
Más de 26 mil pediculosos gritaron hasta la afonía en la novena y última jornada del Quilmes Rock. Durante casi tres horas, paró la lluvia y la luna salió redonda para Los Piojos que hasta armaron un ring en el que Ciro lució la bata de Sandro. Emoción y despedida.
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El telón se cerró por segunda y última vez en todo el festival. Un desfile de bengalas multicolores corrían hacia el escenario mientras casi 30 mil personas veían por las pantallas, salir del camerino, a la banda capitaneada por Andrés Ciro Martínez. El primer acorde vertical de “Cruel” hizo caer el lienzo gigante y atrás vino una avalancha de hits (“Taxi-boy”, “Te diría”, “Chac-tu-chac”, “Ay, ay, ay”). Estuvo la voz Midnerely Acevedo (a último momento esta jornada lluviosa sumó el set de Mimi Maura), para el breve set de bolero-rocker. Poco antes de incinerar Caballito al ritmo de “Maradó”. La banda, que descansa cada vez más en las guitarras de Kupinsky (a quien se sumó Pablo Guerra, como invitado) dio un show bien festivalero, de tres horas sin descansos. Antes de los bises, la versión extended de “El farolito” esta vez tuvo más de 15 minutos con solos de piano (Chuky de Ipola), percusión y un mash up de “La rubia tarada” a cargo del carismático bajista Micky. Después, la potencia rítmica de “Como Alí” (con la bata de Sandro que le obsequió CQC como parte de una cadena de favores benéfica) y un ring en plena pasarela del escenario.
Así, Los Piojos cerraron la novena fecha del Quilmes Festival. Una ceremonia diseñada bajo las estrictas reglas del grupo de Ciro y una grilla confeccionada con los favoritismos de la banda.
Antes de esto, La Mississipi clavó sus clásicos, viejos y nuevos (“Un trago para ver mejor”, “Todo otra vez”) en el campo. Atrás, Mimi Maura tuvo su revancha en el escenario principal y salió victoriosa con un set digno de su propia belleza boricua.
En el escenario de La Viola, Flavio Cinciarulo, presentó con insistente convicción rioplatense, las canciones de su segundo disco solista, Cachivache. Y resumió sus nuevas aspiraciones musicales en una frase: "Rocanrol, reggae, ska, punk, hardcore, tecno... todo viene de un mismo lugar. Todo se lo debemos a Africa". Y para cerrar ese mismo escenario, Las Manos de Filippi dieron una de las mejores performances del festival. Crackeados como artistas quema gomas, estos insurrectos piqueterrockeros descargaron una ráfaga de mensajes (“Cutral-co”, “Organización”, “I.P.H.G.”) sobre incisivos riffs, insultaron a Kirchner y, ni bien se descuidó el público quemaron, en vivo, el contrato que les permitía tocar en el festival. “Acá está la denuncia de Las Manos, señores”, agitó Moski, violero y cantante Filippi. “Todas las bandas que tocaron en el festival firmaron este contrato que dice que no podes mencionar frases soeces, ni insultar a personajes públicos. Bueno… ¿saben lo que hacen Las Manos con esto? Lo prenden fuego”. Y lo hicieron. Así terminaron haciendo saltar los tapones del escenario 2. Literalmente. Todo en la cancha auxiliar se quedó a oscuras.
Por la tarde, con diluvio y todo, cerca de 10.000 “piojosos” ya se habían internado en el Estadio de Ferro. Los Tipitos sacaron el sol gesellino de la gorra (por un ratito) y abrieron la tarde en el escenario mayor. Ahí, ante unas siete mil personas, pusieron en marcha su propio ritual bajo la lluvia. Paralelamete, en el escenario 2, Los Guasones homenajearon a Charly García con una cadavérico y exquisito “Símbolo de paz”.
Un rato antes, a las 15.30, un grupo incontable que se dedicó a esperar para entrar al campo sin prestarle atención a los escenarios menores de la cancha auxiliar. A destacar: muchos se perdieron el dub hasta el tuétano de los Umbanda (grupo de Matu Kupinsky, hermano de Tavo, violero piojoso) y Nuca (agrupación de Matías Chavéz Mendez, baterista y miembro fundador de Arbol). La auténtica máquina de LA Pampa.
Hasta que empezó a llover. Ahí rompieron filas y se refugiaron en la carpita 2, donde La Vizca y Los Sordos reivindicaron la existencia de la banda de Palomar tributándola en cada canción. Tras ellos, Los Guasones arribaron con su excelente performance de rocanrol platense y diagonal. Fue justo cuando bajaba la última noche y el rock-en-camiseta de Los Tifosis del Rey resumía la fecha con una frase tipo slogan: “Nuestra música es para Maradona”.
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Producción y textos: Juan Ortelli, Javier Sinay, Gabriel Orqueda, Ignacio Román Fotografías: Don Rypka, Juan Hein, Pablo Valda. Edición: Ernesto Martelli, Pablo Plotkin, Víctor Ghitta.
[¿Vos cómo viviste la jornada?]




