En busca del asesino de León Trotsky

"Asaltar los cielos" (Idem, España/1996, blanco y negro y color), producción de carácter documental presentada por Primer Plano Film Group. Narración: Charo López. Testimonios: Laura, Pablo y Luis Mercader, Teresa Palau, Manuel Vázquez Montalbán, Esteban Volkov, Guillermo Cabrera Infante, Elena Poniatowska, David Zlatopolsky, Sara Montiel, Maria Craipeau y otros. Montaje: Pablo Blanco y J. Fidel Collados. Música: A. Iglesias. Dirección: José Luis López Linares y Javier Rioyo. Duración: 96 minutos. Nuestra opinión: buena.
"Asaltar los cielos" (Idem, España/1996, blanco y negro y color), producción de carácter documental presentada por Primer Plano Film Group. Narración: Charo López. Testimonios: Laura, Pablo y Luis Mercader, Teresa Palau, Manuel Vázquez Montalbán, Esteban Volkov, Guillermo Cabrera Infante, Elena Poniatowska, David Zlatopolsky, Sara Montiel, Maria Craipeau y otros. Montaje: Pablo Blanco y J. Fidel Collados. Música: A. Iglesias. Dirección: José Luis López Linares y Javier Rioyo. Duración: 96 minutos. Nuestra opinión: buena.
Fernando López
(0)
24 de agosto de 2000  

Biografía singular la de ese personaje rodeado de misterios que vivió en las sombras, cambió varias veces de nombre, nacionalidad y apariencia y pasó a la historia como el asesino de Trotsky. "Asaltar los cielos" se propone escudriñar en los motivos que llevaron al catalán Ramón Mercader a resignarlo todo, incluso la propia identidad, para cumplir con el papel que le confiaba la causa política a la que sirvió desde muy joven. Y con tal objetivo emprende la averiguación apuntando a un tiempo bastante anterior al nacimiento del escurridizo y metódico agente del stalinismo para poner en el centro a su madre, Caridad del Río, quien -según el testimonio de Teresa Palau, antigua militante-, fue la responsable principal del ingreso de Ramón en los servicios secretos.

Para la realización del documento, emplearon José Luis López Linares y Javier Rioyo dos años -dedicados a la investigación en fuentes históricas y a la realización de entrevistas con personajes heterogéneos y en lugares tan diversos como Moscú, México o La Habana- y otros seis meses para su compaginación.

El material es variado y copioso y aunque ha sido seleccionado con un rigor un poco tambaleante -el punto de partida fijado en el primer recital de los Rolling Stones en España parece tan forzado como injustificable la inclusión de algunas figuras conocidas cuyas declaraciones aportan poco- termina por retratar, más que la inescrutable personalidad de Mercader, el cuadro de un tiempo marcado por el exceso, la contradicción, la pasión y el fanatismo. Un cuadro que, en el mejor de los casos, podrá despertar la curiosidad de muchos espectadores, especialmente jóvenes, para los cuales todo lo sucedido antes de que pusieran un pie en este mundo pertenece a una oscura nebulosa.

Figura y fondo

La figura de Caridad Mercader -se ha dicho- domina los primeros tramos. Nacida en Santiago de Cuba y perteneciente a una familia acomodada, fue ella quien se ocupó del adoctrinamiento político de los cinco hijos que había tenido en Barcelona con Pablo Mercader Marina, entre los cuales fue el primogénito, Ramón, quien abrazó la militancia comunista con más encendido fervor. Las andanzas de madre e hijo se confunden durante la época previa a la Guerra Civil y se diversifican después cuando uno va a Moscú en misión especial y la otra a México.

Entre testimonios, imágenes de noticieros de la época y relatos en off, el film sigue la trayectoria de Mercader, sus cambios de identidad -Jacques Mornard, Franck Jackson- y su vinculación con Sylvia Ageloff, secretaria de Trotsky, mediante la cual logró acceder a la intimidad de la fortaleza de Coyoacán donde llevó a cabo su misión homicida hace ahora exactamente sesenta años; más tarde, la prisión, el olvido y la muerte en Cuba.

Está claro que "Asaltar los cielos" atrapa la atención más por el interés de su contenido que por las destrezas de la realización. Pero también debe anotarse que si interesa, y mucho, el itinerario del aventurero que aun para los más sectarios nunca fue -como dice Carlos Monsivais- ni siquiera un esbozo de héroe sino un asesino ("por las buenas razones, pero asesino en primer término"), también lo hacen las otras historias que se desprenden de los testimonios y que los realizadores no desperdician.

Entre todas ellas, la experiencia de los españolitos que la Guerra Civil llevó a la Unión Soviética ocupa uno de los momentos más humanamente conmovedores de todo el film.

También hay que anotar entre los aciertos de López Linares y Rioyo su habilidad para recrear climas de época con la sencilla superposición de viejas imágenes y bien seleccionada música, y su prudencia al elegir textos que, esta vez, sortean la ampulosidad tan frecuente en los documentales españoles.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.