El Teatro Cervantes apoya la experimentación en Rosario
"El Teatro Cervantes abarca todo el país. No como centro irradiador, de la capital al interior; no como lugar de convergencia, del interior a la capital, sino como un nodo en una vasta red: la red de las prácticas teatrales del país". Bajo este precepto la sala oficial convocó el año pasado a los creadores de las distintas provincias a presentar proyectos que serían producidos por el organismo. El pasado viernes, en la ciudad de Rosario, se dio a conocer la primera de estas producciones seleccionadas. Se trata de Desmonte, un trabajo escrito y dirigido por Leonel Giacometto e interpretado por Alexis Muiños y Juan Manuel Medina que, los viernes y sábados a las 22.30, se presenta en el Instituto de Artes Escénicas.
Desmonte es el resultado de una experiencia de investigación dramática cuyo proceso de trabajo se desarrolló durante un año y medio. Los intérpretes debieron regirse por un denominado "Manifiesto para ensayar-actuar" que Giacometto elaboró siguiendo quince premisas. Entre otras: "Lo que se producirá no será una obra, sino un acontecimiento; lo que se producirá no deberá forzarse a un género teatral determinado; no se buscará, se encontrará; no hay texto previo, todo lo textual aparecerá en las improvisaciones."
El procedimiento puesto en marcha por el director estableció también que "al menos una secuencia del acontecimiento deberá contener dos escenas en la que la segunda desacreditará a la primera, tanto en lo formal, en lo conceptual, en lo estético y/o temático."
El resultado de la propuesta es sumamente atractivo, sobre todo teniendo en cuenta que el territorio del ensayo fue un fuerte espacio de creación que posibilitó dar forma a unas historias y a unos personajes que resultan muy sólidos y que durante sesenta minutos provocan mucha inquietud. Los intérpretes recibieron el texto definitivo pocas semanas antes del estreno
Desmonte está conformado por tres escenas en las que dos hombres jóvenes se relacionan, al comienzo de forma muy natural. Sus sexualidades irán interfiriendo de manera creciente en sus modos de contactarse. El juego irá creciendo mientras la seducción, la provocación, el regodeo por querer conocer ciertas zonas oscuras del otro o exponerlas sin pudor, irán llevando a los personajes a ingresar a una especie de campo minado del que solo podrán escapar haciendo estallar sus conductas de manera muy violenta. Sus personalidades quedarán al descubierto frente a un espectador que, imprevistamente, reconoce que ha actuado como un voyeurs.
El "acontecimiento", como lo define su creador, está construido con un mecanismo muy interesante, los actores cambian sus roles en cada escena adoptando personalidades diferentes y aunque algunos hechos que suceden parecerían reiterarse, en verdad no hacen más que afirmar que esos han sido los ejes desde los cuales partieron para improvisar. Y esos ejes son tan seguros que permiten que cada intérprete pueda hacer modificaciones en el texto sin perjudicar a su compañero. Sobre todo porque desde lo físico realizaron una tarea muy rigurosa. Y son los cuerpos de Alexis Muiños y Juan Manuel Medina los que potencian la acción hasta un límite insospechado. Ellos, además, tienen un pleno dominio de ese espacio despojado en el que se mueven y que no está intervenido por elementos escenográficos ni cambios de iluminación.
Desmonte es un trabajo que, aunque estrenado, parecería seguir ensayándose delante del público. Los actores son concientes que en cada función algo nuevo va a aparecer y están dispuestos a dejarse atravesar por aquello que acontezca en el momento menos esperado. ß Carlos Pacheco
ROSARIO.- "El Teatro Cervantes abarca todo el país. No como centro irradiador, de la capital al interior; no como lugar de convergencia, del interior a la capital, sino como un nodo en una vasta red: la red de las prácticas teatrales del país." Bajo este precepto la sala oficial convocó el año pasado a los creadores de las distintas provincias a presentar proyectos que serían producidos por el organismo. Aquí en Rosario se dio a conocer la primera de estas producciones seleccionadas. Se trata de Desmonte, un trabajo escrito y dirigido por Leonel Giacometto e interpretado por Alexis Muiños y Juan Manuel Medina que, los viernes y sábados, a las 22.30, se presenta en el Instituto de Artes Escénicas.
Desmonte es el resultado de una experiencia de investigación dramática cuyo proceso de trabajo se desarrolló durante un año y medio. Los intérpretes debieron regirse por un denominado "Manifiesto para ensayar-actuar" que Giacometto elaboró siguiendo quince premisas. Entre otras: "Lo que se producirá no será una obra, sino un acontecimiento; lo que se producirá no deberá forzarse a un género teatral determinado; no se buscará, se encontrará; no hay texto previo, todo lo textual aparecerá en las improvisaciones".
El procedimiento puesto en marcha por el director estableció también que "al menos una secuencia del acontecimiento deberá contener dos escenas en la que la segunda desacreditará a la primera, tanto en lo formal, en lo conceptual, en lo estético y/o temático".
El resultado de la propuesta es sumamente atractivo, sobre todo teniendo en cuenta que el territorio del ensayo fue un fuerte espacio de creación que posibilitó dar forma a unas historias y a unos personajes que resultan muy sólidos y que durante sesenta minutos provocan mucha inquietud. En definitiva, los intérpretes recibieron el texto definitivo pocas semanas antes del estreno.
Desmonte está conformado por tres escenas en las que dos hombres jóvenes se relacionan, al comienzo de forma muy natural. Sus sexualidades irán interfiriendo de manera creciente en sus modos de contactarse. El juego irá creciendo mientras la seducción, la provocación, el regodeo por querer conocer ciertas zonas oscuras del otro o exponerlas sin pudor, irán llevando a los personajes a ingresar a una especie de campo minado del que sólo podrán escapar haciendo estallar sus conductas de manera muy violenta. Sus personalidades quedarán al descubierto frente a un espectador que, imprevistamente, reconoce que ha actuado como un voyeur.
El "acontecimiento", como lo define su creador, está construido con un mecanismo muy interesante, los actores cambian sus roles en cada escena adoptando personalidades diferentes y aunque algunos hechos que suceden parecerían reiterarse, en verdad no hacen más que afirmar que esos han sido los ejes desde los cuales partieron para improvisar. Y esos ejes son tan seguros que permiten que cada intérprete pueda hacer modificaciones en el texto sin perjudicar a su compañero. Sobre todo porque desde lo físico realizaron una tarea muy rigurosa. Y son los cuerpos de Alexis Muiños y Juan Manuel Medina los que potencian la acción hasta un límite insospechado. Ellos, además, tienen un pleno dominio de ese espacio despojado en el que se mueven y que no está intervenido por elementos escenográficos ni cambios de iluminación.
Desmonte es un trabajo que, aunque estrenado, parecería seguir ensayándose delante del público. Los actores son conscientes de que en cada función algo nuevo va a aparecer y están dispuestos a dejarse atravesar por aquello que acontezca en el momento menos esperado. ß
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