
Entre la escenografía y la dirección teatral
María Julia Bertotto, directora de la obra
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Hace 35 años que María Julia Bertotto se desempeña como escenógrafa y hace tiempo que tenía ganas de dirigir teatro. Dice que su esposo, José Pablo Feinmann, y el productor Carlos Rottenberg la metieron "al toro" en este proyecto. Sin duda conocía el texto de su marido y le había "encantado y divertido muchísimo", pero nunca creyó que sería la encargada de montarlo. También se siente segura porque, dice, "tengo la suerte de tener un autor que hace 22 años es mi marido, y conozco su forma de pensar, de sentir, su humor y lo comparto".
"El deseo de dirigir viene de hace tiempo -cuenta-. Son muchos años realizando escenografías y vestuarios para teatro, cine, ópera, ballet, y llega un momento en que uno siente necesidad de variar. Y encontrar una mirada más totalizadora, porque para un escenógrafo la puesta en escena es algo inherente al trabajo, al menos así lo aprendí con mi maestro, el escenoarquitecto Luis Diego Pedreira."
Su tarea siempre estuvo muy ligada con el análisis de una obra en su intención por descubrir más posibilidades a la hora de inventar espacios. Después aparecerán las cuestiones estéticas, visuales. "Es un largo ejercicio que hice toda mi vida -comenta Bertotto- y he trabajado con muchísimos directores, de los que aprendí. Soy una persona muy curiosa y con muchísima necesidad de seguir incorporando cosas. Esa es la medida de mi alegría, el poder descubrir nuevos entusiasmos, sobre todo en este momento tan doloroso donde cuesta sobreponerse al dolor país."
Frente a eso se impone creativamente trabajando "una comedia negra con un humor muy atractivo", con una pareja de actores que considera "soñada" y con un equipo en el que se destacan Martín Bianchedi en la música, Félix Monti en la iluminación y Beatriz Di Benedetto en el vestuario. "Siempre trabajé en equipo; primero en arquitectura y luego en cine, en teatro. Aprendí que todos los soportes son valiosos y necesarios. Considero que un director es un coordinador, más que nada es un contenedor de las distintas sensibilidades con las que tiene que trabajar."
María Julia Bertotto, además de escenógrafa, vestuarista y directora de teatro, también es letrista y este proyecto se lo posibilitó. Ella creó un bolero, "Sabor a Freud", cuya música puso Martín Bianchedi.




