
El tiempo delas cerezas
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Agua mainstream y aceite alternativo
Uno fue cantante de Héroes del Silencio, una de las bandas españolas más populares de los 90. El otro tocó la guitarra en Manta Ray, un grupo de culto que se abrió paso por la misma época. Mientras el primero adquiría modales de estrella de rock y emprendía una carrera solista con la crítica mirándolo de costado, el segundo cosechaba elogios por su obra como cantautor indie. Enrique Bunbury y Nacho Vegas, de ellos se trata, son algo así como el agua mainstream y el aceite alternativo. ¿Qué podía resultar de una colaboración apenas planeada entre ambos? El tiempo de las cerezas, un disco doble en más de un sentido.
El zaragozano y el gijonés trazaron un horizonte estético habitado por héroes como Bob Dylan, Neil Young y Tom Waits. Y se repartieron el repertorio con equidad: ocho composiciones por cabeza, una compartida ("Látex") y una versión ("Bravo", de Luis Demetrio). Cada cual canta sus temas pero, al final del primer disco, Bunbury interpreta uno de Vegas y en el segundo ocurre al revés. Sin embargo, más allá de este equilibrio casi matemático, en El tiempo de las cerezas se respira el clima de una charla entre amigos que se cuelgan hablando de bueyes y amores perdidos. Y así, en el fluir de la conversación, descubren casi al pasar, una especie de verdad, trascendental y etérea, como las buenas canciones.




