
El último tango de Wong Kar-Wai
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"Felices juntos" ("Happy Together") le hizo ganar a Wong Kar-Wai el premio al mejor director en el último Festival de Cannes. Wong Kar-Wai es uno de esos realizadores que son número puesto en cualquier festival que abra inmediatamente después de la terminación de sus películas. Wong Kar-Wai es imprevisible por su manipulación de las normas de la imagen y de la imagen misma y por la aventura epiléptica y multiplicada donde vibran sus historias.
Wong Kar-Wai es chino, de Shanghai, donde nació en 1958. Muy pequeño, se trasladó con sus padres a Hong Kong, donde vivió buena parte del resto de su vida. Hong Kong y el mundo chino son el alimento de su mirada y esa ciudad pervive en la producción de imágenes, colores, turbulencias texturales, deformaciones de la narración, paralelismos, superposiciones y desplazamientos del sentido.
El realizador, de quien conocemos sólo en video "Chunking Express" (1994) y "Fallen Angels" (1995), niega cualquier preocupación política cuando le preguntan si los amantes comprometidos en la anécdota de "Felices juntos" son una alegoría de la reciente anexión de Hong Kong a China. Los desesperados y belicosos amantes, en la película, son dos hombres jóvenes.
La especialidad de Wong Kar-Wai no es el cine gay, sino los torbellinos enloquecidos de amantes encerrados en terremotos de luz y en imágenes de texturas encandiladas.
"Mis personajes no son símbolos de naciones, tienen una existencia fílmica más compleja y más simple al mismo tiempo. No se aman ni juntos ni separados. La homosexualidad llegó a la película sólo como una broma y el dúo de chicos (luego un trío) podría haber sido interpretado por dos o tres chicas o por chicos y chicas. La prueba _insiste Wong Kar-Wai_ es que mis actores, Leslie Cheung y Tony Leung, son en sus películas, algunas de ellas mías, famosos galanes y seductores requeridos para historias de amor."
¿Autocensura?
"Felices juntos" será estrenada esta semana por Vicente Vigo, de Artistas Argentinos Asociados. Llegó a oídos de la prensa que la temática no fue del agrado de las cadenas de grandes salas de la Capital, por lo que un film que lleva el premio al mejor director en el festival internacional de mayor prestigio no contará con una salida en Callao y Santa Fe. ¿Boicot? ¿Desconfianza? ¿Autocensura?
Queda claro que se trata de una película política y de que la cuestión sexual es algo más que el resultado de una pasión: "Desde ya, quiero que sepa que los afiches de esta película están prohibidos en Hong Kong", confirma el director.
La mayor curiosidad reside en el hecho de que "Felices juntos" fue casi total y misteriosamente rodada en la Argentina: en Buenos Aires, Tierra del Fuego y las cataratas del Iguazú, con unas pocas tomas en Hong Kong. Ante imágenes deformadas por la luz y por la óptica de la cámara, junto a reflejos y contraluces, un crítico francés, después de ver el film, declaró que nunca vio "nada tan parecido como Buenos Aires y Hong Kong". Los españoles la designaron "Tango chino".
El tango, las calles de La Boca y Barracas y los bares de Boedo lucen pictóricos en el blanco y negro iluminado por Chris Doyle y en las ráfagas de color con que inunda los espacios algunas veces. El músico se llama Dany Chung, pero, en la banda de sonido, abundan tangos y motivos porteños populares.
Las películas y las respuestas de Wong Kar-Wai en los reportajes, serias pero insólitas, casi descabelladas, lo acercan a otro genio contemporáneo de la imagen y de la narración en función de aquélla, Pedro Almodóvar. Para referirse a la incomunicación, indica: "Tomo a menudo la imagen para ilustrar mi visión entre dos individuos: el aeropuerto y el avión. Supongamos que el aeropuerto desaparece. ¿Qué le queda por hacer al avión? Cómo hacer para seguir viviendo juntos... Este es el tema de "Felices juntos"..."
Respecto del lugar de filmación, dijo que "estaba cansado de que me preguntaran por qué rodaba siempre en Hong Kong y de responder lo que me venía en el momento. Pasándome al lado opuesto, pensé, se acabaría esa pregunta o, por lo menos, tendría nueva fuente de respuestas."
Los comienzos de Wong Kar-Wai, después de graduarse en diseño gráfico en el Politécnico hongkonés, en 1980, fueron estudios de televisión y de cine y su trabajo como ayudante de producción y de cámara. Su filmografía inicial anota un incesante trabajo como guionista, en films para directores tales como Patrick Tam, Yuen Chueng Yan, Corey Yuen y Jeff Lau.
En 1988 encaró la dirección del largo "As Tears Go Bay", sobre guión propio (el resto de su filmografía lo cuenta como realizador y guionista, incluida "Felices juntos"). Luego vino, en 1991, "Days of Being Wild", con música de Xavier Cugat y de Django Reinhardt; en 1994, "Ashes of Time", y luego las ya nombradas "Chungking Express", "Fallen Angels" y la que nos ocupa, "Felices juntos" (1997).
Una suerte de resumen de la obra de Wong Kar-Wai lo aporta Ackbar Abbas en su artículo "The Erotics of the Disappointments" sobre la originalidad que busca el realizador, que resuelve en "innovación permanente, énfasis en el cambio y desarrollo constante. Da la impresión de que el realizador chino, tras cada obra, queda exhausto".
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