
En la corte del Rey Carmesí
Acaba de editarse "Epitaph", una caja con dos CD que resume el primer año de actividades del mítico King Crimson.
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El 14 de mayo de 1969 es una fecha clave para la carrera de Robert Fripp y, por lo tanto, para la vida del rock que por aquel entonces tomaba formas psicodélicas y progresivas en busca de nuevos sonidos.
Esa noche, se presentó con su banda en el pub Revolution, en Londres, y después del octavo tema se cansó de tocar parado y pidió una banqueta. Pero este detalle es mínimo. Una voz morena se le acercó y le dijo: "Estrecha mi mano izquierda, está más cerca de mi corazón". Era el mismísimo Jimi Hendrix, dispuesto a conquistar el mundo después de cruzar el Atlántico, y que se consagraría poco después con una actuación inolvidable en Woodstock.
Era el principio de King Crimson en un año de cambios veloces y ansiedad creativa. Este Rey Carmesí era distinto. El público advertía que estaba integrado por instrumentistas notables, pero no había virtuosos como se acostumbraba en la época al estilo del mismísimo Hendrix o Eric Clapton.
Crimson era una conjunción de sonidos que si bien estaban arraigados en el rock, ambicionaban sonar como una formación clásica.
Nuevos nombres
Integrado por Greg Lake (bajo y voz), Ian McDonald (vientos y teclados), Michel Giles (batería) y Fripp (guitarras y mellotron), el grupo tenía un quinto integrante: Peter Sinfield, encargado de las letras, la iluminación y la puesta en escena. ¿Qué logró esta gente? Por ejemplo, redondear el álbum que inauguró lo que se llamaría rock sinfónico.
Antes había intentos, algunas partes de long plays con cuerdas y estructuras complejas, pero Crimson, con su primer álbum, "In The Court of the Crimson King", editado en octubre de 1969, traía consigo una complejidad sonora que unía los cinco extensos temas que lo componían. Causó tal efecto, que el mismísimo líder de los Who, Pete Townshend, afirmó que se trataba de "una misteriosa obra maestra".El álbum llegó después de una muy extensa gira que comenzó el 9 de abril en el Speakeasy, de Londres, y culminó el 16 de diciembre en Fillmore West, San Francisco. Fueron 77 conciertos; entre ellos, el de Hyde Park, donde los Rolling Stones despedían a Brian Jones, muerto dos días antes. Los teloneros eran Alexis Korner, Family, Screw, Third Ear Band, Battered Ornaments y Crimson, que no tenía nada que ver "musicalmente" con sus colegas. Aun así, el crítico inglés Richard Gott escribió que, a excepción de Crimson, el resto de las bandas fueron indiferentes a sus oídos.
La banda tenía varias ventajas. Lake cargaba con una poderosa voz que se afirmaba sobre espesos sonidos; Giles, en los tambores, no paraba de generar cambios rítmicos sin abandonar la intensidad; McDonald, era el multiinstrumentista que podía sumarse a lo que fuera, tanto en los vientos como en las teclas y las seis cuerdas, y Fripp, siempre semioculto, dirigiendo los movimientos con sólo mirar a sus compañeros.
Mejor, en vivo
Apenas apareció "In the Court...", las críticas decían que estaba bien, pero que la banda lograba una mejor performance en vivo. Hoy, veintiocho años después, esto se puede comprobar gracias al trabajo de recuperación en el que se sumergió Fripp en los años noventa.
"Epitaph", una lujosa caja con dos CD editada por Discipline, resume la actividad de Crimson durante 1969, con actuaciones de la banda en la BBC, Nueva York y San Francisco. Y queda en evidencia la personalidad y la energía de esa conjunción de nombres que se dio sólo ese año. Salvo Fripp, el resto de los integrantes fue cambiando constantemente.
Los CD contienen tres versiones de "Epitaph" y "21st. Century Schizoid Man", y dos de "In the Court..." Pero, además, hay material inédito hasta el momento, como la compleja versión de "Get Thy Bearings", de Donovan; una improvisación sobre "Travel Bleary Capricorn", y otra muy desarrollada de "Mars", de Holst, donde se puede adivinar (así es más fácil) qué viene después.
Concepto original
Fripp nunca fue amante de los álbumes en vivo. Tanto es así que no quiso reeditar en compacto "Earthbound" y "USA", y la última reencarnación (en la Argentina) la editó con el concepto de un pirata.
Pero gracias a este trabajo se puede recuperar el concepto original de una de las bandas que más camino ha abierto en la experimentación y que más tarde se extendió al pop, que en esta edición se complementa con un impecable boocklet de 64 páginas que contiene todo lo que un amante de la música puede desear.
El extenso librito incluye información al detalle de los músicos, las 77 presentaciones de ese año y una especie de diario de gira proveniente de un hombre meticuloso como Fripp, que además anota paso a paso y al detalle todo lo que sucede en su vida de músico.
"Epitaph" es un lujo para coleccionistas y para quienes quieran penetrar más en el mundo de esta banda que todavía tiene mucho para dar.





