero.
Relaciones peligrosas
Pero el film gira en torno de una relación con Lana Tisdel (representada por Chlöe Sevigny, quien también tiene una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto), por entonces de 19 años y con experiencia sexual previa. Los amigos de ella incluían a dos hombres, John Lotter (Peter Sarsgaard) y Thomas Nissen (Brendan Sexton III), ambos con prontuarios policiales. Ellos respetaban a Teena, aunque de mala gana, porque él parecía prestamente unirse a las bromas y pasar curiosos tests de hombría, tales como sobrevivir al ser tirado de la parte trasera de una camioneta alrededor de una plaza polvorienta.
Pero una revelación cambió todo el 15 de diciembre de 1993. Durante una audiencia realizada en un tribunal local por falsificación de firma, se comprobó que Brandon en realidad era Teena Brandon, una mujer. Desde allí comenzó para la chica que quería ser muchacho un calvario con las más oscuras consecuencias.
La actuación de Swank no es simplemente un caso de personificación de cambio de sexo. Ella parece entender esta tragedia pueblerina desde su significado más profundo. "Todas las escenas fueron difíciles. Hasta lo más simple, como el hecho de que los hombres no demuestran sus emociones, por lo que yo debía mantener la cara seria. La escena más difícil fue la violación, porque realmente le sucedió a alguien. Quizá fue aún peor para los actores. Uno de ellos tuvo que retirarse en un momento porque se largó a llorar. Lo escuchamos detrás de un edificio, llorando mucho y muy angustiado", explica.
La controvertida escena de sexo con Sevigny no causó problemas. "Hay tantas personas atraídas por seres de su mismo sexo y que tienen relaciones... Muchas dicen: "Oh, una chica con otra chica... ¿cómo puede ser?" Pero tratamos de ir a un nivel de mayor profundidad de necesidad y deseo que la sola excitación. No importa si estoy actuando en una escena de amor con un hombre o una mujer, se aplica lo mismo", dice Swank, quien tiene una actitud igualmente libre en relación con la desnudez. "Las mujeres casi siempre aparecen desnudas en la pantalla porque hay que lograr una rápida respuesta en la taquilla. Esto no se aplica a "Los muchachos no lloran".
"Nadie me conocía"
Swank decidió desde el principio darse a conocer ante todo el equipo de la película como su personaje: "Nadie me conocía como Hilary ni podía imaginarse cómo me veía sólo unas semanas antes. Y debido a que trabajábamos 18 horas por día, seis días por semana, no había tiempo para salirme del personaje. Me sentí muy sola, al trabajar con toda esa gente tan íntimamente, sin que ellos supieran quién era yo en realidad".
Su esposo Chad llegó a rescatarla desde lo afectivo. "El me visitaba en mi día libre y yo me maquillaba y trataba de ser normal. Pero, a decir verdad, me veía andrógina: parecía como si yo estuviera flotando en algún lugar entre la masculinidad y la femineidad. Todo era tan extraño que nunca hicimos el amor durante sus visitas porque no nos parecía que estuviera bien. Pero él fue la única persona que me ayudó a superar esa experiencia."
Swank competirá por el Oscar con pesos pesados como Annette Bening ("Belleza americana"), Julianne Moore ("El ocaso de un amor") y Meryl Streep ("Música del corazón"). Más allá de lo que resulte de su nominación, este film es todo un punto de partida para Swank. Ella está rechazando todos los papeles acaramelados que se le ofrecen y se declara a favor de su nueva imagen.
"Brandon Teena me ha inspirado a vivir cada momento intensamente, a seguir mis sueños, a tener coraje de ser yo misma y a no conformarme con lo que la sociedad espera de mí", concluye. Es posible que Hilary Swank ya esté ensayando las palabras para el discurso de aceptación de su Oscar.




