En la escena del crimen, curiosidad y humor negro

Un día en la vida de...Florencia Etchevés
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6 de noviembre de 2004  

Aunque le da pudor y dice que aún tiene mucho por recorrer, Florencia Etchevés sonríe orgullosa cuando alguien la señala como sucesora de Enrique Sdrech, el fallecido periodista especializado en policiales. Simpática y cuidadosa de su apariencia, la cronista policial de Telenoche y TN estudió periodismo, fue productora de programas de televisión, pero a los veintipico (ahora tiene 30) descubrió su vocación. "Quería ser periodista, siempre fui muy curiosa y mientras estudiaba entré a trabajar en la tele. Empecé en TN en 1994 y un día me ofrecieron ser productora de Sdrech. Me encantó la idea, y enseguida descubrí otro mundo", explica Etchevés.

Y sigue: "El Turco era un apasionado, un hombre sabio que además escribía maravillosamente bien, narraba un simple robo como si se tratara de una novela. Lo adopté como abuelo y como maestro, y cuando se enfermó me pidieron que las notas las hiciera yo. Al principio sentí vértigo, pero él siguió dándome cátedra y secretos. Hoy estoy abocada a esto, me apasiona buscar las historias que hay detrás de un crimen".

Confiesa que es inevitable obsesionarse con ciertas historias, y que el caso García Belsunce fue un punto clave en su carrera policial. "Aprendí un montón. Ese caso fue y es muy especial. Además, Sdrech realmente estaba obsesionado: hemos trabajado incansablemente. Llegué a pasar el tiempo pensando qué podría haber ocurrido, por qué puerta habría entrado tal personaje, en qué posición estaba el cadáver, y terminé sabiendo de memoria las declaraciones. Por otra parte, el país estaba pendiente del caso: iba a una reunión o a la verdulería y todos me preguntaban algo. Con el tiempo fui aprendiendo a poner paños fríos y a correrme de los temas."

Balística y Floricienta

Hizo cursos en la Policía y en la Procuración sobre secuestros extorsivos, balística y escena del crimen, devora libros policiales y va mucho más feliz al cine si la película es bien truculenta. "Me apasionan las historias de asesinos seriales, no soy impresionable y tengo como aliado el humor negro. De hecho, si no adoptara ciertos mecanismos de defensa no podría recorrer los pasillos de la morgue ni ver fotos tremendas. Yo entro a una comisaría, me siento con el comisario y soy una más. No puedo temblar o gritar: ¡Qué impresión! ante algo desagradable. En lo personal, me repugnan los casos de violación, me superan, me enfurecen."

Su día laboral comienza a las 8 de la mañana y termina a media tarde. Entonces vuela a su departamento de Palermo, donde vive con su hija Manuela, de 5 años, y una mujer que la ayuda en los quehaceres domésticos. "Estoy bastante organizada. Manuela va al jardín a la tarde, así que a la mañana, cuando me voy, ella duerme. Cuando nos encontramos a la tarde es una fiesta: no paramos de jugar, mirar Floricienta, dibujar. Manuela es una luz, más o menos entiende en qué consiste mi profesión, así que no es raro que me llame para comentar que liberaron un secuestrado o me pregunte por alguna toma de rehenes. Trato de mantenerla al margen, pero ciertas cosas son imposibles."

Etchevés exprés

Paranoia: "No soy miedosa, pero no sé si por mi trabajo o la realidad que vivimos me comporto de forma bastante paranoica. Jamás entraría a mi casa si veo que hay una persona parada por ahí, por más buen aspecto que tenga. Subo al auto y al instante trabo todo, no ando con las ventanillas bajas y hago un montón de cosas que antes no hacía".

Policía: "Desde la liberación de Patricia Nine se empezó a mirar a la policía de otra forma. Hay una especie de luna de miel, como cuando asume un presidente. No sé cuánto durará, pero a ellos les hace muy bien".

Gustos: "Me encanta leer. Un libro que recomiendo es Asesinas, de Cinzia Tani, una recopilación de crímenes protagonizados por mujeres. Prefiero el teatro al cine, y sólo cocino para mi hija, pero nada del otro mundo, cosas básicas, típicas de chicos".

Facturas: "Estoy inmersa en un mundo muy masculino, donde suceden cosas fuertes. Pero tuve pocos disgustos, siempre fui respetada. Cada tanto me doy una vueltita por alguna comisaría que conozco, llevo unas facturas. Es fundamental tener onda y trabajar en equipo".

Lecciones

Por sugerencia de Enrique Sdrech, Etchevés aprendió a no creer en nadie, que la clave en un caso policial es escuchar a todo el mundo y reconstruir la historia con un poco de cada uno. "El Turco decía que no había que creerles del todo al juez, la policía, los fiscales, y si el muerto revive y cuenta todo, tampoco hay que creerle. También me enseñó a no estar donde están los otros periodistas. Así que si yo veo que están todos en una parte, lo primero que hago es agarrar para otro lado, hablar con los vecinos, buscar una foto, algo diferente que me permita reconstruir la historia."

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